“LA PANDILLA”

 

 

 

Autor : Gaspar Melia Oliver

 

 

 

PREFACIO

 

 

En un momento de su eterna contienda contra las Fuerzas de la Luz, el Príncipe de las Tinieblas, quiso descansar… Se sentía cómodo allí, y comenzó a solazarse con las aventuras y desventuras de aquellos singulares y diminutos personajes que pululaban  por la población… ¡No se había equivocado de lugar! …¡La diversión estaba asegurada! .

 

 

 

 

 

 CAPÍTULO PRIMERO

 

 

 

“EL CAÑON DE MADERA”

 

 

 

Hacía ya días que los dos farmacéuticos del pueblo andaban con la mosca tras la oreja por la inusual afluencia a sus establecimientos de la vil canalla específicamente interesada en la compra de pastillas de potasa...  Se suponía que servían para aliviar un brote de faringitis infantil que había rebrotado repentinamente entre  aquella gente menuda... Sin embargo, tan fuerte llegó a ser la demanda y tan grandes sus sospechas, que cuando cortaron el suministro,  ya era irremediablemente tarde para evitar la audaz intentona planeada  por la pandilla...

 

Observando de cerca  a los “dolientes” compadres, se evidenciaba con extrema claridad, que aquel verano no había rebrotado ninguna epidemia de faringitis infantil, por lo que las diarias y repetidas compras del fármaco obedecían, sin duda,  a un plan preconcebido por las calenturientas mentes de la plana mayor de la pandilla que andaban como perturbados, ansiosos y frenéticos a partir del día en que  Miguel,  el inventor “Canastos”, les había proporcionado la fórmula para la fabricación de la mortífera  ¡ pólvora casera ¡...

 

Había sido para ellos, ¡escoria de Satanás¡ un evento mucho más importante que el descubrimiento del fuego lo fue para la humanidad, y, tan emocionante, por lo menos,  como volar las cometas en medio de la tormenta en busca del impredecible rayo .

 

Pronto llegó el día de la demostración práctica de “Canastos” sobre los grandes efectos destructores de la mezcla explosiva formada, a partes iguales, por potasa, azufre y carbón picado...

 

Como alelados, junto a “Juanito” contemplaban,  mudos de asombro,  la bola de hierro incrustada en la dura madera de aquel pino que, momentos antes, había sido disparada con gran estruendo por el diminuto tubo de hierro manejado con destreza por el colega inventor... Sobreponiéndose a su emoción, “Juanito”, el líder, condecoró debida y ceremoniosamente al “Einstein” con un ramo de laurel arrancado del frondoso árbol que crecía a la vera del campo de fútbol.

 

Una vez repuestos del asombro y la sorpresa, ¡Debidamente asesorados del secreto de la fórmula mágica ¡ pasaron en reunión plenaria a concebir el brillante plan de tirar abajo las puertas de la grandemente odiada escuela pública...

 

Para conseguir llevar a buen puerto su objetivo, fueron informados por parte del técnico “Canastos” de que serían necesarias grandes cantidades de la secreta mezcla explosiva, así como un largo tubo metálico para la construcción del mortífero cañón...

 

Para tal fin, fue debidamente instruida la tropa para que fueran comprando pastillas de potasa, sin levantar sospechas y, faltaría más, pagando cada uno la valiosa mercancía con su propio dinero... Una vez obtenidas, deberían ser entregadas puntualmente a la jefatura de la pandilla sin pedir explicaciones y como acto supremo de vasallaje...

 

Pusiéronse  a trabajar, al mismo tiempo,  varios grupos de componentes de la pandilla, cada uno de ellos con un producto... Los unos picando potasa, los otros reduciendo a fino polvillo trozos de carbón hurtados del fogón de sus respectivos hogares, otros esmerándose en picar piedra de azufre secuestrado del “sobrante” de los secaderos de albaricoques que tenían la desgracia de estar ubicados cerca de la “ plaza de los cerdos”...

 

Bajo la atenta supervisión del “laureado” inventor “Canastos”  se iban envolviendo, por separado, en sobres de papel de estraza las picaduras  del precioso producto,  fruto de tan ardua tarea,  realizada en  el  marco, siempre grato,  de aquel lóbrego descampado...

 

Sorprendíanse los vecinos de la falta del griterío habitual de la chusma, y más de uno se mosqueó ante la inmovilidad, labor y silencio de ermitaño de aquellos grupos de rapaces...

Pronto, el fino polvillo fue suficiente según los cálculos previos, o más o menos. Y un atardecer, fueron ceremoniosamente mezclados y guardados bajo la expectante mirada del líder “Juanito” dentro de un gran montón de piedras a la espera de la difícil misión de obtener el tubo metálico para confeccionar el cañón...

 

No se sabe, si por las prisas, o por cobardía de intentar sustraer el tubo en la herrería, o quizás por ignorancia supina de las leyes físicas,... El tema se resume en que,  este asunto, se convirtió en misión declaradamente  imposible. Para suplir tal artefacto, a sus cabecitas huecas no pudo ocurrírseles otra cosa, que confeccionar el cañón con la madera de un tronco de árbol caído hacía tiempo que, por lo podrido, fue fácilmente horadado en su centro quedando “aparentemente” bien conformada la espectacular pieza de artillería...

 

Ante las serias dudas del “diseñador “ sobre la rigidez necesaria de aquel artefacto, el mismo, fue envuelto firmemente con trozos de hilo de alambre y cuerdas obteniendo, aparentemente, una firme pieza de artillería capaz de secundar con brillantez los bastardos planes del clan de pillastres...

 

Aunque era tiempo de vacaciones, decidiose aplazar hasta el sábado próximo la voladura de las puertas de la escuela, pues, si poca gente pasaba por la calle en un día normal de verano, en sábado aquello aparentaría un horrible desierto...

 

La noche antes del “evento”, reunida de urgencia la pandilla, se planteó militarmente la estrategia, conformando la red de vigilancia, el cronometrado de los respectivos relojes  ( que al día siguiente ya no lo estarían) y tomándose las últimas medidas para la memorable acción venidera...

 

A las tres de la tarde de aquel tórrido sábado y bajo un sol abrasador, la gente del pueblo, ajena por completo a la desatada barbarie, dormitaba la siesta tranquilamente. Ni un alma circulaba por las polvorientas calles de la villa mientras los pillastres, tomadas sus posiciones de combate, adecuaban afanosamente el infernal cañón sobre un montón de piedras a efecto de improvisada cuña...

 

Se había cargado el artefacto a conciencia con una mezcla de piedras, hierros y cristales, amén de la gran cantidad de pólvora casera fabricada con tanto afán...

 

Llegado el momento de la suerte, “Juanito” hizo apostar a toda la tropa detrás del cañón y después de recordarles a todos sus secuaces que de aquella “gran putada” se hablaría en el villorrio por los tiempos de los tiempos y de amenazarlos con las “máximas crueldades” si alguien se iba de la lengua sobre la autoría del hecho, tomó una antorcha fabricada con un periódico retorcido al que prendió fuego con una cerilla....

 

Con ceremoniosa parsimonia, ante la temerosa y “acojonada” tropa, acercó el crepitante fuego a la espita preparada para prender fuego a la pieza de artillería....

 

Las puertas de la odiada escuela pública, siguen todavía  altaneramente en pié y sin un rasguño. Sin embargo, aquellos piratas, exhiben con velado orgullo en sus respectivas epidermis las cicatrices que la explosión del ingenio les provocó en las martirizadas carnes... Terminaron, todos los presentes, chamuscados y convertidos en “ecce homos”, con cristales clavados hasta en el mismísimo culo y haciendo cola en la consulta del galeno de turno, más asustados que un conejo y... ¡con conocimiento de las autoridades y de sus respectivos y cabreados padres¡...

 

Semanas después, bravuconeaban de sus heridas cual soldados procedentes del frente y planeaban la secreta fabricación de un portentoso cohete del que se hablaría para toda la posteridad......

 

 

 

CAPÍTULO SEGUNDO

 

 

“LA INICIACION”

 

 

 

Consideraba, como verdad absoluta,  la mayor parte de la pandilla, que “Rafa” había tenido más suerte que “Pepe Mierda” cuando, por decisión paterna,  le habían puesto a trabajar en la herrería de los hermanos “ Frarins” liberándolo de la esclavitud del tan odiado colegio... Le envidiaban secretamente y le imaginaban, entre cachete y cachete del maestro, cual dios Vulcano en la fragua, rodeado de chispas y al calor del candente hierro y no de aquella esmirriada estufa de la escuela pública que,  en vez de calentar, casi les ahogaba con su humo pertinaz...

 

Hoy era el día de su santo, y “Rafa” les había comunicado que, al salir de la escuela, se pasaran  por la herrería donde laboraba,  pues pensaba traerse unos pasteles para sus compañeros de trabajo y también para ellos, sus amigos...

Sabedores, por experiencia, de la exquisitez de los pasteles que preparaba la madre de “Rafa”... cuando llegó la hora, la puerta del colegio parecía haber encogido, y ser incapaz de encarrilar la furiosa estampida protagonizada por la chusma que parecía  vomitaba en dirección única, o sea, la de la herrería de los “Frarins”. Los rezagados se agachaban para recoger piedras de la calle que arrojaban diestramente a los que les tomaban la delantera... algún que otro revolcón, algún golpe de cartera, risas, insultos y... a los cinco minutos ya estában, respetuosos y como si nunca hubiésen roto un plato, ante las deformadas puertas de madera carcomida que ostentaba el portal del taller...

 

Este antro oscuro y recubierto de hollín y amenazadoras chispas del hierro martilleado estaba ubicado al fondo de una plazoleta muy cercana a la iglesia parroquial, con su alto campanario coronado por un gran reloj que daba las horas con meridiana exactitud acatada por los empleados de la herrería con tan disciplinada actitud que, cuando sonaba la primera campanada que señalaba el mediodía, el martillo ya no caía sobre el hierro , sino que iba a parar directamente al suelo demostrando un claro ejemplo de laboriosidad y amor al trabajo....

 

Cuando les vio aparecer por la puerta, “Rafa” interrumpió con rapidez su labor de barrer y corrió alegremente a buscar un paquete que escondía tras la puerta del cuarto de repuestos, y  ya con el en las manos, se acercó al maestro herrero y le habló unas palabras que no se entendían desde la puerta  por el estruendo de la fragua... El maestro sonrió y paró de martillar llamando, acto seguido, al resto de ennegrecidos empleados que se reunieron a su alrededor y de “Rafa” que sostenía orgulloso el paquete con las dos manos...

 

_Hoy es el día de San Rafael- dijo en voz alta el maestro herrero- y este buen chico nos invita a que lo celebremos con unos pasteles muy ricos que ha confeccionado su madre... Al parecer también a invitado a sus amiguitos -dijo dirigiéndose a la hambrienta pandilla de la puerta, haciendo un gesto para que se acercaran, cosa que hicieron como si de una sola persona se tratase...

_ Bien -continuó el maestro- en vista del éxito y porque, la verdad, es un buen chico, vamos a aceptar su invitación al mismo tiempo que les comunico a todos los presentes que, como que es de nuestro agrado su comportamiento y la labor que realiza en este taller, vamos hoy a nombrarlo como “Caballero herrero”  bautizándolo como es costumbre en esta nuestra orden por  parte de los dos empleados más antiguos de la casa....

 

Ni que decir tiene que, una oleada de orgullo recorrió el espinazo del propio “Rafa” y el de sus amiguetes reunidos allí en cuerpo presente para tan inesperada como memorable ocasión...

 

_¡”Rafa”¡ - dijo el maestro recogiendo el paquete de pasteles de las temblorosas manos del neófito, al tiempo que detrás de él se colocaban los dos empleados más antiguos

 

_ ¡ Yo te nombro caballero herrero ¡...

 

Los dos empleados, ¡ante el estupor de los presentes ¡, cogieron sorpresivamente al pobre muchacho, y mientras uno lo sujetaba por detrás, el otro le bajaba, ¡ no sin esfuerzo ¡ , los pantalones...¡Después ¡ , ante la sorpresa y el horror general , cogió un cazo de aceite sucio y con la ayuda de un gran pincel hecho con plumas de gallina  embadurnó los testículos a “Rafa” el cual ya no se debatía con tanto entusiasmo como al principio , consentido ya a lo inevitable....Una vez efectuado el “nombramiento” le soltaron y acudieron prestamente a la palangana de pasteles para iniciar el festín....

 

La chusma olvidó pronto las desgracias de “Rafa” y abordaron prestos su parte del botín entre risas que retumbaban en las paredes de aquel sucio antro. Mientras, en un rincón, el pobre “Rafa”, entre lágrimas que creaban surcos en sus ennegrecidas mejillas,  se quitaba el aceite de los cojones con un sucio trapo...

 

Sin embargo, tal fue la solemnidad que supo imprimirle el maestro herrero al acto y la impresión que causó, que en la  pandilla  quedó instituida tal forma de  bautizo de fuego, fijada  como norma para la inclusión de nuevos miembros, y nunca, nunca jamás... se desprestigió a “Rafa” por el hecho acaecido a la lumbre de la fragua.....

 

  

 

CAPÍTULO TERCERO

 

 

“OJO POR OJO”

 

 

¡Aquella vez si que la habían cagado en toda la herradura ¡ tal como decían en el pueblo... La cadencia de los pescozones y las patadas en el culo de Juan Antonio que le propinaba sañudamente su padre,  iban en franco aumento a medida que se acercaban a casa y esto, que solo estaban cerca de la cruz del término que, enclavada  a unos quinientos metros del portal de su vivienda, había servido como “astuto” escondite  para su siniestro hermano mayor, cuando, la noche del jueves pasado, maquiavélicamente emboscado, le había propinado un susto de muerte mientras  bajaba por el callejón entre  melindroso y envarado como una estaca, acojonado por los cercanos siseos de las lechuzas del campanario de la parroquia y silbando de miedo a camino de casa después de contemplar en la “ gran pantalla “ del parroquial  las andanzas de Christopher Lee en el papel de  “La Momia”...

 

Venían de rescatarlos de la “Casa de la villa”, algo avergonzados de sus diabluras, los respectivos padres del contumaz grupo de cabritos... Les habían  hallado esperándolos, entre esperanzados y lagrimosos, arrodillados y con los brazos en cruz... ¡cabizbajos ¡ llagadas las rodillas  y estrechamente vigilados por la siniestra mirada del municipal “Xima”... Este, acompañado de una gran turba (el y otro, no había más) de secuaces uniformados, les habían rodeado y apresado ”sorpresivamente “ mientras, explicaban azorados a sus progenitores,... ¡Nosotros no hacíamos ningún mal a nadie¡...

 

Por falta de costumbre guerrillera, no habían sabido finalizar la pertinente buena acción del día con una “dispersión” adecuada, sino que, como de costumbre,  habían acabado  reunidos, como cuervos en alambre, sentados en el consabido montón de piedras  de la “plaza de los cerdos”...

 

Había sido una inolvidable acción de castigo... ¡ De vengativa represalia ¡... Se habían cargado un centenar de cañizos del secadero de albaricoques del padre de Anita “Vidrios”, la novieta del Juan “Serena”...

 

Este, les había contado, con todo lujo de detalles, como los hermanos mayores de la “Vidrios” , así apodada por sus gafas de gruesos cristales  , le habían sorprendido tocándole el culo a la niña , y , como no debía gozar éste del beneplácito de los ínclitos hermanos...amaneció en el portal de su casa , desnudo , con las manos atadas a la espalda y con unas ruidosas latas de sardinas vacías hábilmente atadas a los cojones...Total , para terminar con el culo despellejado por los azotes de su padre ante la fastuosa llegada del niño “vestido “ de aquella guisa ...

 

Habían decidido pues,  faltándoles tiempo para pensarlo dos veces, y después de concensuar, una vez más,  lo que ya sabían de esto... de que de las niñas solo pueden provenir problemas, el ir a entrenarse a esgrima en los aledaños del secadero, “aprovechando” los podridos cañizos para confeccionar unas toscas espadas, ¡Tan endebles ¡ que, era necesario romper otro cañizo al momento para poder seguir el desarrollo del entrenamiento....

 

Después, por aquello de “robatorum manjatorum non est pecatorum “, dieron en saquear a fondo el naranjal cercano, propiedad de no se sabe quién  y pisando, a conciencia, las tomateras recién sembradas del huertecillo vecino... Tal era el amplio radio de la vengativa acción...

 

Como campo de feroz  batalla quedó aquel compuesto secadero y los campos vecinos... y ellos, apresados y conducidos como ganado lloriqueante hasta el consistorio... Consentidos a su fatal destino y noqueados prácticamente por las collejas, pero... con el amargo sabor de la venganza en sus gargantas...

 

Mucho más tarde, acurrucado al fondo del corral y amohinado como perro apaleado...Juan Antonio alegró su depauperado estado de ánimo viendo los desesperados intentos de su hermano mayor  para mantenerse, a pelo, sobre los lomos de la loca burrita  propiedad sagrada de la abuela...

 

 A cada galope, el culo de su hermano retrocedía un palmo sobre la grupa de la burrita, hasta que se produjo el predecible desenlace, ¡con una culada impresionante ¡  al final de la salvaje cabalgada.

 Salvó a “posteriori”,y por milagro, la integridad de sus facciones ante la desesperada coz  que le propinó el cuadrúpedo al desmontarlo de forma tan poco airosa. Pelillos a la mar...

 

Después, al atardecer, se divirtió grandemente, viéndolo forcejear con “Satán”, un perro pastor rabioso que se había agenciado de regalo, por descarte de sus antiguos dueños al no poder dominar sus mordidas a las vacas que pastoreaba...

 

Su hermano estaba empeñado en demostrarle al perro quién era el que mandaba y tras un largo juego, que a Juan Antonio le resultaba harto intranquilizador,  logró su objetivo... “Satán” el fiero pastor, llegó a amansarse de tal forma que era su mejor amigo y guardián...

 

 

 

 

CAPÍTULO CUARTO

 

 

 

“CARROÑEROS”

 

 

Corrían las dos de la tarde  cuando maestro “Pieras“ se dirigió, vociferante, a todos los presentes en la taberna...

 

Cumplía, aquel mismísimo día, los noventa años, pero continuaba tan desastrado, burlón y escandaloso como siempre. Medio ciego por la diabetes, sordo como una tapia, jugador y bromista  empedernido... 

 

_ ¡ Como hoy cumplo los 90 años ¡, os comunico que les invito a todos , esta noche , en el restaurante del Puig de Montesion a poneros morados de almejas ¡....

 

Todo el  personal se quedo mudo por la sorpresa, puesto que era tan pillastre aquel maldito embustero, nadie terminaba de creerle, ni se fiaba de las verdaderas intenciones de aquel bendito....

 

_¿De verdad , de verdad que nos invita a todos? , maestro “Pieras” – Llegó a balbucear al fin uno de los contertulios de la mesa de juego....

 

_¡No es ninguna broma , no ¡ - exclamó el bergante- ¡También habrá “Martíni” a raudales ¡ …He dicho que os invito a todos los que queráis venir al santuario a comer almejas , con la única condición de que alguien me suba en su coche , pues yo no tengo medio de transporte para hacerlo....

 

¡ Dios bendito ¡  , la juerga que se armó en la taberna....Todos se apuntaron al fasto acontecimiento ... La pandilla , rápidamente enterada del acontecimiento  decidió  , con presteza y habitual desparpajo , sentirse solemnemente invitados en bloque , aunque solo conocían al “Pieras” de vista , en esta ocasión se sentían fraternalmente  íntimos amigos suyos  y  con derecho de pernada sobre las almejas , ¡ Faltaría más¡....No en balde, uno de la pandilla, el “Murtò” , era familia de la señora que regentaba la taberna....

 

La hora quedó fijada para el atardecer , y llegado el momento , la larga procesión motorizada subía  , ¡Todavía incrédula¡ ,  en pos del festín , por la mal asfaltada carretera que finalizaba su recorrido a las puertas del santuario...

 

Subían en bicicleta los de la pandilla , sudorosos y  sin aliento ,  pero ,  con las  alas que conferían a sus piernas  la juventud y las ganas de pegar el sablazo gastronómico a su amigo por un día ....

 

La vista que se contemplaba cuando llegaron a la cima, era verdaderamente espléndida en aquel atardecer  del mes de Julio... Se podía contemplar la belleza de la parte sur de la isla, y se enmarcaba tan claramente en el horizonte la isla hermana de Cabrera que parecía estar al alcance de la mano... Pero nada de aquello importaba nada en aquellos momentos , no era tiempo de rezos  ni devociones....Escalaron atropelladamente la escalinata que enfila la entrada al santuario , y pasando de largo apresuradamente ante la puerta de la capilla de la Virgen, entraron, cual revoltosa bandada de búfalos, por la puerta del restaurante  del monasterio....

 

A poco, la voz chillona del “Pieras” se impuso por sobre el rugido de las fieras, dirigiéndose al que regentaba el bar...

 

_ ¡ He invitado a toda esta tropa a comer almejas y a beber “Martíni” ¡ , ¡Así que mientras les das de beber, entraré a la cocina , para prepararles yo “mesmamente” las almejas según mi mas secreta  receta ¡ , ¡Seguro que se chuparan los dedos¡....

 

_¡Viva “Pieras” ¡  - gritaba exultante la turba a grito pelado...

 

Prestamente se empezó a repartir el “Martíni” entre la  vociferante turba, mientras el vejete, a puerta cerrada, abría pausadamente las latas del preciado molusco y, a medida que lo hacía, las iba depositando en un  gran plato hondo.....

 

Cuando el plato estuvo a punto de rebosar , las roció con el jugo de dos limones y posteriormente las puso casi negras del picante pimentón.... y, mirando a derecha e izquierda, para comprobar que efectivamente estaba solo en la estancia , se sacó de la boca la dentadura postiza y la enterró, acto seguido, bajo las almejas en el fondo del plato, tan bien tapada,  que solo se adivinaban a simple vista  los sabrosos  moluscos....Terminada la preparación , hizo su aparición triunfal  en el comedor con el plato bien sujeto  entre las dos manos , y con cara de no haber roto ninguno en su larga vida.....

 

_ ¡ Ala ¡ ,  ¡ Comed  hasta saciaros ¡ - Gritó , todo entusiasmado ,  el muy pillastre...

 

La turba , ¡ Cual piara de cerdos ¡ , arremetió con  presteza al plato de las almejas , y , con tal diligencia lo hizo que pronto , ¡ muy pronto ¡ , el nivel del marisco fue bajando , mientras , un bulto misterioso , al que nadie en principio identificó , iba emergiendo lentamente.....Al rato, ya no cabía ninguna duda de que aquello que emergía del centro del hondo plato era una dentadura postiza y ... ¡ El entusiasmo inicial de la turba decayó como por ensalmo ¡ , Quedando la sala en medio de un silencio sepulcral....

 

Abriéndose paso entre la acojonada tropa, maestro “Pieras” se aproximó al lugar de la mesa donde reposaba el plato, se lo miró detenidamente y exclamó chillando....

 

_ ¡ Esto se parece a una dentadura postiza ¡ ¡ No, y lo es ¡ - aseguró con vehemencia -  ¡Y yo  que me he dejado la mía en casa ¡  - Metió la manaza por entre las almejas restantes cogiendo la chorreante dentadura de jugo almejero y  , ¡ acto seguido¡ , se la colocó entre sus abiertas fauces...- _ ¡Que milagro ¡ - gritó alegremente - _ ¡Gracias a la Virgen ¡ ... ¡Encaja perfectamente ¡ - y daba saltos  de alegría  ante la enfermiza mirada de la turba  que , casi al unísono , comenzó a vomitar la exquisita receta marisquera....

 

¡Virgen del santuario ¡ la que se armó allí , mientras el vejete , al que las piernas no sostenían ya , espatarrado en una silla , soportaba un agudo y furibundo ataque de risa.....

 

_ ¿Pero que os pasa? – chillaba aparentando indignación - ¡ Sois unos desagradecidos ¡ , ¡ Con lo caro que cuesta el marisco ,  vais y lo vomitáis....¡

 

_ ¡Cabrón mal nacido¡ - Le espetaba la chusma entre arcadas, con la tez amarillenta y enfermiza ....

_ ¡ Hijo de la gran puta  ¡ ,  ¡ Ya me  parecía a mi que esto nunca podía acabar bien...¡ -balbuceaba otro entre arcada y arcada...

 

Cuando se hubo terminado el repertorio de insultos con que se cubrió al pillastre  , ¡ el muy cafre ¡,  Fue empujado por la chusma  hasta la escalinata del santuario y puesto de pié justo delante del primer vehículo motorizado...

 

_ ¡Ala ¡ , ¡Empieza a caminar o te atropellamos ¡ ,  ¡ Vas a bajar al pueblo a pié ¡ ...-exclamaba la turba vengativa...- El muy pillastre parecía arrepentido con la cabeza gacha , pero no pedía perdón....

 

El  vejete  llegó renqueante al pueblo, ya caída la noche, pero seguro y contento de haber escrito una memorable página en la historia del pueblo, de la que se hablaría por los tiempos de los tiempos en las charlas de la taberna...

 

La pandilla no volvió a comer marisco , que se tenga memoria , en muchísimo tiempo ,  ... ¡ Gajes de  carroñeros¡....De todas formas , el único marisco que podían agenciarse legalmente eran las gratuitas lapas de las rocas y estas estaban al albur de unos pocos domingos al año ,  cuando sus progenitores podían desplazarlos a la ribera del mar , tan lejano.....

 

 

 

 

CAPÍTULO QUINTO

 

 

“PELIGRO PUBLICO”

 

 

Andaba Juan Antonio aquella mañana con la entrepierna algo escocida...La pandilla había aterrizado en la plaza del pueblo como bandada de palomas torcaces ...Venían, sudorosos, de la vera del claro de un bosquecillo cercano donde , puestos en línea de formación y mirada el frente , se habían meneado inmisericordemente la tranca bajo la atenta y militarizada supervisión de su líder “Juanito”, quién les había asesorado con una ejemplar demostración práctica de los modos y maneras de efectuar el acto , apostado de frente a ellos y con los pantalones bajos ....

 

La fila de secuaces había obtenido, dependiendo de la edad , muy diferentes resultados de satisfacción del hecho consumado...Juan Antonio , por su parte , con nueve años , no había tenido otra alternativa , ni podido hacer  más, que secundar disciplinadamente la acción  y no había conseguido más que un fuerte escozor en las partes por el inútil entusiasmo puesto en la imitación de sus colegas......Pero, si uno quiere formar parte de una pandilla, ya sabe que debe obedecer a ciegas las órdenes del líder ,  y más si , aparentemente , había algunos que tal felonía les producía un profundo placer que , para la corta edad de Juan Antonio, no representaba más que un arcano misterio y una desafiante intriga...

 

Ahora, quietos y arremolinados bajo la refrescante sombra de uno de los “árboles del amor” que con tanto mimo había hecho plantar el alcalde en los parterres de la plaza, contemplaban, haciendo cábalas, con curiosidad inquisitorial, las brillantes motos de la policía de carreteras aparcadas a cada parte de la calle principal que atravesaba longitudinalmente la avenida principal de la villa...

 

¡ De repente ¡ ,  la quietud de la plaza se vio turbada por la aparición amenazante, veloz y pavorosa del “carromato del diablo “ que conducía “s,Olibe”  (lechuza),  el cual doblaba, bamboleante,  el polvoriento recodo de la iglesia parroquial...

 

Le llamaban “s,Olibe”   por dos motivos evidentes...El primero, por la agresividad de su larga nariz, que le confería un depravado aspecto de ave nocturna y, el segundo,  por acabar su jornada de transportes a la mala hora, cada noche y, por lo temprano que empezaba la jornada...

 

Aquella mañana su camión doblaba , ¡O triplicaba¡ , por lo menos la velocidad permitida en población , por lo que no les hizo ni puñetera falta a los guardias ningún instrumento de medición cinética para asegurarse de la ostentosa infracción ...por lo que “s,Olibe”  vio interrumpido “Ipsofacto”  su vuelo rasante por el brazo en alto del uniformado castrense....

 

La rapaz “conductora” contemplaba fijamente al inquisidor guardia  desde la altura de su asiento, impaciente y con una sonrisa que quería aparentar bondad, pero que en la realidad, no pasaba de ser una feroz mueca....

 

_ ¡ ¿ Que pasa ahora ?- Le espetó , en alta voz ,  “s,Olibe”  , superando con su graznido el infernal ruido del humeante diesel...

 

_ ¡ ¿ Que pasa ? –Le contestó el guardia - ¡Pasa lo mismo de siempre¡ ... ... ...                  

_ ¡ ¿No ve usted , hombre de Dios, que ya es la centésima vez que me obliga a multarlo por exceso de velocidad ?...¡ Es usted un peligro público...¡

 

_ ¡ ¿ Yo un peligro ? – Contestó con cara de sorpresa la rapaz - ¡Más peligrosas son las letras de cambio del pago del camión que corren más que yo en llegar al banco...¡

 

“s,Olibe”  ¡ impacientemente ¡ ,  firmó la denuncia que le tendía el guardia y , sin atender a más razones , aceleró a fondo su monstruosa cabalgadura levantando una gran polvareda que dejó al pobre castrense , blanco , como vil transportista de harina...

 

 La pandilla reía alborozadamente, corriendo veloces entre los árboles del amor de la plaza, en zigzagueante fila india, imitando al carromato infernal del “lechuza” mientras, las “Sanglas”  de la policía resplandecían imponentes y fascinantes bajo el implacable sol veraniego....

 

Por la tarde , con el culo despellejado por las largas horas sentados en aquel “insigne” montón de piedras , ubicado en el lateral de la explanada de la “plaza de los cerdos” ,( Que fue , en su día , utilizado por el hermano mayor de Juan Antonio como inmortal plataforma de despegue y...¡ fugaz caída ¡...cuando , vestido de “Capitán Centella” , antecesor de “Superman , se lanzó al vacío más espantoso en imitación del héroe , con malhadados resultados para su integridad )  contaban historias ficticias en las cuales siempre salían ,  misteriosa y victoriosamente ,  bien parados ...

 

 

 

 

 

CAPÍTULO SEXTO

 

 

“EL VAGON DEL ORO”

 

 

Casi para todo el mundo , el echarse pedos es un asunto involuntario y traicionero de las tripas , pero para Guillermito el “baldosero” era todo un hermoso arte que dominaba a voluntad ...Divertíanse sobremanera , en los momentos de hastío y tensa espera como aquel, observarle apretándose el cinturón para, acto seguido, obsequiarles con una ruidosa salva de ventosidades que hacían  que se desternillaran de risa , especialmente si estaban en la obligada presencia de las melindrosas niñas de la pandilla , a las que solo soportaban a desgana ....

 

Ahora, en aquella plúmbea tarde agosteña, en la lejanía, el tren avanzaba renqueante, cansina y confiadamente hacia su cruel destino. Los ardientes raíles casi  freían  la oreja de Juan Antonio que la apoyaba en ellos escuchando el sordo rumor que predecía, con absoluta certeza, la inminente llegada del convoy...

 

_ ¡Ya llega ¡¡ya llega ¡ - avisó nerviosamente a la pandilla apostada en el puente del “Olivar” mientras subía jadeante por el talud en pos de sus amigos...

 

Sobre los raíles reposaban largas hileras de piedrecillas que habían apostado con la misión de hacer descarrilar el tren, tal como habían aprendido, aplicadamente, en el último “western” que les había proyectado el cura en la esmirriada y despellejada pantalla  del cine parroquial...

 

_ ¡Preparad las armas y cubríos la cara con los pañuelos ¡ - ordenó a grito en cuello el líder “Juanito”...

 

Los tirachinas, fabricados laboriosamente con ramas de acebuche y goma de cámara de bicicleta, salieron a relucir, ¡Amenazantes¡ mientras los pañuelos embozaban las cagadas y pálidas facciones de pillastre...El horripilante estruendo de la máquina de vapor atronaba ya por detrás de la penúltima curva  cuando restallaron las últimas órdenes de “Juanito”...

 

_ ¡ No quiero muertos innecesarios ¡...¡Limitaros a conseguir el botín ¡ ...¡Concentraros en el último vagón pues seguro que el oro viaja en él ¡.....

 

En aquel mismo instante, chirriante y estruendosa, asomó por la curva la máquina del tren acercándose cansinamente a las posiciones de la pandilla....

 

 

_ ¡Atentos a mis órdenes ¡ - chilló “Juanito” mientras en los pantalones de más de uno el incipiente goteo urinario marcaba un amplio y húmedo cerco...Los nervios traicionaban la entereza y quebraban el valor de más de uno de aquellos pequeños forajidos de aldea...

 

¡Por las siete puertas del infierno ¡..., las ruedas de la máquina de vapor apartaban , impasibles, las largas tiras de piedrecillas apostadas en los raíles, anulando  irremediablemente el previsto descarrilamiento del convoy.... La sorpresa dejó alelada a toda la banda de secuaces apostada en el puente bajo el que discurría impávido  el  “tren del oro”...

 

Cegados por la nube de vapor que desprendía la máquina, esperaban como huérfanos desahuciados las órdenes de “Juanito”, que no llegaban, tal era el estupor reinante....

 

_ ¡ Maldición ¡ ...¡ Se nos escapa ¡ - exclamó al fin  - ¡Fuego a discreción¡....

 

Una furibunda granizada de pedrisco escupido “in extremis “por los tirachinas se estrelló contra las traviesas de madera que transportaba el último vagón...¡ El vagón del oro de las minas ¡ que se estaba escapando a cuarenta kilómetros a la hora, envuelto entre nubes de vapor...

 

_ ¡Por las barbas del profeta ¡ - exclamó “Juanito”- ¡ Hemos fracasado en el intento ¡ - y daba brincos de rabia entre maldiciones y exabruptos ...Mientras , poco a poco , el alivio  embargaba a la fracasada tropa , sin que a ninguno se les ocurriera siquiera pensar en que el asalto había fracasado por la culpa, ¡total¡  del inexperto caudillo. ¡Tal era la admiración que sentían por aquel muchacho que se arriesgaba a capitanearlos en tan arriesgados planes......

 

Mientras tanto, el tiempo de juegos, inmisericorde, había transcurrido tan cruelmente fugaz como la sarta de bofetadas que soportó Juan Antonio en la cara por llegar tarde, como siempre, a cenar... Sin embargo, mezcladas las lágrimas con el tufillo de los arenques asados para la cena le restaba el orgullo de la aventura vivida…Las bofetadas de mamá eran gajes del oficio y... ¡algún día ¡ conseguiría poner sus zarpas sobre la parte que le correspondía del botín del “ vagón del oro “...

 

 

 

CAPÍTULO SEPTIMO

 

 

 

“GUERRILLEROS”

 

 

Por suerte, esta vez, la mente estratégica de“Juanito“había funcionado a las mil maravillas y las odiadas huestes del malvado Antonio Navarro, alias “El Cagarro” estaban a punto de caer de lleno en la emboscada que les había tendido la pandilla a las faldas del monte que alberga el santuario de la Virgen de Montesión.

 

“Intencionadamente” avisado el reyezuelo adversario de que la pandilla de “Juanito” se estaba solazando con una opípara merendola en el monte, le fue irremediablemente imposible resistirse a la aviesa idea de desbaratarla  atacando con sus desastradas huestes el campamento adversario...

 

 Iban avanzando, descuidadamente, por el sendero flanqueado por altas matas que crecían, feraces, entre los altos pinos sin darse cuenta de que se estaban adentrando en las fauces del lobo.

 

Cuando estuvieron totalmente acorralados por la pandilla de “Juanito” fue cuando, aparentemente en solitario, éste apareció de detrás de una roca gritando a voz en cuello...

 

_ ¿A dónde crees que vas maldito pirata?....­

 

Las huestes del “Cagarro” amanecieron altamente sorprendidas por la tan inesperada entrevista a que les sometía el caudillo adversario....Rápida y astutamente el “Cagarro” desplegó a cada flanco sus tropas , dejando transcurrir un tiempo en el que esperaba ineludiblemente ser blanco de una fuerte granizada de piedras , pero,  al ver que nada sucedía, ya más tranquilizado, adoptó su habitual actitud de pavo real ante la vil canalla que le acompañaba....Por su débil mollera atravesó , ¡ como un relámpago ¡ , la idea de que “Juanito” se encontraba, ¡ para su desgracia ¡, solo y desvalido ante sus poderes....

 

¡ Que golpe de suerte ¡ … ¡ Su red de espionaje campestre había funcionado como la seda ¡ Pensó , para sus adentros , que habría que condecorar a sus confidentes ¡....

 

Ya totalmente seguro de su superioridad manifiesta, se adelantó contoneándose desgarbadamente hacía su rival y le espetó con su voz de cuervo....

 

_ ¡He venido a hacerte prisionero¡ esto en primer lugar , y en segundo lugar , a darte una paliza de la que se hablará para escarmiento de todos tus secuaces y , en tercer lugar , me erigiré para siempre como jefe de todas las pandillas del pueblo...

 

Por su escabrosa mente ya estaba pasando la peregrina idea de ver coronada su testa como reyezuelo, no solo del pueblo, sino de los villorrios vecinos a los cuales sometería debidamente por la fuerza de sus tirachinas...

 

_Me da la ligera impresión de que te has equivocado de nuevo, esbirro de Satanás – le espetó “Juanito” dando la señal convenida de atención y espera  con el brazo en alto a los que permanecían astutamente camuflados tras las matas...

 

_ ¡Ven a por mí si te atreves¡ - le retó nuestro líder plantado en su sitio ... inamovible .

 

El cabecilla “Cagarro”, envalentonado por la soledad aparente del líder de la pandilla contraria, avanzó decididamente hacia él con la espada de madera en alto...solo para quedar materialmente empantanado en un charco de mierda de gorrino que se había camuflado en el preciso lugar , con ramitas de arbusto , para tan magna ocasión ...... y , ¡ no repuesto de tan desagradable sorpresa ¡, comenzó a sentir martirizadas sus carnes por las fuertes descargas de pedrisco que le propinaban los emboscados tirachinas de la pandilla contraria...

 

¡ Como gemía el muy miserable ¡ ....Sus mesnadas , tan sorprendidas como él mismo , no atinaban a tomar ninguna iniciativa de combate , mientras sus corazas de cartón eran abolladas de forma inmisericorde por la granizada de piedras que escupían , a discreción ,  los altos arbustos que les rodeaban...

 

Los lamentos y juramentos iban francamente en aumento entre aquella mortificada chusma , cuando , ¡ De  repente ¡ “Juanito”, cual arcángel justiciero, se abalanzó sobre ellos blandiendo un largo garrote de acebuche que pronto causó verdaderos estragos en las nalgas , espaldas y pantorrillas de aquellos pobres necios que se habían atrevido a enfrentarse contra él y su pandilla...

 

Pronto, enardecidos por su ejemplo, el resto de la tropa de “Juanito” dejó la seguridad de los arbustos y, espadas de madera en mano, aparecieron, vociferantes, en el claro.....

 

Poco duró la batalla, pues la brava embestida dio como resultado la franca desbandada del mal parado escuadrón del cabecilla“Cagarro” quien, a gritos, les tildaba de viles cobardes al mismo  tiempo que retrocedía con ellos, apedreándonos...

 

Pronto, ¡el clamor de la victoria vibró entre las huestes de “Juanito” ¡ ...y ¡no era para menos ¡

 

 Fue una victoria completa, la más completa que podían recordar de las muchas escaramuzas disputadas...Esta vez no cabía excusa alguna, ni error posible en la interpretación del resultado....todo ello quedó fielmente grabado en los cerebros de las mesnadas de “Juanito” para la posteridad...

 

Juan Antonio, por su parte, había recibido una pedrada  enemiga en un muslo y fue cuidado con cariño por las niñas de la pandilla, que le vendaron escandalosamente el rasguño al tiempo que le refrescaban con agua del santuario... ¡Haaa , el descanso del guerrero...¡

 

...En estas estaban , riendo y pavoneándose  , cuando llegó , casi sin aliento y sudoroso , uno de la pandilla que se había quedado en el pueblo junto con otros tres que no se habían ni enterado de la guerra ,  y les contó , ¡ alterado ¡ , como la chusma enemiga les había sorprendido  “in fraganti “ en la “ plaza de los cerdos “ jugando a canicas....

 

Los había apresado a todos menos a él, que se había podido escapar por los pelos, y contó que les estaban atormentando haciéndoles acarrear piedras de un extremo al otro de la plaza cual condenados a trabajos forzados... ¡Y le faltaba contar los más grave¡... A los que se resistían, les hacía tragar las pastillas  procedentes de unas botellas que el dentista del pueblo había tirado como basura  al estercolero  que “adornaba” uno de los rincones de la plaza... ....

 

La furia se extendió, ¡como rabia perruna¡ entre la escandalizada pandilla que , como un solo hombre , corrió  tras el líder en inmediata ayuda de los prisioneros...

 

Pronto se llegó al lugar del drama y...allí estaban los tres pobres desdichados acarreando piedras bajo el yugo implacable del cinto del cabecilla “Cagarro” que les atizaba, ¡a más y mejor ¡ entre lastimeros lamentos de los torturados...

 

El cabecilla “Cagarro” , ¡ palideció de repente ¡ , al ver aparecer la justiciera turba por el “callejón de las pulgas “ que desembocaba en la “ plaza de los cerdos “....pero no paró de azotar a sus prisioneros ni por un solo momento , ¡Tal era la ira acumulada por su anterior derrota ¡ ...

 

_ ¡Dejarme solo¡ - bramó “Juanito” adelantándose prestamente hacia el cabecilla “Cagarro” -  _ ¡Esto es un asunto personal ¡....

 

El villano vio ,¡ con franco desagrado ¡ , como sus cobardes huestes se alejaban  en estampida a la distancia de varios tiros de piedra , dejándolo más solo que la una ...¡ Incapaz de reaccionar ¡ ...

 

¡ De repente ¡ , su cara de cretino  fue fustigada por dos sonoras bofetadas  al tiempo que sentía arrancado el cinto que  todavía blandía  , inservible ya , en sus sucias y temblorosas manos...

 

Fue atado con su mismo cinto alrededor de los brazos para, seguidamente, probar desganadamente del sabor de la correa de “Juanito” , hasta que , ( mas bien pronto para el gusto del resto de la pandilla vencedora ) , pidió clemencia a gritos , lloriqueando como una niña, sin atisbo alguno de la debida dignidad del guerrero...

 

­_ ¡Exijo que te dejes escupir  por mis tropas¡ ¡Luego te perdonaré la vida y te dejaré libre ¡ - Le espetó “Juanito”

 

El cabecilla “Cagarro” asintió, desmoralizado, viendo, ¡con horror¡ como toda la tropa contraria formaba en fila india preparándose para someterle al castigo y deshonor final...

 

_ ¡Al paso¡ un dos , un dos - ordenó nuestro líder- y toda la formación roció con sus escupitajos más perniciosos al reyezuelo vencido....

 

Cuando llegó el turno al “Baldosero”, este se sacó la tranca y empezó a mearse sobre aquel vencido “Ecce homo”....¡Craso error¡ fue abofeteado sin compasión por el líder que debía mantener alto el  código del  honor y su caballerosidad por encima de todo...

 

Cuando terminó la ronda de los centuriones, aquel lloriqueante Atila , tenía el aspecto de la cabra del cojo “Pata negra” que , en vez de dar leche daba lástima....

 

Sin mediar más palabras, fue liberado por “Juanito” del cinto que le aprisionaba los brazos alrededor del cuerpo y empujado, en silencio, hacia el “callejón de las pulgas “

...Cuando estuvo seguro y  fuera del alcance de las piedras de la pandilla empezó a insultarlos... ¡El muy miserable¡.....

 

Se quedaron largo rato, sentados en círculo, reunidos junto al promontorio de la báscula de la “plaza de los cerdos”comentando los distintos aspectos de tan memorable hazaña.....

 

 

 

CAPÍTULO OCTAVO

 

 

“MONAGUILLOS DE RECAMBIO”

 

 

 

 

Aquellas fechas veraniegas en que todos los monaguillos habituales de la parroquia estaban altamente ocupados trabajando para ganarse un duro en los distintos secaderos de albaricoques del pueblo, fueron una revolución para Juan Antonio y su amigo “Tolo”...Se había presentado en sus respectivas viviendas el padre “Collera” de la parroquia para pedir a sus padres que les dejara enseñar a servir la misa a sus jóvenes diablillos...Pues, se habían quedado sin los monaguillos oficiales por los trabajos de la añada que , por cierto , este año había sido histórica por su abundancia...

 

Ni que decir tiene, que la aprobación de sus respectivos padres, no se hizo esperar ya que se trataba de cubrir la solemnidad final de las “Cuarenta Horas” que organizaban cada año las monjitas franciscanas en honor a la Virgen de su bonita capilla....

 

Compartían el tiempo de juego entre las hazañas de la depauperada pandilla, que presentaba  más bajas que los americanos en el desembarco del día “D”, y las diarias enseñanzas del ininteligible latín clerical....

 

Limitaban entonces sus andanzas, a correr por entre las lápidas del cementerio, alejándose, temerosos,  de aquel lateral donde, apartados, enterraban a los pobres suicidas por no ser dignos de compartir el campo santo con los que habían soportado las humillaciones de la vida hasta el final de sus días...( la depresión no era excusa válida para la iglesia , en aquellos benditos tiempos)...

 

Recogían también, dientes de difunto entre la grava del “Lloc sagrat” (Lugar sagrado) de la parroquia que, en tiempos remotos, había albergado el primer camposanto del pueblo...Era fácil para ellos reunir docenas de dientes que afloraban de entre la polvorienta  grava de la explanada sagrada...El único respeto que sentían consistía en no comer dátiles de las palmeras que crecían , exuberantes , en la explanada, por si habían mamado sus raíces de entre las antiguas y ya olvidadas tumbas sin lápida...

 

Su tercera misión, consistía en hurgar con un hierro, hasta que se hartaban,  entre los agujeros de la acribillada pared de la ermita de la “Santa Cruz” en busca de puntas de bala procedente de los fusilamientos que, no hacía muchos años, allí se habían realizado…

 

Juan Antonio había escuchado, a escondidas, una conversación entre su  padre y el herrero “Xiscas” sobre que éste, hace unos años, merendaba cada tarde sentado sobre la pared del corral de su casa , que daba hacía el cementerio, oyendo, a lo lejos,  las descargas de fusilería y los lamentos de los ajusticiados antes del tiro de gracia ...

 

En el despacho de la parroquia, junto al altísimo campanario y entre el mareante tufillo de la cera que llegaba por la puerta de la sacristía ...sometían diariamente a una dura prueba  la inagotable paciencia del padre “Collera” que intentaba meter ¡ Deprisa ¡ , ¡ deprisa ¡ , en su corto y calenturiento cerebro las largas letanías en latín para contestar al oficiante de la futura liturgia...

 

Cuando llegó el tiempo...-(no hay plazo que no se cumpla ni deuda que no se pague)...- arribó al pueblo el fraile franciscano encargado de finiquitar solemnemente las “cuarenta horas “...

 

Calibraban , los dos pillastres , entre compungidos y curiosos , que , el padre Toribio , que así se llamaba el interfecto , aparentaba ser más serio que una patata  y sin atisbo de gozar del más mínimo sentido del humor.... ¡ Habría que portarse bien ¡...

 

 

El siguiente domingo resultó ser el triunfal estreno de los flamantes monaguillos de repuesto...La hermosa capilla franciscana rebosaba flores, orden, limpieza y... devotos feligreses por los cuatro costados...

 

Las voces angelicales de las emocionadas monjitas, arrullaban a la Virgen desde el coro mientras los blanquísimos hábitos , que se habían calzado como guantes  los dos monaguillos, crujían bajo cualquier presión o movimiento...tenían tanto almidón que  se habrían aguantado , solos ,  verticalmente en  pié...

 

Llegado el momento precedieron al capellán en dirección al púlpito...Juan Antonio llevaba en las manos el humeante incensario y “Tolo” portaba la cajita de plata que contenía el caro incienso...La casulla, de ricos bordados en oro que portaba el fraile Toribio centelleaba bajo la exuberante iluminación de la capilla que era el orgullo de las pobres monjitas, y ¿porque no decirlo?, ¡del pueblo entero ¡...

 

Pronto empezaron a ponerse a prueba las duras enseñanzas de las contestaciones en latín...pero, para sorpresa de propios y extraños demostraron, inexplicablemente ,  un saber hacer impropio de tan estrechas mentes..

 

Sor Margarita, responsable directo de aquellos dos menudos diablillos, respiraba entrecortadamente a cada movimiento de la ceremonia que, resultaba en un largo suspiro de alivio a cada “inesperado” acierto (tal era el escaso crédito de que disponían).... (Hombres de poca fe...)

 

Por aquellos tiempos preconciliares se desarrollaba la  misa con  el capellán dando la cara al altar y de espaldas a los fieles en casi toda la ceremonia, salvo en el momento del sermón y, los ornamentos que portaba el oficiante eran de una complicación bastante superior a los que hoy se emplean de forma habitual...

 

Consistían básicamente en un primer hábito blanco de puntilla que le llegaba hasta los pies y después de  envolverse en otros ornamentos internos de valor simbólico,  se cubría todo con la rica casulla bordada en oro que asemejaba a un moderno delantal de cocina , igual por delante que por detrás, y que les llegaba hasta por encima de las rodillas...

 

Era costumbre y misión de los monaguillos el tocar la campanilla y  elevar la casulla por la parte trasera, cuando el oficiante levantaba la sagrada forma y... en este momento estaban...en la hora “D” de desastre,  que se cernía implacable sobre la franciscana capilla....

 

Cuando llegó el momento de la consagración y mientras, campanilla en mano, se preparaban los monaguillos para actuar de  “partenaires” del fraile, empezaron a discutir entre ellos... El castrense, ajeno al inminente  desastre, seguía, acompasada y ceremoniosamente la liturgia  ante la silenciosa devoción de la concurrencia...

 

Sostenía ,el “Tolo”, que lo que había que levantar, era la bordada casulla en el momento en que el fraile levantara la ostia consagrada , mientras Juan Antonio, en su momentánea locura ,  apoyaba la tesis de que lo que había que levantar era el “ruquet “ que le llegaba hasta los pies al cura...En rápida y silenciosa disputa fue , desgraciadamente , la opinión de Juan Antonio la que se impuso y ...al levantar la sagrada forma el oficiante , los dos monaguillos, al tiempo que hacían sonar con estruendosa insistencia la campanilla protocolaria, levantaban  ceremoniosamente y al unísono  el “ruquet” de puntilla dejando expuestas al descubierto las peludas  pantorrillas del padre Toribio...

Alzóse entre la feligresía un  apagado murmullo de risas, al tiempo que, Sor Margarita ruborizada cual amapola silvestre, pedía insistentemente al Señor que se la llevara en aquel mismo instante de esta ingrata tierra de pecadores…

Mientras los inconscientes  actores del drama, seguros de actuar correctamente,

 seguían colaborando a la “deshabillé” del fraile cuando seguidamente, alzando el cáliz de la sangre de Cristo que murió por todos nosotros, mostró  al respetable, con su inestimable colaboración y al son infernal de la campanilla, las peludas piernas...

Algo más tarde , finalizó la solemne ceremonia , y ante las severas indicaciones del fraile , los monaguillos ,que estaban más satisfechos que unas pascuas de su actuación , inconscientes de lo que se avecinaba y manejando Juan Antonio  “diestramente”  el humeante incensario , precedieron solemnemente al fraile en su deshonrada retirada a la sacristía , dejando un rastro de cenizas por el suelo de la capilla.....

Al entrar en la sacristía empezó, para sorpresa de los “expertos” monaguillos, la trágica corrida taurina en la que, bajo la competente autoridad del fraile Toribio, se lidiaron aquellos, dos, bravos monaguillos, dos,  que fueron rematados con una sarta de bravíos cachetes, collejas y tirones de oreja ejecutados por los instintos desatados de aquella fiera con faldas...

¡Menos mal ¡ que sor Margarita , cual protector ángel de la guarda , entró al quite retirando de la  suerte de varas  sus arañados corpiños...

Salieron algo llorosos y despeinados en la foto que se les sacó al rato de despedir las monjitas al indignado castrense, quién antes de partir el taxi, les contemplaba con aviesa mirada a través de la ventanilla... ¡Vaya con dios hermano “....

 

 

   

CAPÍTULO NOVENO

 

 

“EL SECRETO DE LA ESFINGE”

 

 

Echaban mucho en falta la compañía de  Guillermito el “baldosero”...pero este, permanecía severamente castigado en su domicilio desde hacía mas de quince días...

 

Había sido llamado a presencia de  la guardia civil donde  se declaró culpable de haber disparado con la escopeta de aire comprimido, apostado en la terraza de su casa,  una granizada inmisericorde de balines contra una familia de gitanos que había tenido la desgraciada idea de acampar entre las inacabadas obras de la “escuela nueva” situada en el campo de acción de nuestro amigo el francotirador...

 

Sus  padres tuvieron que negociar, desesperadamente, su libertad provisional a cambio de incondicionales  promesas y  concesiones al sargento de puesto de la benemérita con mantenerlo castigado sin pisar la calle por una larga temporada, bajo pena de su  inmediato envío a un internado correccional....

 

Así mismo , sus huecas cabecitas , entendían que aquella aventura en solitario de su colega no debía ser del todo correcta , pero ya  les parecía que el castigo aplicado a su “posible” desaguisado pasaba sobradamente de la raya...ya que medían la pena impuesta  comparándola , por ejemplo , con la semana que pasó encerrado su amigo “Salva” ,el hijo del guardia “Vila”, cuando jugando , como debe hacerlo todo el que tiene tan gran oportunidad , con el sub-fusil de su padre había acribillado la pared del dormitorio con una larga ráfaga que se le disparó, inopinada e inoportunamente, del cañón de la traidora metralleta, con la consiguiente conmoción  y alarma de todos los habitantes del cuartel....

 

También creía saber Juan Antonio, aunque no podía confirmarlo sin peligro para su integridad física, si no era a través de una peligrosa pregunta directa, que aquel viejo del traje de pana negra que se sentaba en un banco de la plaza estaba totalmente capado...

 

Según la incierta leyenda que corría, como la pólvora, entre la pandilla, aquel hombre, de niño, había sido porquerizo en una masía del término, y  mientras dormía sobre la paja, se le había acercado el verraco, quien, de un certero mordisco, le había arrancado de cuajo las partes...

 

¡Menuda putada¡ pensaba Juan Antonio al verle, llevándome las manos inconscientemente a la bragueta en un instintivo acto de autodefensa...El hecho es que , para nombrarlo , se referían al misterioso  viejo como el “senat” (capado)  Flascos...

 

A la sombra del árbol que cubría el banco de los inclementes rayos solares , protegidos sus ojos con aquellas oscuras y quebradas gafas , las sarmentosas manos agarrotadas al bastón , estático , inmóvil y silencioso...aquel viejo ,  pasaba casi todas las mañanas allí  sentado , aparentando una pétrea e inmóvil estatua de sal...¡Era tal¡ la sensación de aislamiento que emanaba de aquel viejo que , nunca , pero nunca , había sido siquiera molestado por la bulliciosa pandilla que  apacentaba como siempre por la plaza , cual piara de gorrinos,  a la espera de sucesos...

 

En estas estaban cuando apareció por la plaza aquel despistado forastero...No eran horas de estar transitando la gente por la plaza y aquello asemejaba la puerta del desierto , habitada únicamente por el viejo capado y , como no , por la pandilla que jugaba a canicas, indolentemente , cerca del banco que ocupaba el hierático vejete...

 

Al no ver a nadie más, el recién llegado, se dirigió a  la enlutada esfinge sentada...

 

_ ¡Buenos días ¡ - le espetó el forastero al capado - _Me han dicho que por aquí vive un maestro de “pared seca” que se llama Guillermo y vengo para encargarle un trabajo ...¿Sabe Vd. donde podría encontrarlo?...Es que , ni lo conozco ni se donde vive...

 

_¡Claro que sí ¡ - Contestó el viejo - _Pero ahora es muy temprano todavía para encontrarlo en casa..._ Mire Vd. , vive en el nº 6 de la calle de las Portasas , en la parte baja del pueblo , y normalmente llega a comer al mediodía...por lo que imagino que si vd. va sobre las doce lo encontrará en su casa...

 

_¡ Muchas gracias ¡ - agradeció el forastero retirándose hacia el bar de la esquina...

 

Cuando el hombre ya se hallaba a unos diez pasos del viejo, este, con una media sonrisa en la desdentada boca, le llamó...

 

_ Oiga, buen hombre...-El forastero giró sobre sus talones y volvió a encararse con el capado...Este le espetó...

 

_ Quiero avisarle de un pequeño detalle...confidencialmente le informo que con este hombre que está usted buscando es muy difícil el entenderse ya que es más sordo que una maza por culpa del estallido de una bomba de la pasada guerra...Le aconsejo que le chille mucho al hablarle...

 

_Muchas gracias por su indicación- le repuso, agradecido, el forastero y fue a tomarse unas copas a la taberna...

 

La pandilla, inocente y centrada en las canicas, no cayeron en la cuenta del drama que se estaba desarrollando a su lado, solo lo supieron días más tarde , cuando el maestro de “pared seca “ , entre cabreado y divertido contaba la historia al padre de Juan Antonio...El desarrollo del drama fue , poco más o menos , así como se cuenta en los mentideros del pueblo :

 

El viejo capado, levantándose del banco,  trabajosamente, después de hacer un felino estiramiento, partió en dirección a la casa del maestro de “pared seca “...Cuando llegó ante la puerta tocó en la aldaba repetidamente, y, al rato, el maestro Guillermo le abría la puerta...

 

_ ¡ Hola que tal ¡ - le espetó el viejo cuervo - _Pasaba por aquí , y e venido a avisarte  que por la plaza anda un forastero del pueblo vecino que te está buscando para encargarte un trabajo , así que si tienes que marcharte no lo hagas , espéralo porque ha venido de lejos para verte...

 

_¡ Muchas gracias por el aviso ¡- le agradeció el maestro al viejo capado que ya se retiraba , pero volviendo sobre sus pasos le dijo...

 

_ ¡Ha ¡ ¡ se me olvidaba ¡ , Tengo que decirte que este hombre que te busca está más sordo que una tapia , para entenderte con él hay que gritar como un poseído...- Se fue el capado , renqueante , a ocupar otra vez su banco de la plaza como si nada hubiese pasado...

 

Llegado el mediodía, puntual como la muerte, el forastero tocaba en la aldaba de la puerta del maestro de “pared seca”...y empezó el escandaloso sainete...

 

_ ¡Buenos días ¡ - chilló el forastero a grito en cuello...

 

_¡ Buenos días ¡ , ¡ ¿En que le puedo servir? – Gritó el maestro para darse a entender al sordo forastero...

_¡Pues mire , venía a encargarle un trabajo¡ pero no importa que chille porque no estoy sordo...

 

_ ¡ Ni yo tampoco¡ -chilló rabioso el maestro entendiendo que aquello formaba parte de una burla del viejo capado...

 

Permanecía a la sombra del árbol la castrada esfinge, hierática y silenciosa como un bloque de pétrea sal...

 

La pandilla podía pegarse con un canto en los dientes ya que poseía, en exclusiva mundial, el secreto de la esfinge: ¡Sátira y traición¡...

 

 

 

 

CAPÍTULO DÉCIMO

 

 

 

“LAS MISIONES”

 

 

Venían el “baldosero” y Juan Antonio, alegres y sudorosos, corriendo como desaforados  por el camino del secadero... Habían estado observando la redondez de los culos femeninos en acción ,  apostados junto a la olorosa bosta acumulada en la parte trasera de aquel  “water” , improvisado con cuatro tablas , camuflados entre los matorrales que rodeaban el destarlatado “lugar común “...

 

Hoy había brillado la suerte , ¡estaban altamente satisfechos¡ , la cosa se había desarrollado con satisfactoria rapidez y habían podido otear tres hermosos culos cumpliendo su gratificante función...A veces, tenían que pasar más de una hora al acecho entre aquella espantosa peste para , al final , solo ver uno y , este ,  ser un depauperado culo de vieja...

 

Detuvieron el trote al llegar salvos a la carretera cuando, por el polvoriento recodo del cementerio, apareció un renqueante “Balilla” coronado por un letrero de Taxi que, lentamente, se acercaba al pueblo... Esperaron a que estuviera a su altura y , al pasar , emprendieron veloz carrera detrás del vehículo observando que el asiento trasero iba ocupado por un capellán  tocado con birrete pastoral , el cual al observar , divertido , la pertinaz carrera , les obsequió con media sonrisa y una bendición pastoral como si del mismo obispo se tratase... Pero se trataba, ni más ni menos que, del feroz y celoso misionero, fustigador de herejes, al que las altas autoridades eclesiásticas habían destinado a su villorrio para la salvación de sus pecadoras almas...

 

Llegados a este punto , no debe creerse que en el pueblo no hubiese curas , ni que perteneciera al África negra , ¡No¡ , curas había mas que suficientes para cubrir las dos parroquias existentes...Lo que pasaba es que, el Sr. Obispo de turno entendía su feligresía cual si fuera una familia , y es normal en las familias que los niños llegan al punto de no hacer ni puñetero caso de las regañinas de sus respectivas madres…Pues, a todo se acostumbra el cuerpo , recordando solo al hacernos mayores la vez que papá nos puso el culo morado con la hebilla de su cinto...

 

A caballo de esta filosofía pues , nuestro Obispo , cada  puñado de años , nos ponía entre las fauces de aquellos apasionados misioneros con el fin loable de desmamarnos del viejo párroco y hacernos sentir ,¡ arrepentidos ¡ , bajo nuestros pecadores pies , el calor y el tufillo de azufre de las hordas de Satanás ...

 

Era mal visto por el vecindario el hecho de no acudir a sus virtuosos sermones, por todo ello, a las siete de la tarde el templo rebosaba feligreses por los cuatro costados. Las mujeres, separadas de los hombres, entre los bancos del lateral izquierdo,  con sus cabecitas cubiertas por los púdicos velos , mangas largas y abanico al uso...Ellos , recién aseados y con la camisa de los domingos , ocupaban los bancos en el lateral derecho del templo...

 

A resaltar, como hecho inusual, el asfixiante silencio que se instalaba en el templo cuando el portal de la sacristía, cual reja de leonera, daba paso a la severa figura del misionero que cual ágil felino se encaramaba  rápidamente al púlpito...

 

Una vez instalado, nos daba la espalda, de cara al Santísimo, y oraba, en secreta plegaria  para pedirle que sus prédicas hicieran mella en nuestra dura catadura...Poco después agarraba  con las dos manos la balaustrada del púlpito adelantándose como si fuera a saltar sobre nosotros y, con tal fuerza lo hacía, que  parecíame iba a arrancarla de cuajo para echarla a trozos sobre nuestras heréticas testas...

 

Comenzaba, a grito en cuello, con una ininteligible frase pronunciada en latín vernáculo que  nadie entendía, pero que él, a continuación aclaraba en franca traducción:

 

_ “Apartaré la mies buena de la mala, y ésta, será quemada en el fuego eterno de la perdición “...

 

No acababa de traducirnos los últimos versículos, cuando ya sentíamos bajo nuestro querido trasero el insalubre calor de las llamas del averno  y, a medida que iba desarrollando su plática, plagada de griterío intimidatorio, veíamos con más claridad, si cabe, la manifiesta imposibilidad de salvarnos de cocer, por toda la eternidad, en la olla de Pedro Botero… Tal era nuestra intrínseca maldad...

 

Y , este infeliz entramado , continuaba  amargamente ,día tras día , durante toda una larga semana...Sin embargo , cuando se cumplía el tercer día de esta epopeya que nos ocupa , sucedió un hecho que quitó bastante hierro al virulento capellán...

 

Era norma no escrita , a pesar de estar la iglesia a rebosar , el dejar totalmente vacío el primer banco situado frente al púlpito , supongo que para estar lo más lejos posible de los zarpazos de aquella desatada fiera que , puntual como la hora de la muerte , empezaba a desollarnos vivos a las siete en punto de la tarde...Recordaré , para los más jóvenes , que el periódico “Ultima Hora “ debe su nombre a que era, en los tiempos que se desarrolla esta historia , repartido al público al final de la tarde...

 

Pues bien , Miguel “Dalmau” , siempre tocado con su sempiterna boina ,  ostentaba el dudoso honor de ser el repartidor de este diario por los domicilios del pueblo...Ahora , retorciendo nerviosamente la misma entre sus huesudas manos , entró a la iglesia cuando ya hacía un tiempo que había empezado la abrumadora homilía del día...Encorvado para no hacer demasiado bulto , vio con disgusto que no le quedaba otro maldito remedio que sentarse en el primer banco bajo la desaprobadora mirada del gesticulante predicador...

 

Coincidió que, en aquel punto de la plática magistral, exclamaba a grito en cuello el pertinaz castrense:

 

_ ¡ ¿ Quien eres tú , gran pecador , para enfrentarte tan impertinentemente a la ley de Dios?...¿Quién crees que eres tú , alma perversa , para enfrentarte a los mandatos del Señor? ¡

 

Sucedió que, la feroz mirada del cura debió cruzarse inadvertidamente con los espantados ojos de nuestro gran pecador el repartidor de periódicos...quien, dándose por aludido, se levantó como empujado por un resorte estrujando la boina nerviosamente entre las manos...diciendo...

 

_ ¡Perdóneme padre ¡ me llamo Miguel “Dalmau” y he llegado tarde porque vengo de repartir la “Ultima Hora”...

 

La gran risotada estalló entre los asistentes, y la fiereza del predicador quedó algo domada por la candidez de aquel bendito pecador  y, mal terminó su plática entre internas y reprimidas lágrimas de risa...

 

El lunes siguiente el “tandem” formado por Juan Antonio junto a la inseparable compañía del “baldosero”, insensibles al fuego del infierno, volvía, sigiloso, a observar culos en funciones rodeados del espantoso perfume de la bosta...¡ Que Dios les perdone ¡

 

 

 

CAPÍTULO DÉCIMO

 

 

“ENTRE EL HEDOR DEL CUERO”

 

 

El característico hedor del cuero curtido impregnaba agradablemente la joven pituitaria de Juan Antonio...

 

Apoyado en la pared de un rincón del taller observaba, complacido, los rápidos movimientos manuales de Gabriel “de la mano pequeña”, maestro zapatero por devoción, intentando reparar,  por centésima vez, un viejo zapato de señora...

 

Venía Juan Antonio, algo ruborizado y escandalizado aquel día...Había pagado , de nuevo , tres pesetas al “inclito” hornero “Pepito” para que le dejara ver algo de su colección de revistas guarras...Parecíale mentira que pudiera existir aquella bella desnudez suelta por el mundo, frente a la habitual visión de las tapadas y poco atractivas féminas del villorrio...

 

La familiaridad de aquel taller le encantaba...Las largas telarañas cubrían, centenarias, los rincones entre las vigas de madera algo carcomida del techo...Aquel martilleo cadencioso sobre la piel, la vieja radio “Philips” empotrada sobre la polvorienta estantería, los recortes de cuero y el acre olor de la cola,  conformaban un abigarrado conjunto que hacía sentirle confortablemente bien cuando,  invariablemente, se dejaba caer por allí como si tal cosa....

 

El zapatero , con su pequeña mano , defecto de nacimiento que nunca le preocupo en exceso , con el pelo amarilleado por el calor de la cercana y  polvorienta bombilla que iluminaba su labor , era un tipo arto ingenioso para el chiste fácil , y ante todo ,¡ sucio ¡,  que , ante la hilaridad del muchacho, desgranaba uno tras otro , como si fuera una salmodia budista aprendida de carretilla...

 

Vertía el muchacho, cada día, un río de lágrimas  por la alegre y soez letanía del zapatero...Se absorbía totalmente con las anécdotas sobre la vida que de tanto en cuando intercalaba, entre chiste y chiste, su malhablado amigo...La parábola con que “completó”  su enseñanza de aquel día versaba sobre las rameras...

 

_ ¡ Haberlas si que las hay en el pueblo ¡ , en esto somos autosuficientes , pero siempre es mejor , por la discreción, y porque lo de fuera siempre es más exótico , el ir de putas en bicicleta al pueblo cercano...- y echaba una calada al apagado cigarrillo “Celta” que , con un palmo de ceniza , colgaba , sempiterno , de la comisura de sus labios...

 

_Recuerdo una vez que estuvimos visitando las putas de los molinos de Felanitx – Continuó hablando con un puñado de clavos entre los labios que iba insertando, diestramente, en la martirizada suela del zapato...

 

_Éramos cuatro amigos, entre ellos el hijo mayor de la ferretería, que tiene un pene tan largo como el de Rasputín el monje -Continuó divertido – _Totalmente conscientes de que, si la descarriada contratada atinaba con ver el tamaño de aquella estaca, no querría trabajar con él, entramos los tres primeros a fornicar dejando para el último a aquel portento de la naturaleza...

 

Una vez exonerados por el feliz trabajo, le tocó  el turno al descendiente de gorila que, ya  caliente como una mula de vernos himenear, había empalmado su tranca, cual estoque de verraco...

 

_La descarriada , cuando contempló aquel portentoso glande que la apuntaba , se negaba a gritos a enterrarlo en sus entrañas...mientras , nosotros , más que divertidos ,  le advertíamos que nos iríamos, sin pagar ni un duro, si no aceptaba el desbravar a nuestro amiguete el “ferretero”...

 

_Ante nuestras crecientes  amenazas llegó  la pobre descarriada,  a consentir el desafío, pero con precauciones... Agarraba con las dos manos el descomunal miembro del “ferretero” , a modo de casquillo, dejando penetrar en su tabernáculo sólo una pequeña parte de la gran estaca con que le estaba martirizando las entrañas aquel toro desatado...

 

Pronto, cansado de la incómoda postura que le hacía soportar la buena mujer para llegar a buen fin, agarró los brazos que le aprisionaban el miembro y tiró fuertemente de ellos hacia fuera, con el resultado inmediato de verse liberado del engorroso abrazo...Consecuentemente, entró su tranca ¡a saco ¡ hasta el fondo de la martirizada matriz....- Reía el zapatero como un descosido cuando continuó –

 

 _Recuerdo que la mujer dio un gran bramido, tal que si la hubieran acuchillado allí mismo, y estalló en una larga salva de sonoras ventosidades... Entre gritos rabiosos y lastimeros, nos perseguía dándonos zapatazos a diestro y siniestro por toda la habitación. Nosotros le dejamos, inquietos y amedrentados, el dinero sobre la cama y escapamos raudamente con las bicicletas hacia casa...

 

Juan Antonio, entre espantado y divertido, escuchaba escandalizado aquellas satíricas enseñanzas que, poco después, contaba a la asombrada pandilla, pero creo que sin la gracia que sabía imprimir a sus históricas vivencias aquel  zapatero remendón...

 

La parte central del taller tenía ubicada la máquina de limpiar zapatos, manejada con ligereza y maestría, como no, por el “ínclito” Miguel “Dalmau”, el mismo que,  cuando terminaba su jornada laboral, repartía a domicilio la “Ultima Hora”...

 

Le había contado el maestro Gabriel que, no hacía mucho, había tenido que mandarle  dinero a la península para rescatarle de un desgraciado “affaire” que le había acaecido al “Dalmau” al ir a visitar personalmente, en Galicia,  a una “novieta” que se había echado por carta,  con la loca intención de casarse una vez conocida “In pectore” a la  susodicha “novicia”...

 

Notablemente corto de entendederas en la realidad, cuando fue “avistada” la insana catadura del “Dalmau” por la familia de la mujer y comprobado su escaso “fuste” cerebral, fue rápidamente despojado, por parte de los hermanos de la carteada “novicia”, de todo  el parco equipaje que portaba , así como del dinero ,  con el cual emborracharon al calenturiento zagal y le metieron , dormido por los efectos del alcohol, en un tren que se dirigía hacia el sur , donde , bastantes horas más tarde , despertó el desorientado “eccehomo”, sin saber donde se encontraba y limpio hasta de polvo y paja...pero, esto sí , con la boina clavada hasta las orejas...

 

Sentado, a la diestra del “inclito” “Dalmau”, reparaba calzado maestro Pepe “Petit” ,el que había sido amigo del abuelo de Juan Antonio antes que le dieran el “ultimo paseíllo”... Hombre sumamente nervioso  y de acre carácter , le contaba que , ante la inminente masacre falangista que, su abuelo, en su confusa inocencia  no acertaba a discernir, le animaba constantemente a que cogiera las de Villadiego antes de que le hicieran la piel...Tal como así sucedió no mucho después de que él la hubiera espichado hacia el sur de Francia en un barco pesquero que, entre muchos desheredados republicanos, fletaron en el puerto de Soller , al norte de la isla, para tan conveniente huída...

 

Con el poco dinero que pudo sacar de la isla y, para poder sobrevivir, montó un bar en la sureña ciudad de Toulón...Tuvo que contratar un “garsón” para servir a los clientes por su casi completo desconocimiento del idioma y él, servía detrás de la barra las comandas traducidas por el empleado...

 

Se acostumbraba, por aquel tiempo, servir los licores en aquellas copas de cristal que portaban una raya roja marcada al nivel de la ración de líquido de cada toma... y, contaba el maestro Pepe, que tenía un cliente que, normalmente, no se conformaba con que el nivel de licor de la copa de “Pastis” que se endilgaba al coleto habitualmente  hiciera la medida de la raya, y pedía, con desparpajo, que la llenaran un poco más...

 

Esto, sucedía así un día y el otro también, hasta que en una ocasión, el siempre cabreado maestro Pepe, que este día debía estarlo más que de costumbre, ante las requisitorias del “franchute” le ladró al “garsón”...

 

_ ¡Nada ¡ , ¡ Hasta la raya solamente ¡ , ¡Si quiere más licor que pague otra copa¡...

 

Al taimado francés, aquello no le sentó nada bien, y...pensando un buen rato lo que le tenía que contestar a aquel altanero españolito, al final le endilgó, equivocándose lamentablemente de blanco...

 

_¡Franco ,Franco , Franco ¡...

 

Rabioso, como un hierro candente, el maestro Pepe le sacó a patadas a la calle....murmurando acremente...

 

_ ¡Franco  a mí! , que tuve que largarme de mi tierra por su culpa...

 

 

Algo más allá, al final de la larga zapatería, el viejo maestro Miguel “Pitja” le hablaba a Juan Antonio, siempre altanero, de las putas polacas que se tiraba en La Habana, y de lo buenas que estaban... Se las describía como si estuvieran allí  presentes “mesmamente”, con sus rubias melenas que contrastaban vivamente con la oscura piel de las calientes cubanas...

 

Le contaba por cierto, el maestro Gabriel “de la mano pequeña”, que aquel buen hombre, a sus ochenta años cumplía fielmente, a diario,  sus deberes con la esposa, y muy gustosamente...

 

Era anécdota repetitiva del “Pitja”, el que había estado sirviendo hacía unos sesenta y tantos años en el destacamento del puesto militar de “S,es Salinas”, un villorrio ya harto exiguo de población en los tiempos que le contaba sus hazañas, y todavía, para centrarse en la realidad, había que situarse a sesenta años antes ...Total , que aquel pueblecillo debía componerse , por aquellos tiempos , de la iglesia parroquial rodeada de cuatro casas desperdigadas a su alrededor…

 

Sin embargo , sus pecadoras almas nunca eran olvidadas por el Obispo de la diócesis , quien  les obsequiaba , ¡ también a ellos ¡ , con las cauterizantes diatribas del misionero de turno cada lustro , más o menos...

 

Aquel año del Señor, les había endilgado al más ínclito de sus castrenses quien, en dos días, ya se había granjeado el desprecio de todo el pueblo por su inoperante prédica....

 

Aburrido, el maestro “Pitja”  vestido de soldadito,  se paseaba en su tiempo libre por la polvorienta calle central del villorrio, pegando patadas a las piedras y con la desidia que tan desolado paraje imbuía en su espíritu, decrépito por la añoranza de las putas capitalinas  tan lejanas de aquel olvidado villorrio...

 

Coincidió que, por curiosidad o desidia, se asomó al interior de la iglesia momentos antes de que empezara la homilía diaria del ínclito capellán foráneo... No bien lo hubo hecho,  cuando fue agarrado del pescuezo por el cómplice sacristán de la parroquia que estaba apostado astutamente tras  la puerta, diciéndole...

 

_ Entrad hermano, que no sea cosa que, por el gentío que vendrá, no tengais sitio para sentaros...

 

El “Pitja” , avergonzado de volverse atrás , se sentó entre las ,¡ únicas ¡ ,  cuatro beatas que componían el gentío aclamador de las diatribas del afamado castrense que, ya empezaba a salir , como toro del portón , por el aforo de la sacristía...

 

_ ¡Herejes¡ en este pueblo dejado de la mano del Señor se nota grandemente vuestra poco piadosa conciencia. Basta comprobar la parca y mala acogida que tiene mi persona entre vosotros...Este pueblo anda huido de la palabra del Señor...

 

El “Pitja” se removía, inquieto, en su banco bajo la atenta vigilancia del sacristán que se había sentado  justo detrás de él...Continuó el capellán su discurso...

 

_ ¡Pero Dios existe y os castigará por vuestras iniquidades ¡ Os apuesto lo que queráis a que Dios existe...¡

 

El maestro “Pitja” escandalizado de ver que aquel capellán era tan mal predicador que incluso apostaba por la existencia de Dios, ya harto, se levantó arengando al castrense...

 

_ ¡Acepto la apuesta...¡...- Y se marchó a otros menesteres mas de izquierdas...

 

Después de la visita a la zapatería, como la pescadilla que se muerde la cola, toda la pandilla invariablemente pasaba de nuevo, uno a uno, al calor del horno del “inclito”hornero“Pepito”, pagando las consabidas tres pesetas para “impresionarse” gratamente con sus gastadas revistas eróticas...

 

 

 

CAPÍTULO ONCEAVO

 

 

 

“LA ABUELITA”

 

 

 

Dando cumplida fe de la innata bondad de aquella mujer, recordaba emocionada la madre de Juan Antonio, que  únicamente había visto fuera de sus casillas a la abuela una sola vez en su vida....Solo perdió los estribos cuando se enfrentó , con agrias y doloridas palabras , a la vecina  que , ataviada de falangista, le plantaba cara  con el brazo en alto al estilo fascista, exigiéndole , bajo pena de denunciarla ,que repitiera con ella ¡Viva España¡ y ¡Viva la Falange ¡ , todo esto , a los pocos días  de que le hubieran fusilado a su hombre, el abuelo, sencillamente, por ser concejal del anterior consistorio republicano ....

 

Con certeza , acabaron madre e hija en la casa consistorial , y si para algo a servido alguna vez en la vida el haber asistido regularmente a misa , esta vez , por afirmación de la esposa del médico que testificó sobre su asistencia a la iglesia , salvó a las dos pobres mujeres de la obligada  toma del consabido vaso de aceite de ricino que era el fatal obsequio que tenían preparado para los que, a su libre juicio, faltaban a “sus” unilaterales disposiciones...Muchos morían entre espasmos por la provocada disentería...

 

Ahora, pasado el tiempo de la fraticida lucha entre hermanos, sentado en el bamboleante pescante del carromato que tan diestramente  conducía la abuela , daba Juan Antonio inequívocas muestras , por su enfurruñado semblante , que esto de ir a recoger albaricoques no era , ni de cerca , su afición favorita...

 

Aquel maldito carromato de las praderas traqueteaba endemoniadamente cuando, literalmente, se desplomaba en los profundos baches nada amortiguados por aquellas ruedas circunvaladas por aros de metal que marcaban profundas huellas en el polvoriento camino que les llevaba al huertecillo de las “ánimas”*...

 

Andaba Juan Antonio, con cara de profundo fastidio...La abuelita, sin embargo, se encontraba  en su elemento  y denotaba en sus bondadosas  facciones  una relajante alegría interior...

 

Con las delgadas y flexibles riendas, azotaba  regular y ligeramente la grupa de la malcriada borriquilla que, con el desgarbado trotecillo que le caracterizaba, les acercaba, demasiado rápidamente para su gusto, al hortelano destino...

 

La mañana ya dejaba escapar a raudales  su frescor para entrar, decididamente, en un constante aumento de la temperatura ambiente a costa de aquel irritante sol cuando llegaron al campo de albaricoqueros sobrecargados,  ¡impertinentemente ¡ del hermoso y maduro fruto...

 

Consentido ya a su desgraciado destino , ayudó desganadamente a descargar los cajones vacíos del carromato , mientras la abuelita ataba a la borriquita bajo la sombra de uno de aquellos hermosos árboles...Al poco , empezaron , ¡ que remedio ¡ , a llenar los capazos con el rico fruto cuantiosamente esparcido bajo los albaricoqueros malditos...

 

Al rato , se le fue pasando  el enfurruñamiento , el campo le transmitía su vitalidad y viveza...Los rellenos cajones de madura fruta , iban , ordenadamente, ocupando su lugar en la parte trasera del carro y pronto , ¡gracias a Dios ¡, la abuela decidió que aquel era un buen momento para alimentar su vacío estómago con aquel maravilloso pan con aceite frotado sabiamente con tomate de “ramallet”de la que ella poseía una receta especial... ¡ Cual ave de rapiña ¡, se abalanzó sobre aquella frugal merienda observado por la divertida y benevolente mirada de la abuelita que , con vigilada mesura , dejóle sorber algún trago de buen vino a cuello de aquel viejo garrafón de cristal verde que siempre asomaba de la cesta en sus diarias escapadas rurales...

 

Mientras daba debida y famélica cuenta de los últimos bocados del “pamboli”, sentada  la abuela  en una piedra, rompió, inesperadamente, su habitual silencio para contarle algo, al parecer, trascendental...

 

_ ¿Sabes niño ?...- Cuando yo era algo más mayor que tu, bajaba en tren a la capital para aprender a bordar...- Los ojos de aquella vieja dama brillaban por la nostalgia...

 

_ Pues bien – continuó – Yo iba vestidita de  “payesa”, bien limpia, estirada y almidonada....

 

_¿ Ibas con la coleta larga y el delantal? – interrumpió  sorprendido Juan Antonio con los ojos muy abiertos...

 

_¡ Claro que si¡ ¡ y con la botonadura de oro en las mangas ¡ - exclamó la abuelita cada vez mas divertida- ¡Faltaría más ¡ , ¡Iba con el equipo completo¡ - continuó- _Resultaba , a las horas que , tenía que pasar cada día por la misma calle para dirigirme al taller de modistería que estaba cerca del Teatro Lírico *.

 

_Al pasar  por delante de un café situado en la esquina de la calle,  me encontraba, casi inevitablemente, con un viejo camarero que desvergonzadamente me piropeaba al verme.... Yo, pasaba  ¡presurosa ¡ mas avergonzada que un cirio y con la cabeza gacha...Recuerdo que una vez me dijo aquel descarado tunante :

 _..¡Ay ¡ Que mordisco te pegaría en estos bonitos dientes que tienes “payesita “ ¡...

 

La abuela se calló , pensativa , y ,  al cabo de un rato en el que solo se oía el piar de los pájaros , introduciéndose los dedos en la boca ,  sacóse , ante su estupefacción , la dentadura postiza ... y continuó hablando , con una sonrisa tan ancha como la hoz que colgada del carro...

 

_ ¡ Ya me gustaría que me lo dijera ahora el muy tunante ¡ , ¡ En vez de pasar de largo , como hacía , ahora le ofrecería mi dentadura postiza ¡ , ¡ Ala ¡ a ver si te sacias ahora de darle mordiscos ¡ , ¡Bergante¡...- La abuelita , entusiasmada con su brillante idea , se había levantado y daba espavientos con su dentadura en el aire...

 

Sorprendido Juan Antonio, por el insólito arranque de humor de la abuela, reía y reía con aquella risa sana que solo la niñez posee...

 

Hasta la burrita malcriada parecía que había enderezado su alegre y desgarbado trote, camino del secadero, a vender nuestra humilde cosecha...

 

Por la tarde ,entre divertido y escandalizado , sentado en el portal de la casa de la abuela , se merendaba ,  ávidamente ,  otro pan con aceite ,  alegrado por los gritos habituales del viejo matrimonio ,  los “ochentañeros” vecinos de enfrente , que se insultaban , casi a diario , en una incruenta guerra verbal ....

 

Decía él _ ¡Te echaré de casa ¡...¡ Ya lo verás , mala mujer ¡...

 

Contestaba irritada ella..._ ¡Me da igual ¡ , ...¡Quien tiene coño tiene pan ¡...

 

 

 

 

CAPÍTULO DOCEAVO

 

 

 

“BUSCANDO ESTRAPERLO”

 

 

 

Andaba Juan Antonio, por aquellos tiempos, más acertado que una pitonisa con su bola de cristal...

 

Había profetizado que , el hijo mayor del vecino , el que se desmayó cuando daba el sí en el día de su boda , estaba algo trastornado... y ahora , su pronóstico, se había confirmado plenamente ,,,

Los lamentos desgarradores que estaba oyendo y que venían de dirección de la casa del bellaco vecino, correspondían a las martirizadas carnes del susodicho, que, en un arranque de locura había descabellado, ¡Por desobediente ¡ a la cabra que pastoreaba  con un certero golpe de azada justo en el centro de la cerviz....

 

Igualmente había pronosticado negros nubarrones, rayos y truenos cuando,  ¡horrorizado¡, escapó cobardemente  de la presencia de Salva y Diego el nefasto día en que le enseñaron la granada que habían sisado , en un descuido del guardia de puertas , del cuarto de armas del cuartel....Como a través del espejo , avizoraba amargas torturas en la bola de cristal...

 

Ahora los dos mozos, permanecían penitentes , casi castrados por las patadas y golpes recibidos de parte de sus severos mentores , más castigados que el número de la calle , sin salir del cuartel  por los tiempos de los tiempos y obligados , en azarosa penitencia , a retirar a diario las boñigas de la cuadra de “Brindis” y “Bolitar” , los dos imponentes caballos que montaban sus padres para patrullar, estando de guardia ,  entre las masías del término municipal...

 

Se llamaba Apolonia y de apodo “Perdiu” (Perdiz) , parecíale encoger cuando estaba en su brava presencia ...Verdad es que la naturaleza equivoca , muchas veces , los sexos con que nacen las personas... No se le caían los anillos para manejar , como palillos ,  los pesados troncos que aserraba en la factoría situada en la parte baja del pueblo, ni le faltaba coraje para conducir aquel, siempre sobrecargado, camión “Saeta” hasta la capital de la isla...

 

En los tiempos en que se desarrollaba esta historia, recién salidos del hambre de la posguerra, entraba con gran auge el negocio  del  “estraperlo” de tabaco americano  en todo el archipiélago.

 

Debido a ello, era del todo habitual que las patrullas de la guardia civil interceptaran a los camiones para verificar la carga que transportaban, en busca del rubio“Chesterfield “tan de moda en aquellos años 60...

 

 Y, esto fue lo que aconteció en la plaza del pueblo donde cuidó el destino de enfrentar la patrulla con la aguerrida “Perdiu”...

 

Paró, sudorosa, el renqueante camión de un fuerte frenazo, enharinando en polvareda vil al larguirucho guardia que se había atrevido a parar su marcha por la pedregosa calle...

 

La pandilla, como siempre, se acercaron como ave carroñera a su presa, dándose empujones y codazos, restando a unos pocos pasos del guardia , para dar debida fe del suceso como fieles notarios de la actualidad pueblerina...

 

_ ¡Buenos días ¡ -Saludó el guardia llevándose la mano a la empolvada visera _ Dígame  que mercancía transportan y a donde se dirigen...

 

_¡ Transportamos leña a la capital ¡ ...¡ Que no lo ve ¡ - exclamó la  choferesa “Perdiu”, furiosa por la interrupción de su viaje...

 

El guardia , sin darse por aludido de la acre respuesta , se encaramó ágilmente a la trasera del camión observando detenidamente entre los resquicios de las tablas...Cuando quedó , aparentemente satisfecho de la inspección , bajó al suelo y dirigiéndose a la furiosa hembra , le exigió la documentación del vehículo que releyó parsimoniosamente...

 

Al devolver los papeles a la “Perdiu”  observó que el asiento del acompañante iba ocupado por un barrigudo caballero...

 

_ ¡Y usted  , ¿quien es? ¡- le preguntó ásperamente el guardia.

 

A lo que el buen hombre contestó lacónicamente...

 

_ Yo, señor guardia, soy el marido del chofer...

 

Fue un final de entrevista feliz, el guardia les dejo paso de forma inmediata y  las risotadas de la “Perdiu” restallaban, jocosas en la plaza, aun después de que el “Saeta”, entre espesa polvareda,  hubiera doblado el recodo de la “ casa de la villa”...

 

Y la pandilla, a lo suyo... a sembrar calamidades por allí donde pisaban, como el caballo de Atila...

 

 

 

 

CAPÍTULO TRECECEAVO

 

 

“SOL Y SOMBRA”

 

 

Se acercaba la festividad de San Roque, el que según cuentan, después de sacarlo en devota procesión erradicó la peste del villorrio,  poco después de la conquista del mismo de manos de los malvados sarracenos que lo habitaban  hacía centurias...

 

Al parecer , estos no habían padecido nunca del temible mal , pero éste , si que  atacó a los poco aseados descendientes del tal Guillem de Porrera , catalán por más señas, que debió merecer , por sus cruentas hazañas ,  la donación del término por parte del “Conqueridor” rey Jaime ...

 

Los aires de fiesta hacían que se la pandilla se sintiera invadida de una electrizante expectación...

 

Era el tiempo en que tradicionalmente los señores que conformaban la élite del pueblo, no queriendo mezclarse con el bullicio de las fiestas de los villanos, se dirigían a sus casas de verano de “Ses Covetas “...

 

Indiferentes a ello, corrían, embobados, bajo las líneas de sombra que marcaban en la calle las vistosas papelinas de alegres colores que adornaban las más importantes calles de la villa , y era su invariable destino el ir a contemplar los trabajos del montaje de la portátil plaza de toros que, inevitablemente, se montaba en su querida y versátil  “ plaza de los cerdos”...

 

Servía la misma , durante el año como vertedero , plaza de ganado , pista de baile , campo de batallas varias y plaza de toros , amen de  pista de patinaje artístico , pista de coches de choque , circos de fieras varios que visitaban la localidad y por último de  exposición de maquinaria agrícola durante la feria...Ríanse de los creadores de las modernas salas de congresos...aquella pedregosa explanada era una maravilla de la arquitectura...

 

La bulla , llegaba a todos los rincones del pueblo , en especial , al improvisado coso taurino de la taberna , donde , entre copa y copa , “Sandalio” , nuestro diestro oficial , entrenaba con los postizos cuernos sus manoletinas estrafalarias entre el contento de la  viciosa feligresía , quien , entre cómplices miradas de conmiseración festejaban y aplaudían cada pase del renombrado taurómaco local que cada año compartía cartel con los novilleros profesionales que venían a exponer su piel para nuestro deleite...

 

A Dios gracias , que las vaquillas que le soltaban al “Sandalio” y su terna no eran mas aparatosas que una cabra , pero se bastaban sobradamente para mantener , tanto al “diestro” como a su melindrosa y cagada tropa ,  debidamente a raya...

Acababan con la fiera a base de injusticias y había estocadas hasta en el culo del pobre cornilargo...

Pero , antes de dar su brazo a torcer y colar la vida , el animal se lo hacía pagar,  hartamente caro ,  con más de cincuenta “cogidas” y un centenar de “arrastres”...

 

El gentío , ávido de pan y circo , restaba orgulloso , fuere cual fuere el desarrollo de la suerte , que siempre resultaba , en la realidad , un vil desastre ...

Aclamábale victoriosamente el populacho con sus pañuelos  y le sacaba siempre a hombros por la puerta grande del coso portátil acompañado de todos los posibles trofeos taurinos..

La celebración continuaba hasta altas horas de la noche , realizando libaciones en la improvisada feria de Abril de la taberna...y se comentaban , largamente , las muchas y desastradas  peripecias acaecidas en la “explanada de los cerdos”...

 

Ostentaba , así mismo “Sandalio” , el dudoso honor de haber cumplido con creces las bodas de oro como participante directo en accidentes de tráfico... Tantos desmadres tenía a sus espaldas que era conocido  hasta en las más altas instancias del estado.

 En  Madrid , para ingrata vergüenza de nuestro edil , éste fue ,¡ para su sorpresa¡ ,  preguntado por el ministro de turno  sobre las andanzas de un tal “Sandalio” durante el trascurso de una visita de alcaldes de provincia al Ministerio , ya  que sus célebres estropicios ,  acaecían a la misma acelerada  velocidad que su loca existencia...

 

Más no murió por sus andanzas sobre ruedas , ni por los astilargos que le arrastraban , inmisericordes, por el coso taurino , sino por una fatal cirrosis galopante de tanto darle “hierbas secas” al gaznate...

 

Aquella mañana , había sido luctuosa . El elegante y antipático galeno “Ribas” al que habitualmente estábamos acostumbrados  a ver bromear al llegar a su consulta y , endilgarnos , a los que esperábamos pacientemente que terminara  de tomar café en la taberna, que todos los que llevaban la pulsera magnética puesta ,  ya se podían marchar a casa porque estaban “curados” , se había tenido que emplear a fondo...

 

Había estado ,valientemente atareado, con sus, escandalosamente escasos  medios de médico de pueblo , luchando ,  a brazo partido,  contra la parca que exigía tenazmente su brutal tributo...

 

Mientras ,  el vicario de la parroquia socorría espiritualmente a los heridos y daba la extremaunción a los muertos rezando salmos...¡Aunque transitare entre las sombras del valle de la muerte nada e de temer , pues Tu serás mi sostén y mi báculo...¡

 

En la curva del molino se había producido un grave accidente automovilístico , con el resultado de tres muertos y cuatro heridos graves...Su apresurado ir y venir entre los heridos y los muertos , cosiendo y curando sus espantosas heridas con su ensangrentada bata blanca ,a quedado grabado , para siempre en mi retina...Al igual que verlo, al anochecer de aquel mismo día, relajadamente divertido,  con el guirigay que se armaba cada noche veraniega ,entre los clientes de la multitud de tabernas que rodeaban los cuatro puntos cardinales de la plaza.

 

Al fresco de la incipiente noche , sentados indolentemente en las terrazas de las tabernas , los clientes se insultaban de una parte a otra de la concurrida plaza , entre la hilaridad de todos los concurrentes...

 

Los de la omnipresente pandilla , expuestos al calor y a las molestias de los revoloteantes grillos de la central farola  , disfrutábamos de aquel bullicioso enfrentamiento verbal, girando nuestra posición alrededor de la farola ,  según vinieran los acontecimientos de uno u otro punto de la concurrida plaza...

 

Y , en estas estábamos , cuando en la taberna de “C,an Pau” se armó un gran revuelo...

 

Se había entablado una fuerte apuesta de mil pesetas para quien venciera en unas carreras a pie,  entre Juan “el gasolinero” y Mateo el del “Huerto seco”..El primero más listo y puñetero que el hambre...El segundo un tontaina payés que pretendía, en su insana locura , de consumado atleta...

El tramo de la prueba comprendía la distancia entre la iglesia y la casa consistorial , terminando con tres vueltas a la plaza mayor...Que fueron las que le sobraron al avispado y veloz Juanito el “gasolinero” para darse por feliz ganador de la fuerte apuesta...

 

Pero , en aquellas circunstancias , ¡aquello no podía terminar nunca bien¡ ...

 

Un par de buenos “pastores”, comenzaron a hurgar en la calenturienta mente del perdedor,  haciéndole caer en la cuenta de que era del todo imposible , en circunstancias normales , que tan distinguido atleta hubiese perdido la apuesta , ¡si no era ¡ , por la posible existencia de alguna droga que hubiera tomado astutamente , antes de la carrera , su espabilado rival...

 

¡ Ante sus airadas exigencias ¡, se conformó prestamente un “Tribunal de la Noche” , presidido por el divertido galeno “Ribas” quien pidió fueran traídos a su presencia sendos cubos con la orina de los dos contendientes...

Previamente , y a escondidas , se había debidamente rociado algo de gasolina , con la botellita de rellenar mecheros de la taberna,  en el fondo del cubo correspondiente al veloz “gasolinero” ganador...

 

El drama se desencadenó ante el presidente del “Tribunal de las aguas sucias” quien , ceremoniosamente , ordenó se acercara una cerilla al espeso contenido de los cubos , con el “previsto” resultado de una fuerte y apestosa llamarada en el recipiente correspondiente al vencedor de la apuesta...

 

Con los ojos inyectados en sangre  por la rabia y las cervezas , el del “Huerto seco “ corría rabioso, con la amigable intención de desollarlo vivo , en pos del “drogado” “gasolinero” , quien , en franca huida , volaba sobre sus pies dando incansables vueltas a la plaza hasta que el gran atleta acabó totalmente derrengado...

 

Sin embargo , a la noche siguiente , en su insana locura , apostaba con el mismísimo galeno a que le ganaría a dar,  no se cuantas vueltas a la plaza ,  el a pié y el médico en su coche...No se muy bien como terminó la cosa ...Pero se cuenta , que a esto de la una de la noche,  se realizó la desigual prueba , y que el galeno se dejó ganar ampliamente, no sin antes , para solazar a la divertida concurrencia ,  haber despellejado los talones al gran atleta , varias veces, con el parachoques cromado de su vehículo...

 

Cosas de las veraniegas noches de la villa...

 

 

 

CAPÍTULO CATORCECEAVO

 

 

“ EL PERFUME DEL PECADO”

 

 

Del felipense padre “Llaneras” guardo el vivido recuerdo de su obsesión contra la blasfemia....Amparado en el anonimato que le permitía deambular por donde le apetecía en el colegio , camuflaba su alto y desgarbado cuerpo ensotanado  tras cualquier posible bártulo ,puerta , roca o artificio que pudiera servirle de falaz escondite , todo , para poder pillarnos sorpresivamente utilizando la viperina lengua luciferina...

 

Casi siempre que sus deberes se lo permitían,  vigilaba estrechamente nuestra salida de la clase al recreo , o séase , que en nueve de cada diez salidas al recreo , existía la altamente nefasta  probabilidad de terminar en las sarmentosas manos de aquel santo investigador de blasfemias...

 

Decíase , que por las noches,  se azotaba la espalda como penitencia por los pecados de todos y de los suyos , también....

 

Vete a saber lo que habría hecho en esta vida para creer merecer este castigo en sus flacas carnes  y para tener, por feliz compañera de habitación,  aquella calavera con relucientes letras de cobre clavadas en la ósea frente con aquello de : ¡ polvo eres...en polvo te convertirás¡ , que reposaba en su mesita de noche y a la que yo tuve la piadosa oportunidad de acercarme  una vez que me mandó a su cuarto en busca de un sobre de correo que , vecino a la amarillenta calavera , tuve que coger con la punta de mis temerosos dedos , pensando en si sería, o no, mordido por aquel espantoso “souvenir” que me miraba , fríamente , desde sus vacías cuencas...

 

Los más castigados por los continuos “raids” del proceloso y antiblasfemo capellán solían ser mis dos colegas de fila Miguel “Mago” y Juan “Vinagre”...Los muy luciferinos angelitos salían diariamente, en franca estampida , de la clase en dirección al recreo , dándose empujones , golpes y blasfemias a “tutti plen”...¡Desgraciadamente ¡ ,Todo para caer inevitablemente entre las redes del emboscado castrense que , ¡ Apresándolos dolorosamente  por las martirizadas orejas , los trasladaba casi levantados del suelo hasta su exoneradero particular ¡...

 

Una vez allí , abriendo con la llave que portaba escondida debajo de su luctuosa y raída sotana de ejercicios , los obligaba a entrar , por turnos , a meter su blasfema cabecita en el negro agujero de aquel particular “lugar común”...

 

_¡Blasfemad todo lo que queráis ahora , alevines de Lucifer ¡- Les espetaba , gritando , el justiciero capellán , manteniendo apretada la espalda a los contumaces pecadores para que no sacaran, ni por un solo momento , la cabeza del angosto y apestoso agujero...

 

Y , así , día tras día , trascurría la vida en aquel colegio de curas felipenses , entre revistas de uñas ,alineadas formaciones para subir la bandera española con el consabido “Cara al sol” y entrada en clase al son de “Prietas las filas...”,Clase que transcurría entre cachetes y toques de regla en las estiradas nalgas que nos hacían poner con el dedo al suelo para darle más virulencia al flagelo... ¡Nada se aprendía ¡ ...no había tiempo entre tanta tortura moral y física...La física ya está delimitada por mis comentarios anteriores ...La moral , porque era raro el día que no teníamos que quedarnos al rezo del Santo Rosario para redimir nuestras iniquidades durante el día...

 

Al salir de clase hacia mi casa y previa guerra de golpes de cartera con los apresurados colegas , parábame inevitablemente a visitar a mi amigo el paralítico “Ripoll” , sentado junto a su cama me comentaba  entre sus apretadas quijadas , las últimas novedades que había escuchado por aquella sempiterna radio siempre encendida , que era su mayor compañía...Justo al lado de su casa existía un destarlatado y abigarrado taller , husmeaba yo un buen rato , desde la puerta ,  los intrincados manejos del mecánico “Chopín de las bicicletas” para , acto seguido , tocar en la aldaba de la casa siguiente...donde era recibido por la sonriente Sra. “Paula”que me daba siempre un pequeño puñado de almendras tostadas procedentes del alargado “botil” de cristal que almacenaba tan rico fruto...Dábale dos besos a la Sra. Paula y pasaba automáticamente , tras rápida carrerilla ,  a dar el visto bueno a los distintos canastos rellenos de fruta y hortalizas de la botica de “C,an Delobre”... Embambado con tan “fugaz” recorrido , llegaba tarde a casa a comer, y , a falta de más castigo , terminaba entre los cachetes de mi madre que , como siempre ,para mi incredulidad me repetía exactamente cuales habían sido mis pasos desde la salida del colegio...No caía yo en la cuenta de lo repetido de mi recorrido y quedaba estupefacto de la clarividencia de mi madre que , incomprensiblemente , conocía con exactitud todos mis pasos , cosa de  brujería de los adultos...

 

Complacíame , aquella calurosa tarde , sentado en el portal de mi casa , contando las apresuradas cabras del vecino que , salían en tropel hacia sus pastos nocturnos por el alto portal de su portasa ...Cuando , alargando la vista hacia el final de la calle , divisé un pequeño tumulto frente al almacén de hielo creado por un ramillete de vecinos que gesticulaban...

 

Me acerqué ,curioso ,  a enterarme que pasaba y me enteré que habían encontrado casi helado , como un pajarito en congelador, al tío del “Guriti” , encerrado en el interior de la cámara de hielo....

 

El “Guriti” , merendaba como un desenfrenado de un gran trozo de pan con sobrasada , sentado tranquilamente sobre un saco de grano del almacén , indiferente, en su locura ,  al drama que había provocado , y que casi cuesta la vida a su pobre tío Jaime...

 

La esposa de éste le había preguntado al “Guriti” por su marido , extrañada de la tardanza de éste ... y el bendito , le había contestado tranquilamente que había encerrado a su tío en la cámara del hielo porque este le había reñido por algo que había hecho mal...”Bienaventurados los pobres de espíritu....”

 

No había tiempo de aburrirse en mi villa , “siempre” pasaba algo...La semana anterior , en la fábrica de alcohol de mi misma calle,  se había

pagado, en efectivo ,  el golpe de martillo más caro de la historia del pueblo...

 

¡De repente ¡ la compleja estructura formada por altos alambiques y tubos de refrigeración había dejado de funcionar...¡No salía ni una gota del preciado líquido ¡...

 

Cuando bien hubieron tratado , inútilmente ,  de poner en marcha el inmovilizado ingenio , no restó otro remedio que pedir la ayuda de un técnico de la capital...

 

Observó , este , detenidamente el entramado de tubos y , pidiendo una escalera , cogió un martillo y dio un simple golpe a uno de aquellos tubos....¡Todo empezó a funcionar de nuevo ¡....

 

Cuando el técnico  extendió la factura al dueño , que ascendía a mil pesetas , este se quejaba amargamente del montante alegando que le parecía imposible que le cobraran aquella gran cantidad de dinero por un simple golpe de martillo....a lo que el técnico contestó , sabiamente , que no era el golpe de martillo lo que valía aquella horripilante cantidad  , sino ...¡El saber donde asestarlo¡...

 

Cada mañana , en la plaza del ayuntamiento , sobre las siete  , se produce un pequeño sainete, protagonizado por el municipal “Palou” y el alelado “Guriti”...

 

Cuando , el primero se cruza con el interfecto al ir a abrir las puertas de la casa consistorial , va y le pregunta al “Guriti” que , invariablemente, está merendando de pan con sobrasada  junto a la farola central de la plaza....

 

_ “Guriti”- le espeta el municipal- ¿Me das un poco de lo que comes?

 

_ ¡ Mañana ¡ - le contesta , invariablemente ,aquel trozo de pan bendito...

 

Loco sí , tonto no...

 

 

CAPÍTULO QUINCEAVO

 

 

“LA PUTA LIEBRE”

 

 

Aquella mañana se había producido un hecho fortuito protagonizado entre el “Matagatos” y el maestro de matemáticas que provocó la venida al colegio de los padres del primero , para mirar de enderezar la tensa atmósfera creada tras las dos peligrosas acciones de ambos contendientes.....

 

El maestro había perdido los nervios por la mala acción del “Matagatos” que casi había intoxicado a todo el colegio con unas pastillas de “Cruz Verde” que había depositado en el fondo del cubo de agua en el que “abrevábamos” , sedientos , después del recreo...

 

Tuvieron que darnos, apresuradamente , una ración de leche en polvo , aconsejados por el galeno de turno para evitar en lo posible  que surtiera fatal efecto aquel emponzoñado brebaje que , todos hasta el último habíamos probado , y nadie se dio cuenta de la presencia de las pastillas mata moscas en el fondo del cubo  hasta que el último mohicano “abrevaba”....

 

Pronto se conoció al culpable y el maestro , perdidos los nervios , cogió por la pechera al “Matagatos” y , sacándolo en vilo por la ventana del primer piso , lo amenazaba con dejarlo caer si no se arrepentía de sus pecados...cosa que hizo , llorando y  dando desesperados espavientos en el vacío...

 

La verdad sea dicha , que los dos se pasaron un rato del debido comedimiento...Pero ,  ¡ tal era la cultura imperante en aquellos bellos tiempos¡ ...Nada pasó a nuestros queridos estómagos , ¡ gracias al cielo ¡ , y el maestro pidió serias disculpas a los enardecidos padres...Y allí reinó , una siempre momentánea ,  paz...

 

A la mañana siguiente , los dos maestros de la escuela pública , jugaban un extraño partido de fútbol...Subíamos volando los dos rellanos que llevaban al primer piso de la escuela....El primer maestro , apostado al principio de la escalera , nos lanzaba de una patada al culo justo frente a la segunda coz que nos propinaba el otro maestro y que nos llevaba al otro rellano , y con esto subíamos velozmente al primer piso , azorados, pero satisfechos del nombramiento que nos habían impuesto los dos docentes : ¡Bárbaros¡ - nos habían llamado , y nosotros , satisfechos , nos comparábamos con Kirg  Douglas en su famosa película con el mismo nombre que como siempre habíamos visionado en el Parroquial cinema...

 

¿Qué había pasado para provocar tal comportamiento entre los doctos maestros?...

 

Pues que , durante el recreo , que en aquella universidad del desastre se desarrollaba en plena y polvorienta vía pública , estábamos jugando a “brú” , un sádico juego que consistía en tirarnos, con toda la fuerza posible ,  la famosa pelotita verde que acompañaba los zapatos “Gorila” cuando estos eran comprados por nuestras amorosas madres...La piel de las piernas , saltaba a tiras , cuando eras blanco de aquel temible disparo a quemarropa.....Y , a la pobre vieja , no se le ocurrió otra cosa que atravesar por entre aquella exaltada chusma que , ante el seguro y lento desplazamiento del blanco que se ofrecía a su endiablada puntería , se entrenó largamente , entre los desgarradores gritos de la infortunada , a tiro al blanco... ¡ Como gemía la enlutada mujer¡ ,tanto lo hacía que , alterados los maestros por el escándalo , salieron a investigar por el ventanal , y pudieron observar el drama en toda su dimensión...Nos ordenaron ponernos de rodillas con los brazos en cruz en medio de la calle , entre airados gritos de ¡Bárbaros¡ , ¡Bárbaros¡ , y nosotros martirizados , pero contentos por el nombramiento...Al rato ,  subimos en vuelo rasante al primer piso , con el trasero dolorido...

 

Durante los recreos , el buen maestro “Ferrá” , poníase siempre de arbitro y de delantero de parte de un equipo de los dos que competíamos , con la consecuencia de que siempre pitaba falta cuando estaba a punto de marcar el otro equipo...Ante las diarias protestas  de que aquello que pitaba no era falta. , contestaba diestramente...

 

_La intención basta ..- Y allí se terminaba la falaz discusión

 

Recuerdo que una vez, un amigo de la pandilla, “Masin” por apodo de guerra , terriblemente cabreado con las injusticias de aquel árbitro de pacotilla , aderezó , entre los pliegues del cojín de plumas del sillón del “Ferrá” una larga aguja que se le clavó hasta el tuétano...Los gemidos del mal árbitro llegaban hasta el infierno y , como no ,recibimos , todos , cachetes hasta en el carne de identidad...Por encubridores.

 

“Masin”, mi colega de pandilla, formaba parte de una terna de tres hermanos que presumían de que ,  el que se levantaba más temprano se ponía los zapatos más nuevos...La dirección paterna de su casa correspondía a maestro Xim “Lloritá” que , por lo que se entrevé , no se distinguía por saber llevar mucha rectitud en el rumbo y orden de su familia...

 

Se contaba, de este taimado feligrés, que tenía la franca debilidad de “mezclar” las cartas del “Mús.” en la taberna de la plaza denominada adecuadamente “S,e Llosa”(La trampa)...Cubríase sus pecadoras espaldas ante la mujer endilgándole ,  la casi diaria mascarada , de que iba a cazar liebres con su flaco y pulgoso podenco... Siendo su verdadero destino , el coto de caza de la citada taberna...

 

El problema surgía , al albur de que nunca , pero nunca , el famoso podenco llevaba ninguna pieza cazada al zurrón del taimado cazador...Cuando llegaba a casa el “Lloritá” se cogía unas cuerdas que tenía colgadas en un clavo de la pared y empezaba a martirizar las exiguas carnes del sufrido lebrel haciéndolo ladrar con la pasión de viernes santo...

 

_ ¡Este mal podenco ¡ ¡ Se ha comido la puta liebre ¡- Chillaba , el muy cabrito , escandalizando por el patio de su casa y azotando sin piedad al ingrato perro ,  que además de tenerlo  que alimentar , se permitía comerse la caza con que tenía que rendir debido tributo a su cariñoso amo...

 

Las escapadas al nefasto mus , continuaron hasta que su mujer encontró atado al pobre podenco a la aparcada bicicleta del ludópata “Lloritá” en el coto de caza de la taberna...Los dos , perro y cazador llegaron a casa arrastrados por las martirizadas orejas , todo a cargo de la estafada fémina...

 

 

 

FIN

 

 

EPÍLOGO

 

Otras muchas anécdotas acaecieron desde la última que pone final a estos relatos cortos que habéis tenido la paciencia de leer. Solo deciros que yo personalmente tuve la felicidad de vivirlos en vivo y en directo, ya que todas las anécdotas son reales así como todos sus personajes salvo sus nombres verdaderos, ni la supuesta presencia del Príncipe de las Tinieblas del inicio, si bien no descarto su sutil influencia sobre toda la pandilla y el desenlace de sus aventuras. Muchos personajes que figuran en estas historias ya han pasado a mejor vida, y como tengo por cierto que nadie muere del todo si permanece en el recuerdo de alguien, mi mejor regalo a su memoria es ponerles en el presente de todos ustedes para que sus vidas permanezcan entre nosotros para siempre…