PRÓLOGO

Es mi deber advertirles : ¡Cuidado con Egipto! , es un áspid para el espíritu, que lo muerde, dulcemente, con sus afilados colmillos, envenenados por una pócima que hace que los venturosos hombres y mujeres que pisan sus ardientes arenas, inadvertidos de tal peligro, queden prendados de un encantamiento que cuenta con un solo antídoto, (Aunque en ningún caso puede curarse completamente) : conocer y aprender más y más sobre esta portentosa Civilización.

Cuando pisé por primera vez sus arenas como un alegre y confiado turista, desconocía este latente peligro.

Estaba aliviado porque había conseguido convencer a mi esposa para realizar aquel largo viaje. Apoyado astutamente por el cebo encubierto de un crucero fluvial y a sabiendas de que del último crucero que realizamos por el Mediterráneo había quedado totalmente satisfecha y encantada.

No las tuve todas conmigo hasta que pisé el asfalto del aeropuerto de Asuán después de cuatro horas de vuelo desde Madrid, pero, ya estaba allí respirando el aire cálido del desierto a todo pulmón, cuando fuimos llevados en un buen autobús hasta la veterana motonave "Orchestra" que sería nuestro centro de operaciones durante los próximos días...El olor de las especias de la cena me envenenó ya con los primeros síntomas, el olor a madera del camarote y el electrizante ambiente que se respiraba de estar a punto de empezar una maravillosa aventura, no me abandonó durante todo el tiempo en que recibimos el detalle de (Todas) las excursiones en las que íbamos a participar....

...Dadas las altas horas de la noche en que estábamos y el poco tiempo de descanso (dos horas) que nos quedaban antes de iniciar el viaje,  pasamos al camarote a descansar, todo ello, sin ser conscientes de las maravillas que el futuro depararía a nuestros cansados ojos...

Y aquí estoy, intentando poner orden en lo que pude contemplar y en todo lo que pudimos visitar, recordando y aprendiendo, más y más, sobre lo que contemplé maravillado y abrumado por aquel ardiente sol egipcio, e inevitablemente embrujado por la pócima del áspid, casi exclusivamente enfrascado  en el recuerdo de su vibrante cultura, historia y elegante belleza... Pensando, obsesivamente, en volver, una vez más, a navegar río abajo por el Nilo infinito..."bordeando la Eternidad" ...

En otro orden de cosas, deseo señalar que el relato contenido en esta Web tiene únicamente el fin de ser un humilde y fidedigno notario de esta antigua y portentosa Civilización, sin fines lucrativos de ninguna índole, que no intenta vender nada a nadie y que no incluye ninguna clase de publicidad ni archivos intrusivos de ninguna especie , al tiempo que alberga y es altamente portadora de un fuerte sentimiento de solidaridad con esta gran Nación que, en estos momentos de la historia, es victima económica del temor que causa en los visitantes la convulsión de los últimos acontecimientos y que por ello se resiente profundamente. En la certeza absoluta de los inmensos beneficios que reporta el turismo al necesario desarrollo de esta Nación, me siento plenamente consciente del sufrimiento que inflige esta merma económica en el bienestar de aquellos herederos de la grandeza de los Faraones...Es en esta tesitura que nace esta Web, al sentirme motivado por la inmensa deuda cultural que contraje con ellos al tener el gran privilegio de gozar de su infinitamente bella herencia cultural.

Construida, para no abrumar, en progresivos niveles de profundidad informativa y visual, sostiene, paralelamente, la esperanza de poder ayudar en lo posible, a la imprescindible recuperación de sus merecidos niveles de paz y prosperidad para disfrute de las futuras generaciones, al tiempo de dar una amplia y suficiente visión de lo que ofrece este bello país a sus futuros visitantes  interesados en profundizar en el conocimiento de sus tesoros culturales.

Aunque las páginas que les presento tienen los fines antes descritos, les confieso secretamente, que su primordial objetivo encubre la misión de aliviar la maldición de los Faraones que "enfermó" mi intelecto, y las dejo como "incompleto" antídoto para los que, tras de mí... ¡ Felices dolientes !... caigan en las mismas redes...

 ¡ Cuidado con Egipto! ...