Sarcófago de Ramsés III-Louvre

RAMSÉS III

Usermaatra-Meriamón Ramsés-Heqaiunu o Ramsés III es el segundo faraón de la dinastía XX y el último soberano importante del Imperio Nuevo de Egipto. Gobernó de ca. 1184 hasta 1153 a. C.

Hijo de Sethnajt y casado con la reina Isis, continuó durante los treinta años que duró su reinado la labor iniciada por su padre, años antes, con el objetivo de poner fin a los momentos de anarquía vividos a la muerte de Siptah. Se dedicó a reorganizar la administración, toda vez que la paz y el restablecimiento del culto ya se habían encaminado, y la corrupción estaba desintegrando el país. Esta reforma viene determinada por la división administrativa en clases: funcionarios palaciegos, funcionarios provinciales, militares y trabajadores.

La economía del país se recuperó rápidamente gracias a la masiva llegada de tributos procedentes de las provincias asiáticas y nubias, y el comercio exterior entró en una etapa de plena vitalidad, llegando a tierras egipcias (especialmente desde el país de Punt) productos elegantes y caros que eran muy demandados por la sociedad. Este desarrollo económico motivó la recuperación de la fiebre constructora, levantándose nuevos templos y enriqueciéndose los ya existentes.

Política exterior

En su época desapareció el Imperio hitita y otras entidades políticas menos importantes. Todo el Cercano Oriente se vio afectado, pero sin la resuelta intervención de Ramsés III, Egipto habría perdido su soberanía, como durante la época de los hicsos. Ramsés III se marcó como objetivo alcanzar la preponderancia que Egipto había tenido anteriormente en la política exterior. La complicada situación que se vivía en Asia exigía una contundente respuesta por parte egipcia: los pueblos del mar habían acabado con el reino hitita, ocupando también Chipre y el país de Naharina. La provincia egipcia de Canaán recibía continuas incursiones de estos invasores que podían extenderse al mismo Egipto.

La zona del delta del Nilo había recibido una creciente inmigración atraída por una vida más fácil, por lo que durante los primeros años de su reinado, Ramsés III tuvo que hacer frente a dos grupos de pueblos indoeuropeos que se dirigían hacia el Delta. En el año octavo de reinado Ramsés se dirigió hacia Asia para hacer frente a los pueblos del mar. Se produjo una batalla naval en la desembocadura del Nilo, donde fue aniquilada la flota enemiga, y que junto al fortalecimiento de la frontera palestina fue suficiente para evitar la temible invasión de pueblos del mar, de la que difícilmente se hubiera recuperado Egipto, corriendo la misma suerte que el Imperio Hitita. La retirada de los pueblos del mar animó a Ramsés a retomar la colonización asiática emprendida por sus antecesores: Siria es recuperada en parte, tomando cuatro ciudades fortificadas, llegando incluso hasta las regiones del Éufrates. Pero la alegría por la victoria dura poco, ya que algunos años después las tierras de Canaán se perderán definitivamente.

La frontera libia también era peligrosa, tras una reorganización de los pueblos nómadas que habitaban en esa zona. En el undécimo año de su reinado, el ejército libio, deseoso de asentarse en el fértil territorio egipcio, avanzó hacia Menfis; en las cercanías de la ciudad se produjo la batalla, obteniendo el faraón la victoria. Los prisioneros fueron numerosos, y se entregaron como esclavos a los templos. Una vez suprimido este peligro, Ramsés se dirigió hacia Libia, donde se había producido una revuelta, posiblemente motivada por la imposición de un príncipe educado en la corte egipcia. Las tropas libias fueron derrotadas, obteniendo el faraón gran cantidad de prisioneros.

El Papiro Harris I: donaciones y expediciones

Templo de Ramsés III en Medinet Habu.

El Papiro Harris I fue editado por su hijo y sucesor, Ramsés IV y narra la crónica de los grandes donativos del rey: estatuas de oro y construcciones monumentales en varios templos de Egipto, en Pi-Ramsés, Heliópolis, Menfis, Atribis, Hermópolis, This, Abidos, Coptos, El-Kab y otras ciudades en Nubia y Siria. Registra también que el rey organizó una expedición comercial a la Tierra de Punt y ordenó extraer cobre de las minas de de Timna. Ramsés reconstruyó el templo de Jonsu en Karnak sobre la base de un templo más antiguo de Amenhotep III y completó el templo de Medinet Habu alrededor de su duodécimo año de reinado. Se decoraron los muros del templo de Medinet Habu con escenas de sus batallas navales y terrestres contra los Pueblos del Mar.

PAPIRO HARRIS I

Construcciones de Ramsés III

Templo de Ramsés III en Medinet Habu. Interior.

Ordenó construir importantes ampliaciones en los templos de Luxor y Karnak, así como su templo funerario y el complejo administrativo en Medinet Habu, que están entre los más grandes y mejor conservados de Egipto. La incertidumbre en tiempos de Ramsés está presente en las grandes fortificaciones que construyó para protegerlo, y que ningún templo egipcio situado en el corazón de Egipto había necesitado antes. Allí se enterró, según la leyenda, a los miembros de la cosmogonía Hermopolitana, que recibieron culto hasta la llegada de los emperadores romanos.

Su tumba (KV11) en el Valle de los Reyes (Biban el-Muluk: Puerta de reyes) es de gran elegancia. Las escenas son fieles al arte egipcio tradicional.

Huelga en Deir el-Medina

La comunidad obrera de las tumbas reales (situada en lo que hoy conocemos como Deir el-Medina) desarrolló tres huelgas bajo el reinado de Ramsés III. Estas huelgas fueron las primeras documentadas en la historia de la humanidad, algunas de las cuales se recogen en un papiro que hoy se conserva en el Museo Egipcio de Turín. Las huelgas surgieron debido al retraso de las raciones alimenticias (en Egipto no existió la moneda acuñada hasta la dinastía XXX, en el siglo IV a. C.) que formaban parte de los sueldos de los obreros.

Los trabajadores llevaban más de veinte días sin recibir el sustento porque el gobernador de Tebas oriental y sus seguidores habían interceptado el envío. Cuatro meses después, el conflicto se reavivó. La entrega de alimentos se había demorado de nuevo, esta vez dieciocho días, y los obreros se vieron obligados a reclamar lo que era suyo, pero recibieron partidas insuficientes. Por esta razón interrumpieron el trabajo y se dirigieron al templo de Thutmose III en Medinet Habu, donde presentaron sus quejas, exigiendo que el propio rey fuera informado y proclamando: «Tenemos hambre, han pasado dieciocho días de este mes... hemos venido aquí empujados por el hambre y por la sed; no tenemos vestidos, ni aceite, ni pescado, ni legumbres. Escriban esto al faraón, nuestro buen señor, y al visir, nuestro jefe. ¡Que nos den nuestro sustento!». Los sacerdotes tuvieron que soportar duras negociaciones y huelgas intermitentes, y aunque no se conoce con seguridad cuál fue el desenlace de la situación sí sabemos que a partir de ese momento los robos en las necrópolis se incrementaron.

Conspiraciones

La tranquilidad se vio frustrada por las conspiraciones que se vivieron en el periodo final de la vida del faraón. Su visir Atribis intentó acabar con su vida, consiguiendo Ramsés escapar sano y salvo.

La segunda esposa real, Tiyi, lo intentará de nuevo al ver como su hijo era apartado de la línea sucesoria. A pesar de contar con el apoyo de altos funcionarios reales, el complot parece que fracasó ya que se descubrió en el último momento, deteniendo a los conspiradores y llevándolos ante la justicia. Poco tiempo después falleció Ramsés III, dejando el trono de Egipto en situación de gran debilidad. Se especula que su muerte fue causada por los conspiradores, pues según recientes investigaciones, su momia muestra evidencias de violencia: su garganta fue cortada.

Ramsés IV, hijo suyo y de la reina Isis, le sucedió y prefirió cerrar el asunto: con motivo de su solemne coronación, declaró la amnistía general pero no consiguió detener el deterioro del poder real.

Titulatura

Titulatura

Jeroglífico

Transliteración (transcripción) - traducción - (referencias)

Nombre de Horus:

G5

 

 

E2
D40

O29V

M23

i

i

t
Z2s

 

 

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kȝ nḫt ˁȝ nsyt (Kanajt Aanesyt)
Toro victorioso, de gran majestad

Nombre de Nebty:

G16

G36
r

O23

Z3

W19

A52

wr ḥbw sd mỉ tȝ tnn (Uerhebusedmitatenen)
Grande en el Heb Sed como Ptah-Tatenen

Nombre de Hor-Nub:

G8

wsr

M4

M4

M4

W19

i

t
U15
Aa13

A40

wsr rpwt mỉ ỉtn (Userenputmiten)
Repleto de años como Atón

Nombre de Nesut-Bity:

nswt&bity

 

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N5

wsr

C10

N36

i

Y5
n

 

 

Hiero Ca2.svg

 

wsr mȝˁt rˁ mr ỉmn (Usermaatra Meriamón)
Poderosa es la justicia (Maat) de Ra, amado de Amón

Nombre de Sa-Ra:

 

Hiero Ca1.svg

 

C2

F31

O34
O34

S38

X7

O28

 

 

Hiero Ca2.svg

 

rˁ ms sw ḥḳȝ ỉwnw (Ramsés Heqaiunu)
Engendrado por Ra, Señor de Iunu (Heliópolis)

Príncipe Pentaur

El príncipe Pentaur es el nombre que recibe un hijo de Ramsés III, nombre al parecer falso, que se vio involucrado en una conspiración contra su padre.

La historia de esta conspiración contra Ramsés III, se ha podido desvelar gracias a los documentos que forman el papiro jurídico de Turín, el papiro Lee y el papiro Rollin; éstos dos últimos forman parte del mismo documento.

Conspiración

La conjura fue organizada en la Casa Jeneret por la segunda esposa real Tiy, descontenta por ver como su hijo el príncipe Pentaur era alejado del trono siendo nombrado heredero Ramsés IV, por lo que decidió, junto a diez cómplices más, eliminar a Ramsés III. La conspiración se descubrió en el último momento, y se detuvo a sus miembros llevándoles ante la justicia. No se conoce con exactitud la gravedad que alcanzó el complot, pero sí que, al comenzar el proceso, había diez funcionarios acusados al lado de los cuatro principales culpables; además se hallaban seis mujeres muy comprometidas por haber servido como agentes de enlace entre la reina y sus cómplices fuera de palacio.

AUDIO "LA CONSPIRACIÓN DEL HAREN DE RAMSÉS III"

Juicio

Ramsés III creó un tribunal especial formado por catorce jueces elegidos por Ramsés IV entre los más importantes funcionarios del Estado y del Ejército, que se encargaron de la causa con plenos poderes para juzgar y sentenciar a los acusados, y es extraño el hecho de que no figurara ningún sacerdote. El procedimiento era el siguiente: los acusados declaraban su estado civil; luego se enunciaban las acusaciones, la corte decidía sobre su validez y pronunciaba la sentencia. El rey murió durante el proceso, que fue terminado por su hijo Ramsés IV.

El juicio de los conjurados se describe en el papiro denominado la conspiración del harén, cuyo fragmento principal, de los tres que lo componen, se conserva al Museo egipcio de Turín.

Se acusó a cuarenta personas, todas muy próximas al faraón. Cuatro pleitos son llevados por un tribunal extraordinario, dotado de plenos poderes por Ramsés III. Primer veredicto: a los veintiocho conjurados principales se les condena a muerte; segundo veredicto: otros seis se ven obligados a suicidarse en público; tercer veredicto: se condena también a otros cuatro, y al príncipe Pentaur (el Papiro Judicial de Turín dice: ... Pentaur, al que se le ha dado ese otro nombre..., lo que indica que no era el suyo) a poner fin a sus días en privado: ésta sentencia decía que se ha dejado al acusado en donde estaba y que él se ha quitado la vida. Se desconoce el lugar de su entierro, aunque hay especulaciones sobre la inacabada tumba QV41 y sobre la KV3 como su última morada. El príncipe fue momificado de forma precaria, y los cadáveres del resto fueron quemados, privándoles así de la vida eterna.

El papiro relata también sobre el uso de magia, figuras de cera y fórmulas mágicas para hacer daño y se cita una fecha para el asesinato del faraón: sería durante la celebración de la Fiesta de los Muertos que se llevaría a cabo en el Palacio de Medinet Habu.

Posteriormente, 5 de los jueces fueron acusados de haber mantenido "fiestas" con varias mujeres del harén: uno de los jueces fue condenado a muerte, a otros tres se les amputó la nariz y las orejas y el quinto solamente fue castigado de palabra.

Tiyi

Tiyi, aparentemente quien había iniciado y orquestado la intriga, no figura en el papiro como acusada. Es citada dos veces, la primera cuando se condenó al Jefe de la Cámara, Paybakkamen, por haberse confabulado con ella. La segunda cuando se condenó a su hijo, también por haber conspirado con ella: ambos, Paybakkamen y Pentaur, murieron por la misma causa. Toda la conspiración parece girar en torno a esta mujer, de la que no se sabe casi nada. Algunos piensan que se suicidó antes de llegar al juicio al haber fracasado el golpe, pero se ignora la suerte que corrió, o si el rey se reservó el derecho de castigarla. En los relieves grabados en piedra sobre las fiestas del dios Min, donde era necesaria la participación de la reina, se supone que Ramsés III habría escrito el nombre de su esposa favorita, al igual que habían hecho los anteriores faraones. Sin embargo en los relieves se puede observar que, el cartucho donde debía aparecer el nombre de la reina ha sido intencionalmente raspado, eliminando los jeroglíficos hasta el punto de hacer imposible su lectura. Evidentemente se trata de la condena al olvido de una reina maldita, y nadie tuvo más probabilidades de ser considerada maldita que Tiyi, quien creyó que podía usar su posición junto al rey para legitimar como nuevo faraón a su hijo.

¿Quién era Pentaur?

En el templo de Karnak aparecen nombrados dos hijos del rey con nombre y título, El escriba real, comandante en jefe del ejército, hijo del rey, de su propio cuerpo, Ramsés, justo de voz, quien reinará luego como Ramsés IV, y otro hijo, El escriba real, general del ejército de carros, hijo del rey, de su propio cuerpo, Ramsés Amonjerjepehef, justo de voz, que accedió al trono posteriormente como Ramsés VI.

Tumba de Ramsés IV.

El cargo de comandante en jefe del ejército era desempeñado desde tiempos de Ramsés II por un príncipe destinado al trono, lo que podría ser una buena pista del proyecto sucesorio del faraón. Por otra parte, Ramsés IV no parece ser el hijo heredero de Ramsés III, pues su padre había preparado una tumba para él (la QV53) en el Valle de las Reinas, donde además de las esposas reales solían enterrarse los príncipes no reinantes, por lo que parece que cuando se excavó la tumba no estaba prevista su ascensión al trono, lo que abona la teoría de que él fuese un usurpador.

Otra de las hipótesis apunta si Pentaur era el hijo mayor de Ramsés III y quien usurpó el poder fue Ramsés IV, apoyado por una parte de las fuerzas dominantes. Quizás Pentaur estaba casado con una de las princesas del harén para poder ser el sucesor del trono, ya que tampoco puede afirmarse que fuera el hijo primogénito puesto que hubo tres príncipes que murieron antes y en la tumba de uno de ellos, llamado Paraherunemef, se puede leer ...Carrero del Gran Establo de Ramsés Heqaiunu, de la corte de Ramsés Heqaiunu, primer hijo del Rey, de su Majestad.

La conspiración pretendía colocar en el trono a un príncipe conocido con el nombre o sobrenombre de "Pentaur", el Papiro Judicial de Turín dice: ...Pentaur, al que se le ha dado ese otro nombre... La interpretación de lo escrito en el papiro sería una condena al eterno olvido, al perder su auténtico nombre; es decir, la muerte también en el Duat. Otra interpretación sería el no querer mencionar su otro nombre, ya que podría haber sido el elegido para su coronación como nuevo rey de Egipto si triunfaba la conjura.

De una manera u otra se desconoce el nombre del príncipe y que cargo ocupaba en el palacio; el relato del papiro dice que era un personaje importante, hijo de Tiyi y que fue acusado de conspirar junto a su madre y varias mujeres del harén en contra del faraón. La participación del príncipe Pentaur podría haber sido la de permitir la entrada al palacio a los conspiradores para llegar hasta el faraón, por lo que aparentemente tenía una cercanía a Ramsés III y un alto cargo dentro del palacio. Fue encontrado culpable y teniendo en cuenta su rango, ...le dejaron donde estaba; él tomó su propia vida....: Se suicidó.

Podría pensarse que la meta de Pentaur era llegar a coronarse rey del Alto y del Bajo Egipto, y que aprovechó el desorden de los últimos años del reinado de Ramsés III, que tuvo que luchar contra una huelga de obreros y un intento de asesinato por parte de su visir Atribis. los textos no lo mencionan y se cree que tampoco lo hubiesen mencionado: para los egipcios, el orden de sucesión al trono era redactado por quienes resultaban ganadores de la lucha.

Nota

Según el egiptólogo Jesús Trello, diversos estudios muy recientes demostrarían que en efecto Ramsés III habría fallecido víctima de la conspiración, tras una agonía de quince días provocada por la picadura de una serpiente querasta que habían introducido en los aposentos reales. Uno de los principales conjurados, su hijo Pentaur fue obligado al "suicidio" y su cadáver fue precariamente momificado, los demás conjurados fueron quemados en hogueras.