"Los Hicsos en Egipto"



Con el término hicsos (en egipcio heqau jasut "gobernantes extranjeros", en griego ὑκσώς hiksós) se designa a un grupo humano procedente del Cercano Oriente (en el texto griego de Manetón, pros anatolên) que se hizo con el control del Bajo Egipto a mediados de siglo XVII a. C. Así lo cita Flavio Josefo:

Durante el reinado de Tutimeos, la ira de Dios se abatió sobre nosotros; y de una extraña manera, desde las regiones hacia el Este una raza desconocida de invasores se puso en marcha contra nuestro país, seguro de la victoria. Habiendo derrotado a los regidores del país, quemaron despiadadamente nuestras ciudades. Finalmente eligieron como rey a uno de ellos, de nombre Salitis, el cual situó su capital en Menfis, exigiendo tributos al Alto y Bajo Egipto..

Flavio Josefo: Contra Apión
 

La continua inmigración de gentes procedentes de Canaán (Siria-Palestina) culmina con los invasores hicsos, que llegan a Egipto hacia el s. XVIII a. C., en una época de crisis interna, conquistando la ciudad de Avaris. Posteriormente tomaron Menfis y fundaron las dinastías XV y XVI. Introdujeron en Egipto el caballo y el carro de guerra. Desde mucho antes de esta época ya había una considerable presencia asiática en el delta del Nilo, originada por graduales oleadas migratorias.

Los egiptólogos calculan que la duración de su dominio sobre Egipto fue de más de cien años (incluso hay quienes hablan de una ocupación de cinco siglos) La capital del reino estuvo situada en la ciudad de Avaris en el delta del Nilo, actual Tell el-Daba; sin embargo, no controlaron todo el territorio egipcio, pues varios nomos (regiones) del sur no llegaron a estar totalmente bajo su control, entre ellos el de Tebas.

En los textos de los epítomes de Manetón, los reyes hicsos aparecen como las dinastías XV y XVI. En el Canon Real de Turín sus nombres estaban en los epígrafes X.14 a X.30, aunque desgraciadamente está muy dañada esta parte, faltan fragmentos, y algunos textos son ilegibles. El más conocido, y con quien el reino hicso llegó a su apogeo, es Apofis I, que gobernó en el siglo XVI a. C., y del que se ha encontrado una hermosa jarra de alabastro con su nombre y titulatura en Almuñécar, en el sur de España.

Ruinas de Avaris , la capital de los Hicsos del tiempo de Apofis I

La caída del Imperio Medio de Egipto

La aparición de los hicsos plantea uno de los mayores dilemas de la historia egipcia. Su origen, significado y permanencia todavía son objeto de estudio e investigación. Si comenzó como una migración paulatina, se transformó con el tiempo en conquista militar del territorio egipcio. Esta se logró por los avances tecnológicos que dieron a los invasores extranjeros ventajas tácticas que resultaron decisivas; a saber: la introducción del arco compuesto, la armadura de escamas de bronce, las dagas y espadas curvas de bronce, la utilización del caballo y los carros de guerra (al final de su reinado), desconocidos por los egipcios, y el uso intensivo del bronce que dio a los hicsos una ventaja militar decisiva.



REFERENCIA DIDÁCTICA

La fuerza militar egipcia consistía esencialmente en la infantería, armada con hachas, mazas, lanzas y escudos. El pueblo egipcio hasta esta etapa de su evolución era una población que se dedicaba esencialmente a la agricultura; donde los ejércitos se reunían en forma temporal para fines determinados durante lapsos acotados. No existía hasta ese momento un cuerpo armado en forma permanente.

Los hicsos como florecientes mercaderes

Esta apreciación de los hicsos como florecientes mercaderes, aportada por estudiosos como Teresa Bedman, sostiene fundamentalmente: que tras un período de incertidumbre y desorganización durante la dinastía XIII Egipto sufrió una partición, estableciéndose dos reinos, uno en el Alto Egipto con capital en Tebas y otro en el Bajo Egipto con capital en Xois. De nuevo llegó la paz y prosperidad con la afluencia de varios pueblos que se confederaron, conformando nuevas dinastías en el delta del Nilo (las dinastías hicsas XV y XVI), aunque al tiempo sigue existiendo un reino independiente de gobernantes egipcios con capital en Tebas, en el Alto Egipto, la dinastía XVII.

No hay un origen étnico único en los hicsos: se conformó fundamentalmente de inmigrantes de las regiones de Canaán y Siria; también de hurritas, al menos en sus tradiciones. Durante este período los nuevos soberanos no interrumpieron las costumbres egipcias, y en muchos casos las tomaron como propias, copiándose en papiros textos que recogían antiguas tradiciones, y esto sólo puede ocurrir en momentos de paz y florecimiento económico.

No deberíamos seguir viendo a los hicsos como un pueblo guerrero y devastador, aunque hubiera castas militares entre ellos. La mayoría eran comerciantes emigrados por el desplome de los mercados tradicionales de Biblos y Megido; su gran expansión territorial, no se debió a una conquista militar, sino a razones comerciales, y su presencia en puntos tan alejados como Cnosos, Bogazkoy, Bagdad, Canaán, Gebelein, Kush y el sur de la Península Ibérica, se debe a razones comerciales y económicas, no a la existencia de un gran imperio hicso.

Final de los reyes hicsos

Al comienzo del siglo XVI a. C. la denominada dinastía XVII gobernaba en Tebas. Los miembros de esta familia, los reyes Taa I, Taa II, Kamose y Amosis I, llevaron a cabo la guerra que acabó con la expulsión de los hicsos del territorio egipcio. En esta tesitura las reinas (Tetisheri, Ahhotep y Ahmés Nefertari) también tuvieron un papel importante reclutando tropas, consiguiendo recursos, y como consejeras.

Taa II

La guerra fue muy difícil, y varios de estos reyes (Taa II con seguridad, y probablemente Kamose) murieron a consecuencia de las heridas causadas en combate. Finalmente, Ahmose consiguió tomar la capital, Avaris, y expulsar definitivamente a los hicsos de Egipto, aproximadamente hacia 1550 a. C. (la cronología es dudosa). Ahmose prosiguió la lucha entrando en territorio asiático, lo que le convierte en fundador del Imperio Nuevo de Egipto. Por eso mereció que se le considerara el iniciador de una nueva dinastía, la dinastía XVIII, la más brillante de la historia egipcia, aunque no hubo ruptura de linaje con la dinastía XVII.

Ahmose

Origen de los hicsos

El origen de los hicsos plantea uno de los mayores dilemas de la historia egipcia. Su aparición comenzó como una migración paulatina y se transformó con el tiempo en una conquista militar del territorio egipcio. Ésta se logró por la debilidad por la que atravesaba Egipto, unido al uso de armas desconocidas o poco usadas por el ejército egipcio: arco compuesto, armaduras, dagas y espadas de bronce, y sobre todo el uso del caballo y del carro de guerra. El uso del bronce y la caballería daban a los hicsos la ventaja militar frente a un ejército de infantería armado con hachas y lanzas.

Los faraones de la décimo quinta y décimo sexta dinastía eran hicsos, de origen no egipcio. Respecto a su identidad étnica hay varias hipótesis, aunque la población se componía de inmigrantes llegados desde Siria, Canaán y Mitani. Tras la debilidad de los reyes de la dinastía XIII tomaron el poder en el Bajo Egipto manteniendo las costumbres y cultura egipcia, ya asimilada, y estableciendo su capital en Avaris, en el delta del Nilo.

El origen del término hicsos deriva de la expresión egipcia heqa Jasut («reyes de tierras extranjeras»), usado en textos tales como el canon Real de Turín para describir a los gobernantes de tierras vecinas. Esta locución comienza a aparecer durante el Imperio Antiguo refiriéndose a los varios caciques de Nubia, y desde el Imperio Medio para mencionar a los gobernantes semíticos de Siria y de Canaán.

Escarabeo con el nombre de Apofis I.

Los nombres, el orden, e incluso el número total de los reyes de la décimo quinta dinastía no se conocen con certeza absoluta. Los nombres aparecen como jeroglíficos en los monumentos y en objetos pequeños tales como tapas de tarros y escarabeos, pero en los casos en los cuales los nombres de Nesut-Bity y Sa-Ra no se muestran juntos en el mismo objeto no hay certeza de que pertenezcan a una sola persona. El egiptólogo danés Kim Ryholt resume la situación en su estudio sobre el segundo periodo intermedio indicando que hay solamente indicaciones vagas del origen de la décimoquinta dinastía y coincide en que el pequeño número de nombres que han sobrevivido son demasiado pocos para tener en cuenta conclusiones generales. Además, Ryholt subraya que también carecemos de indicios positivos de que cualesquiera de los reyes de la dinastía XV estuvieran relacionados por lazos de sangre, y, podríamos estar ante una dinastía de origen étnico mixto.

La historia de Egipto de Manetón se conoce solamente a través de los trabajos de otros, tales como contra Apion de Flavio Josefo. Estas fuentes no enumeran los nombres de los seis reyes en el mismo orden. Para complicar más las cosas, la ortografía está distorsionada y es inútil a los efectos cronológicos; no hay una conexión obvia entre la mayor parte de estos nombres (Salitis, Beon o Bnon, Apacnan o Pacnan, Annas o Staan, Apofis, Assis o Arcles) y los nombres egipcios que aparecen en escarabeos y otros objetos. La lista de reyes de Turín afirma la existencia de seis reyes hicsos, pero solamente cuatro de ellos se atestiguan claramente por la supervivencia de registros arqueológicos o textuales: Sakar-har, Iannas, Apofis I y Jamudy.

Iannas y Apofis son los reyes de esta dinastía mejor acreditados, mientras que de Sakar-har sólo existe una referencia: una jamba de la puerta de Avaris que lleva su titulatura real. A Jamudy se le nombra como el último rey hicso en un fragmento del Canon de Turín. Los nombres jeroglíficos de estos reyes de la dinastía aparecen en monumentos, escarabajos y otros objetos.

Dos faraones hicsos siguen siendo desconocidos. Muchos eruditos han sugerido que eran Maaibre Sheshi (Bnon), Apacnan, Samuqenu, Seuserenra Jyan o Meruserra Yaqebhor, todos ellos atestiguados por los sellos o los escarabajos en la región del Delta, pero hasta el momento todo lo que se sabe es que eran reyes asiáticos de la región del delta del Egipto. Podrían ser los dos reyes hicsos restantes o miembros de la anterior décimo cuarta dinastía de Xois.

Hipótesis

El egiptólogo alemán Wolfgang Helck defendió que los hicsos fueran parte de unas masivas y extensas migraciones de hurritas e indo-arios en el Cercano Oriente. Según Helck, los hicsos eran hurritas y parte de un imperio hurreo que, según presumía, se extendió por gran parte de Asia occidental en ese período. La mayoría de los eruditos han rechazado esta teoría y Helck mismo ha abandonado esta hipótesis en un artículo publicado en 1993.

Manetón y Josefo

En su obra contra Apion, el historiador del siglo I Flavio Josefo discute el sincronismo entre el relato bíblico del Éxodo de los israelitas de Egipto, y dos eventos que el historiador egipcio Manetón menciona. Es difícil distinguir entre lo que Manetón contó realmente y lo que Josefo o Apion interpretan.

Josefo identifica el éxodo de los israelitas con el primer éxodo mencionado por Manetón, cuando unos 480.000 «reyes pastores hicsos» (también designados como pastores, como reyes y como pastores prisioneros en su discusión) salen de Egipto hacia Jerusalén. La mención de los hicsos identifica este primer éxodo con el período Hicso (siglo XVI a. C).

Apion identifica un segundo éxodo mencionado por Manetón cuando un renegado, que el sacerdote egipcio llamó Osarsef, condujo 80.000 leprosos en rebelión contra Egipto. Manetón combina al parecer los acontecimientos del período de Amarna (en el siglo XIV a. C.) y los acontecimientos del final de la dinastía XIX (siglo XII a. C). Apion lo mezcla además con el éxodo bíblico y, contrario a Manetón, incluso alega que este sacerdote herético cambió el nombre a Moisés. Muchos eruditos interpretan que leprosos y sacerdotes leprosos no debe ser entendido de forma literal: no como enfermedad sino como una extraña e incómoda creencia ajena a la cultura egipcia.

Josefo se confunde al entender heqa Jasut (hicso) como Hekw Shasu (nómada), y traduce reyes de tierras extranjeras como reyes pastores.

Hipótesis modernas

Se asume generalmente que los hicsos eran semitas que llegaron del Levante mediterráneo (Siria o Canaán). La declaración explícita de Kamose, último rey de la dinastía XVII de Tebas sobre los orígenes asiáticos de Apofis es la evidencia más fuerte sobre el origen cananeo de la mayoría de los hicsos. Kamose se refiere a Apofis como cacique de Retjenu (es decir Canaán) en una estela, lo que implica el origen cananeo para este rey hicso. El nombre de Iannas "se ha interpretado generalmente como amorrita. Ryholt además observa el nombre Iannas está registrado en las listas reales asirias como el de un antepasado lejano de Shamshi-Adad I (c.1800 a. C.), lo que sugiere que puede haber sido utilizado durante siglos antes que por el faraón.

El estudio del nombre de Sakar-har, uno de los tres primeros reyes de la dinastía XV, también indica un origen semita occidental o cananeo para los reyes hicsos, si no para todo el pueblo hicso. Afirma Ryholt:

Sakar-har es evidentemente un nombre theoforo compuesto con hr, en cananeo harru o montaña). Esta montaña sagrada o deificada se encuentra al menos en otros dos nombres que son semíticos occidentales (Ya'qub-Har y Anar-Har) así que hay razones para sospechar que éste también puede tener el mismo origen. El elemento skr puede ser el cananeo recompensa que aparece en varios nombres amorritas. Si se asume que skr toma una forma nominal como en los nombres sa-ki-ru-um y sa-ka-ŕu-um, el nombre se debe transcribir como Sakir-Har o Sakar-Har. Los dos nombres anteriores significan probablemente la recompensa por consiguiente, el nombre considerado significaría la recompensa de Har.

En cuanto a la conquista de los hicsos, algunos arqueólogos los representan como hordas norteñas... que barrieron a través de Palestina y de Egipto en carros rápidos. Otros se refieren a una conquista sigilosa es decir, a una infiltración o migración gradual de nómadas o seminómadas que lentamente asumió el control de un país fragmentado o que por rápido golpe de estado derrocaron al gobierno existente. En El mundo del pasado (1963, p. 444), el arqueólogo Jacquetta Hawkes indica: ya no se cree que los reyes hicsos... representan la invasión de un horda conquistadora de asiáticos... eran grupos de semitas vagabundos que habían llegado desde antiguo a Egipto para comerciar y con otros propósitos pacíficos. Esta visión tiene dificultades para explicar cómo grupos que vagaban habrían podido conseguir el control de Egipto, especialmente teniendo en cuenta que la dinastía XII había llevado al país a un máximo de poder.

Segundo periodo intermedio de Egipto

El Segundo período intermedio del Antiguo Egipto (ca. 1800 a. C. a 1550 a. C.) transcurre entre el Imperio Medio y el Imperio Nuevo. Comprende las dinastías XIII, XIV, XV, XVI y parte de la dinastía XVII, parcialmente coetáneas. Fue una época en que el poder no estuvo bajo un solo faraón y se caracteriza porque hicieron su aparición en Egipto los hicsos, cuyos reyes integran las dinastías XV y XVI.

La dinastía XII egipcia acabó alrededor de 1800 a. C., y le siguió la dinastía XIII, de dirigentes poco influyentes. Gobernando desde Ity-tauy, situada cerca de Menfis y el El-Lisht, al sur del delta de Nilo, la dinastía XIII se mostró incapaz de dominar la extensa tierra de Egipto, y los gobernantes de la región de Xois, localizada en los pantanos del delta occidental, se independizaron de la autoridad central para constituir la dinastía XIV. La fragmentación del poder se aceleró después del reinado del rey Neferhotep I, de la dinastía XIII.

Antiguo Egipto, el Imperio Medio y los hicsos

Llegada de pueblos extranjeros

Desde la dinastía XII se evidencian oleadas de pueblos nómadas de la periferia, especialmente libios y asiáticos. Anteriormente algunos libios habían sido aceptados en el territorio egipcio para realizar trabajos de agricultura o minería. Estos pueblos, debido a los cambios climáticos y a la inestabilidad política egipcia, se adentraron en el valle del Nilo para aprovechar su fertilidad. Otros, debido a las guerras civiles entre los nomos, se alistaron como mercenarios auxiliares del ejército.

Los Hicsos o Hiksos

Los pueblos que entraron en en el territorio Egipcio son llamados "hicsos" y su periodo de dominio sobre el delta es dividido en el de "los grandes hicsos" (que lograron mantener su hegemonía sobre los nomos más poderosos) y el de los "pequeños hicsos" (que perdieron poder frente a Hieracómpolis para caer finalmente frente a Tebas, que se erigió victoriosa en la lucha Tebas-Hieracómpolis)

Durante el reinado de Sebekhotep IV los hicsos hicieron su primera aparición, y alrededor de 1720 a. C. tomaron el control del territorio de Avaris (el moderno Tell ed-Daba-Jatana), a pocos kilómetros de Qantir. Un resumen de la tradición popular de la "invasión" de la tierra por los hicsos se preservó en la Aegyptiaca de Manetón, un sacerdote egipcio que escribió en tiempos de Ptolomeo II. Manetón relató que durante el reinado de Tutimeos (identificado posiblemente con Dedumes, de la dinastía XIII) los hicsos invadieron Egipto, dirigidos por Salitis, el fundador de la dinastía XV. A esta dinastía le sucedió un grupo de príncipes hicsos y caciques, que gobernaron en el Delta oriental mediante vasallos egipcios locales, que son conocidos fundamentalmente por los escarabeos inscritos con sus nombres, llamada la dinastía XVI por Manetón.

Los reyes posteriores a la dinastía XIII parecen ser sólo monarcas efímeros bajo el control de un poderoso grupo de visires, y se ha sugerido que la realeza en este período evidentemente no pudo haber sido hereditaria sino adquirida por nombramiento. Un monarca tardío de la dinastía, Uahibra Ibiau, pudo haber sido un visir anterior. Al principio del reinado de Sebekhotep IV, el poder de esta dinastía, ya muy débil, declinó. El rey posterior Merneferra Ay (que gobernó c. 1700 a. C.) parece haber sido un simple vasallo de los príncipes hicsos; sus sucesores mantuvieron su cargo hasta ca. 1633 a. C.

En la época en que Menfis cayó bajo dominio hicso, los egipcios que gobernaban en Tebas declararon la independencia respecto de la dinastía afincada en Ity-tauy, y Manetón les denominó la dinastía XVII. Esta dinastía debía representar la "salvación de Egipto" y dirigir finalmente la "guerra de liberación" contra los hicsos. Los dos últimos reyes de esta dinastía fueron Taa II y el "valeroso" Kamose, a quién la tradición atribuyó la derrota final de los gobernantes hicsos. Con la siguiente dinastía XVIII comienza el Imperio Nuevo.

Los egiptólogos encuentran gran dificultad para situar cronológica e históricamente este periodo.

Cronología estimada por los siguientes egiptólogos: