Seneferu

 
Faraón de la Dinastía IV de Egipto
Información personal
Reinado c. 2614-2579 a. C
Predecesor Huny
Sucesor Jufu
Familia
Consorte Hetepheres I

Seneferu (s n f r w) fue el primer faraón de la dinastía IV, perteneciente al Imperio Antiguo de Egipto. Gobernó de ca. 2614 a 2579 a. C. También es conocido como Snefru, Sneferut o Snofru.

Es denominado Seneferu en la Lista Real de Abidos y la Lista Real de Saqqara. En el Canon de Turín se indica que Senefer (snfr) gobernó 24 años. Manetón lo llamó Soris, según Sexto Julio Africano en la versión de Jorge Sincelo, y comenta que reinó 29 años. Heródoto lo llamó Rampsinitos.

Posiblemente procediera del Egipto Medio y fuese hijo de su antecesor Huny. Su esposa principal fue Hetepheres I, la madre de Jufu (Keops).

En la "Piedra de Palermo" se recogen sus campañas militares contra Nubia y Libia, efectuadas para asegurar las fronteras del reino.

Pirámide de Meidum.

Pirámide Acodada en Dahshur.

Pirámide Roja en Dahshur.

Construcciones

Durante el reinado de Seneferu la construcción de las tumbas reales sufrió cambios importantes. Se introdujo la separación en templo, acceso y lugar de culto.

La pirámide de Meidum, probablemente fue comenzada por Huny y terminada por Seneferu. Medía 146 m x 146 m con una altura de 92 m y se diseñó inicialmente como pirámide escalonada o mastaba de ocho gradas. Posteriormente se completaron los espacios entre las gradas con bloques de piedra para darle forma de pirámide, dando lugar a la primera pirámide "clásica" monumental. La cámara funeraria, por primera vez no se halla en la roca, bajo la pirámide, sino en la propia construcción.

En Dahshur ordenó erigir dos pirámides de unos cien metros de altura: la Pirámide acodada, construida con ocho caras laterales (cuatro triangulares y cuatro trapezoidales), y una segunda, la Pirámide Roja, con forma de pirámide clásica.

Ahmed Fakhry, propuso en los años 1950 la teoría de que Pirámide acodada fue abandonada por fisuras durante la construcción, sin ningún fundamento, pues la pirámide fue concluida, pudiendo ser visitada en la actualidad (2006). Además Seneferu ordenó erigir otra segunda pirámide a unos cientos de metros, la Pirámide Roja, siendo lógico que hubiera utilizado para su construcción los miles de bloques inservibles de la anterior, práctica habitual en la historia de Egipto. El razonamiento se fundamenta en la incapacidad de admitir que un faraón erigiera más de una pirámide, pues muchos eruditos consideran que estas eran simples tumbas monumentales, sin otras funciones.

Testimonios de su época

Se le adjudican tres grandes pirámides, una en Meidum y dos en Dahshur

Es citado en:

La composición literaria conocida como La Profecía de Neferty, se data durante su reinado.

La Profecía de Neferty

La Profecía de Neferty es una obra que hubo de ser muy popular en el antiguo Egipto ya que se conocen al menos 20 copias de tiempos posteriores, sobre todo ramésidas. El texto nos ofrece aparentemente las revelaciones de un vidente, que habría sido sacerdote lector en el santuario de la diosa Bastet en Bubastis. El individuo, del que se dice que había nacido en el nomo de Heliópolis, habría sido llamado a la corte del rey Snofru (de la IV dinastía) para entretener con su relato el estado de aburrimiento en que se encontraba el monarca.

En el texto, Neferty expone acontecimientos dramáticos que habrían ocurrido en tiempos pasados, pero los expone como si aun estuvieran por acontecer. Es, en suma, una profecía post eventum, que describe una situación de crisis en Egipto que tradicionalmente se piensa que hace referencia a los penosos acontecimientos del Primer Periodo Intermedio. En opinión de algunos investigadores, sin embargo, los sucesos que se describen podrían ser los que habrían acontecido en los tiempos finales de la dinastía XI, que habrían de culminar con la llegada de Amenemhat I al poder.

Existen también discrepancias sobre si la situación de crisis que se detalla se extendió a todo el país o solamente a una parte del mismo. Si seguimos literalmente el texto de la Profecía parece que los disturbios hacen referencia solamente a los lugares donde vivía y donde había nacido Neferty, es decir, los nomos de Bubastis y de Heliópolis, en suma, las regiones del Delta oriental, que son las que habrían sido dominadas por los asiáticos. Veamos, en ese sentido, varios pasajes de la Profecía, en la versión de Lefebvre (2003), que abundan en que la crisis se habrá de producir en esas regiones:

“... evocaba la condición del este (de Egipto) cuando los asiáticos hicieron irrupción con sus fuerzas, que aterrorizarían los corazones...”

“... llora por este país donde comenzaste (a existir)...”

“Mira pues, el grande (ahora) se ve rebajado en el país en el que tú has comenzado (a existir)...”

“Se habrá terminado con que el nomo Heliopolitano sea la cuna de todos los dioses...”

En todos estos textos y en algunos otros dispersos en la Profecía llama la atención la insistencia con que el autor se refiere expresamente a la región donde habría nacido Neferty, lo que parece excluir que los disturbios que se narran se hubieran extendido a todo Egipto.

En todo caso lo cierto es que el texto describe una situación de extrema penosidad para los hombres. Los elementos de la naturaleza, incluso, estarían padeciendo los efectos del caos, de modo que el disco solar llegará a quedar velado y desprovisto de su brillo, inerte como la luna:

“El día comienza en la iniquidad. El país está completamente arruinado; (allí) no queda nada; no queda incluso (el valor de lo) negro de la uña de aquello que (le) fue (primitivamente) atribuido. Este país está destruido y no hay nadie que se preocupe de él, nadie que hable (de él), ningún ojo que llore (por él)...”

“El sol se alejará de los hombres. Se alzará cuando sea su hora (pero) no se sabrá cuando es mediodía, no se distinguirá su sombra. El rostro no quedará cegado cuando se (le) contemple, y los ojos no se humedecerán de agua: estará en el cielo como la luna”.

No obstante, y aquí radica la importancia de la Profecía, en este contexto de caos Neferty anuncia la llegada de un rey salvador, cuyo nombre, Ameny, no es sino una abreviatura de Amenemhat, del que el autor hará un tan vibrante elogio que, en palabras de Lefebvre, permite sostener que la obra fue compuesta en tiempos de este faraón y muy posiblemente bajo su directa inspiración. Con ello el rey buscaba resaltar los beneficios que la nueva dinastía que había instaurado habrían de traer a Egipto y contribuir, así, a su afianzamiento.

Neferty nos dice que el nuevo rey salvador habrá de venir de las tierras del sur de Egipto y que su madre será una mujer de Ta-sti (Elefantina), de modo que el simple hijo de un hombre, eso sí, con aspiraciones, llegará a conseguir renombre para toda la eternidad, venciendo a los enemigos de Egipto en los que incluye a todos aquellos hombres que están inclinados al mal, a los asiáticos, a los Timhu (libios) y a unos denominados rebeldes, de los que no se ofrecen más datos, pero de los que se dice que habrán de ser pacificados por el uraeus que Ameny tiene en su frente. Termina la Profecía indicando que tras la llegada del nuevo rey será arrojada de Egipto la iniquidad y se restaurará el orden y el derecho. Para proteger al país de los extranjeros el nuevo rey habrá de ordenar construir las lineas defensivas que en aquellos tiempos habrían de conocerse como los “Muros del Príncipe”, de los que encontraremos también noticias en el Cuento de Sinuhé.

Reproducimos seguidamente el anuncio de la llegada de ese futuro rey salvador; seguimos nuevamente a Lefebvre:

“Pero he aquí que un rey vendrá del sur, llamado Ameny j.v. Es el hijo de una mujer de Ta-sti, un niño del Alto Egipto. Tomará la Corona Blanca, llevará la Corona Roja, unirá (sobre su cabeza) a las Dos Poderosas, complacerá a Horus y Seth, los dos señores, por medio de lo que a ellos gusta...

¡Regocijaos, hombres de su tiempo! El hijo de un hombre (con aspiraciones) conseguirá renombre por toda la eternidad. Aquellos que estaban inclinados al mal y que meditaban acciones hostiles han callado sus bocas por miedo a él. Los Asiáticos caerán por efecto del terror que él inspira, los Timhu caerán ante su llama. Los enemigos pertenecerán a su cólera y los rebeldes a su poder, pacificando para él a los rebeldes el uraeus que está en (su) frente.

Serán construidos los Muros del Príncipe V.P.S., y no se permitirá ya que los Asiáticos bajen a Egipto. Pedirán (en adelante) el agua en la forma acostumbrada, para dejar que sus rebaños beban. El derecho volverá a su lugar, habiendo sido arrojada afuera la iniquidad. Que se regocije quien (esto) vea y quien se encuentre entonces al servicio del rey”.

Incidiendo de nuevo en el interrogante de que tiempos de crisis son esos que supuestamente anunciaba Neferty, ya comentamos antes que existen dudas de si el vidente esta mencionando los dilatados momentos del Primer Periodo Intermedio o se refiere a otros tiempos más recientes de crisis vividas bajos los reyes de la dinastía XI. Debemos mencionar como apoyo a la segunda hipótesis la existencia de algunos documentos, como las denominadas Cartas de Hekanakhté, que se han fechado en tiempos de Mentuhotep II, que hacen mención de manera indirecta a una situación de hambruna que se está sufriendo, al menos, en algunas partes de Egipto.

En estas cartas, el autor, sacerdote funerario, se dirige a varios miembros de su familia dándoles instrucciones sobre el modo en que deben llevar la explotación del patrimonio rústico, incluyendo diversas menciones a una situación de crisis en el país, en el que reina el hambre, de modo que algunos, incluso, están comiendo la propia carne de otros hombres. Veamos algunos párrafos de una carta que dirigía a su madre, Ipy, en la versión de Serrano (1993):

“Mirad, sois como aquel que come hasta que se encuentra saciado, después de haber padecido hambre hasta el punto de que sus ojos se hundían. Mirad, la tierra entera se muere, en tanto que (vosotros) no pasáis hambre. Cuando fui allá corriente arriba, fijé vuestras raciones (de alimento) apropiadamente. ¿Es acaso (ahora) la crecida (grande)? Nuestras raciones (de alimento) se han fijado para nosotros de acuerdo con la inundación. Sed, pues, pacientes, cada uno de vosotros. Mirad, he llegado hasta hoy entre vosotros alimentándoos... Mirad, se debe llamar hambre a la (auténtica) hambre. Aquí han comenzado a comerse a las personas. No hay nadie a quién se entreguen estas raciones (de alimento) en ningún lado...”

Es posible que Amenemhat accediera al trono en un momento de crisis y hambruna como la que Hekanakhté menciona en estas cartas que dirigía a su familia. Debemos indicar, en todo caso, que el modo en que se produjo la sucesión de Mentuhotep III no está todavía suficientemente aclarado. Autores como Jaime Alvar (2004) se hacen eco de que Mentuhotep IV podría haber sido un usurpador y que habría sido él quien envió a Amenemhat a las canteras del Wadi Hammamat. Existen, pues, importantes discrepancias sobre estos momentos históricos. Es posible que Amenemhat fuera el visir de alguno de los últimos reyes de la dinastía XI y es también posible que hubiera tenido que enfrentarse con alguno de esos últimos reyes, cuyo reinado habría sido efímero.

Hace ya tiempo que J. Vercoutter (1971) nos decía en relación con estos tiempos que “el final del reinado de Mentuhotep III y de la XI dinastía permanece sumergido en la más completa oscuridad. En el estado actual de nuestros conocimientos nada permite afirmar que el golpe de estado, si es que lo hubo, que colocó en el poder a Amenemhat I fuera violento. Sin embargo, veremos que distó mucho de contar con la aprobación general”.

Titulatura

Titulatura Jeroglífico Transliteración (transcripción) - traducción - (referencias)
Nombre de Horus:
G5
 
 
V30 U1 Aa11
X1
 
  Srxtail2.svg
nb mȝˁ t (Nebmaat)
Señor de Justicia (Maat)
Nombre de Nebty:
G16
V30 U1 Aa11
X1
nb mȝˁ t (Nebmaat)
Señor de Justicia (Maat)
Nombre de Hor-Nub:
G8
 
bik nwb (Bik nub)
Horus de oro
Nombre de Nesut-Bity:
nswt&bity
 
Hiero Ca1.svg
 
s F35 G43
 
  Hiero Ca2.svg
 
s nfr w (Seneferu)
"El de las bondades"
(L R Abidos nº 20)
Nombre de Nesut-Bity:
nswt&bity
 
Hiero Ca1.png
 
s F35 I9
D21
G43
 
  Hiero Ca2.svg
 
s n f r w (Seneferu)
Seneferu "El de las bondades"
(L R Saqqara nº 16)
Nombre de Nesut-Bity:
nswt&bity
 
Hiero Ca1.png
 
s F35 I9
D21
 
  Hiero Ca2.svg
 
s n f r (Senefer)
Senefer "El bondadoso"
(Canon de Turín 3.9)