Imperio Medio de Egipto

Una estatua Osiris del primer faraón del Imperio Medio, Mentuhotep II

El Imperio Medio, también llamado Reino Medio (c. 2050 - 1750 a. C.), se inicia con la reunificación de Egipto bajo Mentuhotep II, a mediados de la dinastía XI, dando fin al denominado primer periodo intermedio de Egipto. Está época comprende la segunda parte de la dinastía XI y la dinastía XII. Le siguió el segundo periodo intermedio de Egipto. En este Imperio se vuelve a dividir Egipto.

Mentuhotep II: el primer intento de sometimiento de los nomarcas

Antiguo Egipto, Imperios Antiguo y Medio.

A pesar de la unificación, bajo los gobernantes tebanos, los nomarcas seguían teniendo bastante poder dentro de sus tierras en los comienzos del periodo. El primer objetivo de Mentuhotep, después de conquistada la ciudad de Heracleópolis, fue lograr la dominación efectiva en todo el reino. Para ello realizó una serie de intervenciones políticas en los nomos, deponiendo a gobernadores desleales o rebeldes, reemplazándolos por hombres fieles, directamente designados por el faraón, o asegurándose la sumisión de otros, sin destituirlos, y premiando a los adictos. Subordinó el nomo de Heracleóplis (rival de Tebas durante el periodo intermedio) al de la ciudad vecina de Heliópolis, antiguo centro religioso.

También impuso presencia militar y organizó el sistema administrativo: restituyó a los inspectores reales (especialmente en Heracleópolis) y al cargo de Chaty (primer ministro), y nombró gobernadores directos en el Bajo Egipto, en el desierto oriental y en la frontera con Nubia. A pesar de todo, en muchos nomos, principalmente del Egipto Medio, solo logró establecer un sistema de tipo casi feudal, es decir, de simple lazo de fidelidad nomarca-faraón, sin un gobierno central directo, además el rey era asesorado por el llamado Consejo de Grandes; todo esto hacía imposible un verdadero poder absoluto, como el del Imperio Antiguo, no lográndose tampoco una dominación plena. Mentuhotep intentó dar la imagen de rey de todo Egipto, como entidad política y cultural, mediante la adopción de símbolos del Imperio Antiguo, como considerarse hijo de Ra. En cuanto a su actividad militar, centró sus campañas en Nubia, con el objetivo de restablecer la rutas comerciales y la explotación minera. El otro foco de atención exterior fue reforzar las fronteras del delta del Nilo para impedir infiltraciones de pueblos nómadas.

Amenemhat I: el proceso de centralización

La dinastía XI desapareció después de una sucesión de reyes débiles, desatándose una crisis sucesoria. El chaty Amenemhat, originario del Alto Egipto, logró finalmente imponerse tras derrotar a un pretendiente al trono surgido en la región de Nubia. Amenemhat I (1991-1962 a. C.) justificó su ascensión mediante la denominada Profecía de Neferti:

"Entonces un rey vendrá del sur, Ameny de nombre, hijo de la mujer de Ta-Seti, hijo del Alto Egipto".

Amenemhat I reforzó activamente el centralismo monárquico, tanto modificando la extensión de los nomos y deponiendo nomarcas a su antojo, como modificando o suprimiendo las antiguas instituciones políticas y judiciales en las que tenía cabida la nobleza. Se trasladó la capital de Tebas a Itytauy, próxima a El Lisht, en el Egipto Medio. Esto le permitió imponer un gobernador no hereditario en Tebas, la capital de la anterior dinastía, y contener las ambiciones de la nobleza del Alto Egipto y del clero de Amón en Tebas.

Amenemhat I, en su año 20º de reinado, nombró corregente a su hijo Sesostris I (Senusert), para evitar problemas sucesorios y que el relevo de mando fuera paulatino. Así se estableció la pauta de sucesión seguida por la dinastía. De todos modos el final del reinado de Amenemhat I fue violento, ya que murió asesinado por una conspiración del harén. No obstante Sesostris I, que se encontraba combatiendo contra los libios, se impuso y la línea dinástica no se interrumpió. Este hecho sería inspiración de varias obras: Instrucciones de Amenemhat I a su hijo Senusert I (análisis político) y El relato de Sinuhé, obra culmen de la literatura egipcia.

Kush (Nubia)

La actividad militar exterior comenzó a desarrollarse plenamente hacia el final del reinado de Amenemhat I (durante la corregencia de su hijo Sesostris I), una vez apaciguados los conflictos internos. En Kush se realizaban campañas periódicas en las que se tomaban los enclaves de acceso a las minas de oro, cobre y piedra (alabastro, diorita) estableciéndose guarniciones militares permanentes y colonias egipcias, iniciándose así el proceso de penetración cultural. El faraón más activo en cuanto a la expansión hacia Kush fue Sesostris I (1962-1928), alcanzando la tercera catarata. La principal fortaleza y guarnición se construyó en Buhen, a la altura de la segunda catarata. Sesostris III (1878-1842) a su vez dirigió activamente la construcción de fortalezas. La provincia de Kush dependía del gobernador de Siena, esto en el punto más austral del Alto Egipto. Más tarde, a raíz de las reformas administrativas de Sesostris III, Kush dependería de un visir propio.

El Fayum

El Fayum es el nombre moderno de un lago que surge al oeste del río Nilo a partir de uno de sus brazos. Sus nombres egipcios eran Mer-Uer (traducido al griego como Moeris) y Sha-resy. Uno de los principales objetivos económicos de la dinastía XII fue potenciar su rendimiento agrícola. Ya el traslado de la capital a Itytauy, bajo Amenemhat I, refleja el especial interés por la región, y desde Sesostrist I (c. 1962-1928) hay constancia de la expansión agrícola, paralelamente a la realización de obras de regadío y regulación de las aguas, y a la construcción de nuevas ciudades. Gracias a las obras de regadío se alcanzó un gran desarrollo en el cultivo de trigo, lino y vid; también destacaba la explotación pesquera. El más ambicioso proyecto de irrigación data del reinado de Sesostris II (c. 1895-1878), que incluía un dique con esclusas para el drenaje, y actividad urbanística. El proyecto hidráulico sería finalizado durante el reinado de Amenemhat III (Amenemes III) (c. 1842-1797). Este último es el más próspero de la dinastía XII, debido en gran parte a las grandes inundaciones que se registraron en él. La principal ciudad de El Fayum era Cocodrilópolis (nombre griego) o Per-Sebek (nombre egipcio; ambos significan Ciudad del Cocodrilo). Era el principal centro de culto a Sobek, el dios cocodrilo; de hecho el lago poseía una importante cantidad de cocodrilos. El especial interés de Amenemhat III por esta zona se vio reflejado en la construcción de su propio complejo funerario (muy admirado por los griegos, y conocido por ellos como El Laberinto) no muy lejos de la zona, o en la erección de dos estatuas suyas a la entrada del canal que unía el lago con el Nilo.

Características culturales y artísticas

Estatuilla de Iby-ref: nomarca del Imperio Medio.

La principal característica del Imperio Medio, contrastando con periodos anteriores, fue que a pesar del centralismo político, se observa en las expresiones artísticas, una tendencia hacia una representación "humanizada" de la realeza. El arte del Imperio Medio se caracteriza por el mayor realismo en general, y en particular en los retratos, y este mismo criterio lo imitó la nobleza egipcia.

Cambios religiosos

En religión, se observa el gran ascenso de los dioses venerados en Tebas (la nueva capital), y sobre todo de Amón. Cada ciudad solía tener una tríada de dioses: en Tebas eran Amón, Mut y Jonsu (en general, una tríada divina constaba de un padre, una madre y un hijo). Amón se convirtió en dios protector de la monarquía y del Estado, adquiriendo gran influencia los sumos sacerdotes de Amón.

Actividad comercial

Destaca la relación con los dos centros comerciales más importantes del Mediterráneo Oriental: la isla de Creta (en la actual Grecia) y la ciudad de Biblos (en el actual Líbano). Creta era la principal potencia naval de la época, y su principal producción era la cerámica, muy estimada en Egipto. Biblos, abastecía de madera a Egipto, y su relación oscilaba entre la alianza comercial y el vasallaje. De hecho Sesostris III (1878-1842 a. C.) realizó campañas militares contra Biblos, permitiendo el establecimiento de la hegemonía egipcia en la región.

Otra de las principales rutas comerciales era el Mar Rojo; el principal cliente era Punt (identificado con la actual Somalia), país productor de incienso, que llegaba a Egipto a través de los puertos del Mar Rojo. En el reinado de Sesostris I (c. 1962-1928 a. C.) se construyó un canal que unía el Mar Rojo con uno de los brazos del delta del Nilo, posibilitándose la conexión entre los mares Rojo y Mediterráneo.

También se promovió la actividad comercial con Kush, aunque el principal interés de los egipcios era su explotación minera.

El reinado de Amenemhat II (c. 1928-1895 a. C.) es considerado el más próspero de la dinastía XII en cuanto a comercio internacional.

Cronología del Imperio Medio

Cronología estimada por los siguientes egiptólogos:

Cronograma

Historia de Sinuhé

La historia relata las aventuras de Sinuhé, que conoce accidentalmente un complot para asesinar al faraón Senusert I antes de ascender al trono.

 (Estatuilla del faraón). Altes Museum.

La Historia de Sinuhé es un cuento egipcio que se conoce por dos de los papiros de Berlín, el 10499 (B), que contiene algunos fragmentos de la historia, y el 3022 (R), más completo, descubierto por el egiptólogo Chabás en 1863. También se han encontrado partes del texto en otros papiros y en algunos ostraca.

Sinuhé (s3-nh.t, Sanehet, "Hijo del sicomoro") es, según sus palabras, «el tesorero del rey del Bajo Egipto, gran amigo único, dignatario administrador de los distritos del soberano en las tierras de los asiáticos, verdadero conocido del rey, su bienamado seguidor». Sinuhé dice: «Yo soy un acompañante que sigue a su señor. Sirviente en el harén del rey de la noble heredera de grandes favores la esposa del rey Senusert en Jenemsut; la hija del rey Amenenhat, Neferu, la muy honrada.»

Senusert I (Sesostris en versión griega) –de quien era servidor Sinuhé–, fue el segundo faraón de la dinastía XII, del Imperio Medio, que gobernó de c. 1956 a 1910 a. C.; los primeros años fue corregente con su padre, Amenemhat I, que fue asesinado hacia el año 1947 a. C., fecha en que da comienzo el relato.

Estilo

Papiro de Berlín 3022, con la historia de Sinuhé).

El relato está narrado en primera persona, con una fácil erudición que muestra coloridas descripciones de lugares, costumbres y personas tanto de Egipto como de otras tierras, lleno de datos precisos y con una exaltación del sentimiento y pensamiento egipcios: la añoranza de la patria, el anhelo de vida eterna, la hospitalidad.

Es una de las obras maestras del cuento, género que en Egipto alcanzó gran desarrollo en el Imperio Medio. Éste es de tipo realista, y utiliza la prosa en casi toda la narración, aunque tiene partes en verso: cuando describe como es Sesostris ante el rey de Retenu, lo hace con un poema que exalta sus virtudes guerreras, aunque acaba de forma lírica:

«Es el muy amado, el lleno de dulzura que a muchos ha conquistado por el amor».

Historia

Bajorrelieve del faraón Amenemhat I

Sinuhé no narra las conspiraciones de palacio ni de ningún otro antecedente: los da por conocidos. Es posible que el anónimo autor no quisiera comprometerse.

Cuando Sinuhé viaja para avisar a Sesostris (en campaña contra los libios) de la muerte de su padre, se le adelantan otros mensajeros: oculto, escucha cómo un hombre informa a otro de los príncipes de la casa real, y se da cuenta de que Amenemhat ha sido asesinado según las órdenes dadas por este príncipe. Asustado, creyendo que al no haber sido capaz de descubrir el complot y avisar al corregente sería castigado, huye de Egipto y se encamina al país de Retenu (Siria).

Invitado por el príncipe Amunenshi, se casa con la hija de éste y llega a ser jefe de una de las tribus y un reconocido general, consiguiendo riquezas y poder, sobre todo después de vencer en un duelo a un príncipe local.

Ya anciano, intercambia misivas con el Faraón y regresa a Egipto tras repartir sus bienes entre sus hijos, para ser enterrado allí con todos los ritos necesarios para conseguir la vida eterna en el momento de la muerte, siendo alojado mientras con toda clase de comodidades por el rey, que le entregó una casa de campo con sus rentas, y ordenó la preparación de una tumba de piedra y un rico ajuar funerario.

Explicación

¿A qué se debió la huida de Sinuhé? La historia podría haberlo explicado mejor, pero los hechos eran tan conocidos por la audiencia, que el relato se limita a mencionarlos. La conspiración de algún príncipe, posible culpable de la muerte de Amenemhat, se menciona de pasada. Esto impide comprender cuáles fueron los temores de Sanehet, y por qué creyó que Sesostris le condenaría. Tampoco en las cartas que envía en su vejez lo explica, se limita a presentar disculpas.

Análisis

Esta historia está considerada como el mayor logro de la literatura egipcia antigua. Combina en una singular narración una gama extraordinaria de estilos literarios, y es también notable el examen que hace de los motivos de su protagonista. El poema analiza continuamente las razones de la huida de Sinuhé y su posible culpabilidad. Al situar a un miembro de la cultura egipcia en otra sociedad, el poema explora lo que debe ser un egipcio, sin negar la asunción egipcia de que la vida en el exterior de Egipto no tenía sentido.

SINUHÉ

ANÓNIMO EGIPCIO

TEXTO COMPLETO

En el palacio real reinaba el silencio. Su faraón Amenemhat I había muerto, y toda la Corte mostraba su respeto en señal de duelo. Aunque también se sentía una gran preocupación en el ambiente… ¿quién sucedería al rey?

El mayor de sus hijos, quien debía sucederle, se encontraba lejos de palacio al frente del ejército, protegiendo el país. Rápidamente partieron mensajeros en su busca para informarle, y así, Sesostris I decidió regresar apresuradamente.

Por su parte, los demás hijos del rey Amenemhat I querían sucederle al enterarse de su muerte.

Sinuhé, hombre de confianza del faraón, observó que un hombre informaba a uno de los príncipes. Amenemhat había sido víctima de un complot, siendo asesinado por unos cortesanos que bajo las órdenes de este príncipe burlaron la guardia. Sinuhé temía por su vida, creyendo que al no haberse enterado de esas malas intenciones y no poder informar al futuro sucesor (Sesostris I) como era su deber, sería castigado a pesar de su inocencia. Pensó entonces en marcharse de Egipto.

Y así lo hizo. Sinuhé esperó el momento apropiado y tras esconderse evitando a los oficiales y cortesanos, se dirigió hacia el Delta del Nilo. Por la noche, tras esquivar la vigilancia de los centinelas, cruzó la frontera saliendo de Egipto.

Pero no contaba con una gran dificultad en su camino: el desierto. Caminando bajo el sol, muerto de sed, sintió cómo iba perdiendo sus fuerzas hasta caer sobre la arena. Y pasaron las horas, o incluso días, hasta que de pronto despertó al escuchar el sonido de un rebaño y unas voces a su alrededor. Abrió los ojos y se encontró con un grupo de nómadas inclinados sobre él que lo observaban. Un hombre del grupo reconoció a Sinuhé, a quien había conocido en Egipto, y ordenó que le dieran de comer y de beber, invitándole a unirse a la caravana. De manera que accedió y les acompañó por el desierto ganándose el cariño de todos rápidamente.

El príncipe beduino Amunenshi había oído hablar de Sinuhé y requirió su presencia para proponerle que se quedara bajo su amparo, como ya habían hechos muchos otros egipcios.

-¿Por qué te fuiste de Egipto? ¿Ha ocurrido algo grave en tu tierra? -preguntó el príncipe Amunenshi.

Sinuhé le contó sobre la muerte del faraón y su temor a caer en desgracia. Y para no parecer un traidor, dado que se encontraban numerosos egipcios acogidos en la corte de Amunenshi, contestó:

-El primogénito del rey regresó a palacio y sin duda gobierna Egipto. Yo sólo he temido por mi vida, y por eso me he marchado.

Amunenshi quedó satisfecho con sus respuestas, y a partir de entonces Sinuhé se quedó en su Corte, quien rápidamente fue querido por todos. Se casó con la hija mayor del príncipe, y recibió como regalo las tierras más fértiles del oasis.

Sinuhé se convirtió en uno de los hombres más ricos y poderosos, llegando a ser jefe de una tribu. Incluso fue nombrado general de los ejércitos, ganando grandes batallas. Y de este modo, su fama se fue extendiendo.

Pero también existían hombres envidiosos. Y así fue que uno de los mejores guerreros de Retenu que sentía celos de Sinuhé se atrevió a desafiarle en combate.

Durante toda la noche, Sinuhé estuvo preparando sus armas. Todo el pueblo se había congregado nervioso para presenciar la lucha, pero la gran mayoría estaba a favor de Sinuhé.

El guerrero sirio era muy fuerte y valiente, y manejaba las armas con mucha habilidad. Sinuhé no era tan fuerte como él, pero era astuto y ágil. ¿Quién vencería el combate?.

El egipcio consiguió fácilmente esquivar las armas que el guerrero sirio arrojaba contra él, quedándose al poco tiempo sin armas con las que luchar, salvo con sus propias manos. El sirio se puso tan nervioso que se lanzó furioso contra Sinuhé, pero éste arrojó una flecha contra él venciéndolo.

El príncipe Amunenshi, y todo el pueblo, saltaban de alegría por la victoria de Sinuhé.

Sin embargo, Sinuhé no era del todo feliz. Pensaba a menudo en su tierra, Egipto, y cada vez se sentía más apenado. Su mayor deseo era regresar a Egipto para cuando muriera poder ser enterrado en su tierra. Esto era muy importante para un egipcio: ¿cómo su alma alcanzaría el reino de Osiris?

Y esta era su constante preocupación. Mientras cumplía con sus deberes como jefe de la tribu, en secreto invocaba a sus dioses pidiéndoles que permitieran su regreso a Egipto.

En Egipto reinaba con justicia el faraón Sesostris I, pero para ello había tenido que luchar duramente debido a las revueltas políticas. Por fin reinaba la paz.

A oídos del faraón llegaron noticias de Sinuhé a través de los viajeros egipcios que habían pasado por su casa, y le escribió pidiéndole su regreso a palacio y a su tierra, ya que sabía de su inocencia en el complot contra su padre.

Sinuhé, lleno de alegría, contestó a la carta de Su Majestad explicando sus temores y los motivos de su huída. Pasó el día repartiendo todos sus bienes entre sus hijos y se despidió de todos sus amigos, regresando a Egipto.

Sesostris I fue muy generoso con Sinuhé entregándole una enorme casa reformada que perteneció a un noble de la Corte y colmándole de bienes; y ordenó que le construyeran una magnífica tumba de piedra preparándole un merecido ajuar funerario para cuando le llegara el momento de su muerte.

Y así fue cómo Sinuhé el egipcio, colmado de honores y riquezas, esperó el momento de su muerte dichoso por encontrarse de nuevo en Egipto.

FIN