Bañera de aislamiento sensorial

 

Flotar, una forma placentera de combatir el estrés y sus consecuencias.

 

 

Imagine que durante una hora su cuerpo flota como si no existiera la gravedad mientras no oye ningún ruido, no ve luz, no siente frío ni calor y sobre todo no tiene que realizar ningún esfuerzo siquiera para aguantar el peso del cuerpo. Sólo tiene que cerrar los ojos, soltarse, flotar y disfrutar. Fue John Lilly, un neurofisiólogo estadounidense, quien inventó esta gran bañera que brinda la posibilidad de gozar de un «habitat» que presenta estas atractivas condiciones. Esta bañera, llamada «cámara de aislamiento sensorial», permite conseguir un profundo estado de relajación que hoy se aprovecha para combatir el estrés y sus consecuencias de una forma muy placentera.

La cámara es una caja rectangular de unos 2,5 m de largo por 1,6 m de ancho que contiene 600 litros de agua y 300 kilos de sales de Epsom (sulfato de magnesio) que hacen que el cuerpo flote como si estuviera en el mismo Mar Muerto. El sulfato de magnesio, presente en ciertas aguas termales, aumenta la densidad del agua y también suaviza la piel. Para proporcionar mayor confort la temperatura del agua es de 36ºC como la del cuerpo. Dentro de la bañera la persona flota y no recibe ningún estímulo del exterior, con lo que se eliminan el 90% de las señales enviadas del sistema nervioso al cerebro. En estas condiciones la mente se relaja profundamente al igual que el cuerpo. Se suele perder toda noción del tiempo y, si uno no se duerme, se entra en una estado de meditación e imaginación intensas. Así disminuye la segregación de adrenalina, baja el ritmo cardiaco, la presión arterial y la segregación de lactato sanguíneo (sustancia producida por el metabolismo de la musculatura) que se relaciona con los ataques de pánico.


 


La bañera de aislamiento sensorial está indicada para cualquier tipo de enfermedad o molestia derivada del estrés. Mejora el insomnio, la depresión, la ansiedad, el dolor premenstrual, el jet-lag, la fatiga, dolores crónicos como la migrañas, dolores de espalda, artritis... También se recomienda para aliviar enfermedades psicosomáticas como el asma y la hipertensión. Ayuda a combatir la obesidad a menudo derivada de la ansiedad. Aumenta la circulación sanguínea y linfática, la capacidad de aprendizaje y concentración y estimula la creatividad y la imaginación. Refuerza el sistema inmunitario, la confianza en uno mismo y ofrece una gran sensación de bienestar.

En la primera sesión puede ser necesario un periodo de adaptación que impide cerrar la puerta de la bañera hasta ganar confianza. Es importante evitar depilarse ni afeitarse unas horas antes para evitar el picor de la sal en la piel. También es imprescindible colocarse bien los tapones en los oídos para impedir la entrada de agua. Conviene tener en cuenta que la cámara de aislamiento está desaconsejada en caso de epilepsia, esquizofrenia, trastornos agudos de piel, infecciones graves de oído y personas que tengan heridas aún por cicatrizar. Para el resto, más que en un terapia, se erige en oasis en medio de la vorágine diaria.


En una sesión de Tanque de gravedad cero encontrará sensaciones únicas, el silencio, la oscuridad y el ambiente cálido, junto con la ausencia de gravedad te proporcionara una experiencia agradable y placentera. La sensacion de gravedad cero se consigue mediante una gran bañera futurista que no sólo permite experimentar la ingravidez, sino que proporciona una profunda relajación muscular, nerviosa y mental, aislándote de todos los estímulos externos.
El Tanque de gravedad cero es una cámara de aislamiento sensorial, que contiene en su interior 600 litros de agua y 300 kilos de sales. Al sumergirte en ella flotas sin esfuerzo, perdiendo la noción del peso del cuerpo. Además está diseñada para aislar la mente y el cuerpo de los estímulos sensoriales que normalmente nos bombardean: se elimina la gravedad, luz, sonido y tacto. Con todo ello conseguimos un estado muy profundo de relajación física, nerviosa y mental.
 



Se aconseja no flotar a personas que sufran epilepsia, trastornos agudos de la piel, infecciones graves de oido o que tengan aun heridas sin cicatrizar.    

La sesión de Tanque de gravedad cero debería durar una hora