"Las catacumbas de Kom el Shugafa"

Época romana, siglos I/II d.C.

En la ladera de una colina, no muy lejos de las ruinas del Serapeion, se halla la entrada a las catacumbas de Kom el-Shugafa (árabe: "montículo de restos"), el complejo mayor y mas importante de tumbas de la época romana en Egipto. Las catacumbas, cuyos elementos decorativos se inscriben en el estilo híbrido  egipcio-romano, se descubrieron en 1900 y constan de tres pisos superpuestos excavados en la roca (el piso inferior está amenazado por las aguas freáticas) . Es muy probable que permanecieran a una comunidad religiosa no cristiana, responsable de la construcción del complejo central en el siglo I. Una escalera de caracol conduce desde la entrada hacia abajo. Al llegar al primer piso, con su rotonda central, aparece a la izquierda el triclinio : Se trata de una estancia espaciosa , con amplios lechos, en los que se celebraban las exequias. A través de una segunda escalera situada en el eje se accede a la capilla funeraria y a un pequeño vestíbulo, cuya fachada posee un frontón plano sustentado por dos columnas, ambas con motivos vegetales. La entrada a la capilla funeraria está flanqueada por dos serpientes imponentes, sobre las cuales se observa un escudo con cabeza de Medusa. Estos dos reptiles representan a Agathos Daimon, el dios protector de Alejandría.

REFERENCIA DIDÁCTICA

La capilla funeraria, amenazada en la actualidad por la subida de las aguas subterráneas, posee tres grandes nichos decorados con sarcófagos falsos. Estos se hallan esculpidos, junto con su tapa, en piedra arenisca y están decorados con guirnaldas, máscaras y bucráneos. A la entrada de las catacumbas se pueden admirar sarcófagos de este tipo hechos de piedras duras. Todas las paredes del fondo de los nichos muestran escenas religiosas en voluminosos altorrelieves, cuya temática se basa exclusivamente en la tradición del Antiguo Egipto. La escena del nicho de la derecha representa al emperador romano con la corona doble del Alto y el Bajo Egipto ofreciendo un enorme colgante a la imagen sagrada del dios Apis. El dios, originario de Menfis, se encuentra sobre un pedestal y lleva un adorno en el pecho, así como un disco solar entre los cuernos. El emperador y Apis están separados por un pequeño pilar para las ofrendas; en el extremo izquierdo se puede ver a la diosa Isis con las alas desplegadas. Esta clásica escena de templo se ve privada de su significado cultural por su emplazamiento en una tumba particular y sirve únicamente como símbolo de la esperanza generalizada en el más allá.

REFERENCIA DIDÁCTICA

La tumba situada junto a la entrada del nicho lateral está custodiada por la figura del dios con cara de perro, Anubis. Éste aparece en la escena del nicho central desempeñando su función clásica del dios del embalsamamiento y vela por la momia del difunto en compañía de Horus y Thot. La figura de Anubis se yergue sobre un pedestal y está ataviada con la armadura de un soldado romano. Ello responde a los cánones artísticos grecorromanos, al igual que la postura del cuerpo, con la cabeza ligeramente vuelta a la izquierda y las orejas dobladas hacia adelante. El pañuelo a franjas que le cubre la cabeza y el clásico disco solar que hay sobre ella pueden considerarse vestigios rudimentarios de la iconografía del antiguo Egipto. Anubis porta un largo bastón en la mano izquierda levantada, mientras que la derecha descansa sobre una robusta maza. En el torso se aprecia la correa que sostiene la vaina de la espada.