OXIRRINCO

Oxirrinco era la capital del nomo XIX, o provincia, del Alto Egipto, y su existencia está documentada por primera vez por las fuentes jeroglíficas con su nombre faraónico, Per-medyed, en la dinastía XXV, o época nubia. Cabe la posibilidad que ya existiera a finales del Imperio Nuevo, durante la dinastía XX, y que en ese momento fuera un campamento de mercenarios nubios encargados de la vigilancia de la frontera y de la ruta caravanera que va de Oxirrinco al oasis de Bahariya, en el desierto Líbico.

Es seguro que Per-medyed ya era una ciudad importante durante la dinastía XXVI, o Período Saíta (664-525 a. C.). Constituía un importante nudo de comunicaciones que conectaba las rutas caravaneras de los oasis occidentales con el puerto fluvial del Bahr Yussef, que durante la antigüedad permitía navegar hacia el norte, hasta el mismo mar Mediterráneo. Cabe destacar que el nomo oxirrinquita había sido anteriormente un nomo consagrado al dios Set, pero durante el Período Saíta la divinidad principal de la ciudad estaba representada por un pez oxirrinco.

Tras la conquista de Egipto por Alejandro Magno (332 a. C.), la ciudad vivió una importante colonización griega, que le dio el nombre de Oxirrinco y le proporcionó un gran crecimiento demográfico hasta convertirla probablemente en la segunda ciudad de Egipto. Oxirrinco tuvo relaciones privilegiadas con la nueva capital, Alejandría. Mantuvo sus dimensiones y su importancia durante la época romana y cristiano-bizantina, y no fue hasta muy avanzada la Edad Media que comenzó su decadencia, tras la conquista árabe (640).

La ciudad grecorromana de Oxirrinco era una ciudad amurallada. Se puede seguir bastante bien el trazado de la muralla, que era de adobe, por el lado oeste, que da al desierto. Aunque en los lados norte y sur el trazado se ha perdido, se puede adivinar bastante bien hasta dónde llegaba la ciudad. En el lado este, el elemento más destacable es una puerta monumental de piedra, de aspecto faraónico, que da al actual pueblo de El-Bahnasa y al Bahr Yussef. La extensión de la ciudad era de unos 2 km en sentido norte-sur y de 1,5 km en sentido este-oeste. La población estimada debía de ser de unos 30.000 habitantes.

En la época romana, cuando la ciudad alcanzó su máxima extensión, estaba formada por una serie de barrios situados a lo largo de la muralla y estructurado en torno a una gran necrópolis central, que hemos llamado Necrópolis Alta, en el centro de la cual se levantaba un gran templo, posiblemente dedicado a Serapis, y frente a él, un gran mercado. La ciudad tenía un gran eje viario norte-sur, la calle mayor, y dos ejes viarios transversales, la calle ancha del norte y la calle ancha del sur. La calle ancha del norte conectaba el mercado y el templo de la Necrópolis Alta con la calle mayor, y la calle ancha del sur conectaba el teatro con el Bahr Yussef, pasando por el tetrápilo de Tueris y la puerta monumental este. Alrededor del tetrápilo se extendía, probablemente, el casco antiguo de la población de época faraónica, y al sur había unas termas.

Fuera del recinto amurallado de la ciudad, al oeste, hay un Osireion del cual se ha conservado la parte subterránea y que data esencialmente de tiempos ptolemaicos. Entre el Osireion y la ciudad hay una necrópolis griega y romana.

En la época cristiano-bizantina, extramuros de la ciudad se fueron construyendo numerosos monasterios, tanto de monjes como de monjas. Esta información, que nos ha llegado a través de un texto anónimo griego contemporáneo, ha sido confirmada por los hallazgos de nuestras propias excavaciones: la gran villa fortificada al noroeste de la ciudad y el oratorio copto que hay cerca. También ha sido confirmada por las excavaciones de urgencia del Consejo Superior de Antigüedades al sur de la ciudad, con el descubrimiento de los restos de otro monasterio

(La Misión Arqueológica catalana en Oxirrinco)

 

Fragmento de los Elementos de Euclides, escrito en papiro, hallado en el yacimiento de Oxirrinco (Oxyrhynchus).

El yacimiento arqueológico

Fragmento de "La República" de Platón; papiro hallado en Oxirrinco, Egipto.

Vivant Denon publicó dibujos de las ruinas, destacando la vista de una columna honorífica (Denon 1802); el yacimiento no volvió a ser explorado hasta 1897, cuando S. P. Grenfell y S. Hunt iniciaron una campaña de excavaciones a la búsqueda de papiros, que hallados por miles (la mayoría escritos en griego) fueron llevados a Inglaterra, siendo publicados como los Oxyrhynchus Papyri.

El yacimiento fue excavado en los años veinte por Flinders Petrie, localizando el teatro y algunas tumbas; documentó una columnata y una columna honorífica con una dedicatoria al emperador bizantino Focas. También trazó el plano de situación del yacimiento.

La destrucción del yacimiento de Oxirrinco se aceleraba: las piedras extraídas eran troceadas y convertidas en cal; los papiros y otros objetos artísticos y de valor arqueológico eran vendidos en el mercado de antigüedades (Petrie, 1925)

En los años treinta Evaristo Breccia, realizó nuevas excavaciones para el Museo de Alejandría. Después el yacimiento arqueológico quedó prácticamente abandonado, y durante años sólo hay noticias de hallazgos efectuados por expoliadores clandestinos.

En 1992 el Servicio de Antigüedades de Egipto y la Universidad de Barcelona acordaron colaborar para realizar trabajos arqueológicos en Oxirrinco, siendo dirigidos por Josep Padró, ejerciendo de co-director Mahmud Hamza.

La Misión Arqueológica catalana en Oxirrinco

En 1992, con motivo del hallazgo de una importante necrópolis que va del período saíta a la época cristiana (664 a. C. - 640 d. C.) se inició una actuación conjunta de la Universidad de Barcelona y el Servicio de Antigüedades de Egipto con el objetivo de iniciar un programa de investigación: La Misión Arqueológica de Oxirrinco. En 2004 se firmó el primer contrato programa para potenciar la Misión entre la Universidad de Barcelona, la Universidad Rovira i Virgili de Tarragona y el Institut Català d'Arqueologia Clàssica, impulsores de la Misión juntamente con el Departamento de Cultura y Medios de Comunicación de la Generalidad de Cataluña, aunque desde 2011 tan solo está financiada por la Universidad de Barcelona, el Ministerio español y la Societat Catalana de Egiptología.

REFERENCIA DIDÁCTICA

El objetivo de la Misión es dar continuidad a los estudios histórico-arqueológicos de expediciones anteriores y a la vez promover la investigación en Oxirrinco, conservar las estructuras descubiertas y potenciar la museización del yacimiento. Además de la publicación de diversos artículos en revistas especializadas, las excavaciones realizadas por la Misión han dado como fruto una muestra, presentada en el Museo Egipcio de El Cairo y en el Museo Greco-romano de Alejandría, de las pinturas de la antigüedad tardía de la necrópolis alta y de diferentes objetos pertenecientes a un Osireion situado a 1,5 km al noroeste del recinto urbano; así como diversas publicaciones del Institut Català d’Arqueologia Clàssica.

REFERENCIA DIDÁCTICA

El pez oxirrinco

Según la tradición egipcia el pez oxirrinco estaba relacionado con esta ciudad. En El Fayum era considerado un animal sagrado. Se creía que había surgido de las heridas de Osiris. Según la teología heliopolitana fue el pez oxirrinco quien se comió el falo de Osiris, después de ser desmembrado por su hermano Seth. Así, en época grecorromana, por deferencia al dios, no se debía consumir pescado. Se le representaba con un tocado de cuernos bovinos, disco solar y uraeus.

El oxyrrinchus es un pez, más conocido por oxirrinco. El nombre científico del animal es Mormyrus kannume o, como le decían los egipcios, el “pez de la nariz larga”.



REFERENCIA DIDÁCTICA


El animal tenía su lugar en las creencias del Antiguo Egipto. Según la leyenda, Seth mató al dios Osiris y lo despedazó en catorce trozos que esparció por distintos lugares de Egipto. Isis recogió todos los pedazos de Osiris, con excepción del pene, que Seth había tirado al Nilo. Afortunadamente para Osiris, y sólo con exclusivo fin de protección, el pez oxirrinco se había tragado el pene del dios.

Los egipcios no comían la carne de este pez aunque los motivos no están claros: en algunas versiones, se lo considera impuro por engullirse el pene de Osiris (con perdón de la expresión); en otras, por considerarlo sagrado.

La tradición ubica el hecho del engullimiento del pene de Osiris en las proximidades de la ciudad de Per-Medyed, 160 kilómetros al oeste de El Cairo, conocida por los griegos con el nombre del pez. Oxirrinco estaba ubicada en la margen izquierda del llamado Canal de José y fue una de las principales ciudades egipcias. Su declinación económica llegó, recién, después de la invasión árabe en el 641, cuando la falta de mantenimiento del canal relegó a la urbe.

Las ruinas de la ciudad volvieron a la consideración de la humanidad con la campaña militar napoleónica en Egipto (con los dibujos de Vivant Denon de una columna honorífica), antecedente que precedió a las excavaciones de los ingleses Bernard Pyne Grenfell y Arthur Surridge Hunt en 1897. En esa excursión, comenzó la extracción de miles de papiros, fechados entre los siglos I y VI de la era cristiana, encontrados en un basurero.

Los papiros de ese gran descubrimiento se conocen como los Papiros Oxirrinco (por obvios motivos geográficos) en los que se encontraron no sólo testimonios de la vida cotidiana de la ciudad sino la recuperación de obras de la antigüedad. Se esperaba encontrar clásicos perdidos, cosa que no sucedió, pero el valor de los Papiros Oxirrinco es innegable. Cabe consignar que las misiones arqueológicas en las zonas continúan hasta hoy día.


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