La tumba U-J

En el año 1987, mientras excavaban en el cementerio real de Umm El Qab, en Abidos, los arqueólogos alemanes Werner Kaiser y Günter Dreyer encontraron una tumba que por los objetos que la rodeaban pertenecía al tercer período de la cultura nagada, fase predinástica de la historia de Egipto que se desarrolló entre los años 3200 y 3000 a.c.

Hallazgos milenarios

En el interior de esta tumba se encontraron numerosos objetos rituales, entre los que se encuentra el propio cetro del rey, vasijas de cerámica que probablemente contuvieran vino de la región de Canaán, varillas de marfil y recipientes con inscripciones.

Sin embargo los objetos más interesantes de este sepulcro son los cientos de tablillas identificativas de hueso, que contienen dibujos y combinaciones de símbolos acerca de los cuales la historiografía y la arqueología actual discuten sobre la posibilidad de que fuera la manifestación de la lengua escrita más antigua que se conoce.

¿La primera escritura?

La presencia de estas tablillas de unas dimensiones que varían entre los 2 y los 3 centímetros, repletas de dibujos que representan animales y otra serie de símbolos que para algunos egiptólogos pudiera tratarse del primer idioma jeroglífico.

Al datar las tablillas mediante el polémico sistema del Carbono 14, el resultado fue que su antigüedad oscilaba entre el 3100 y el 3000 a.C, de lo que se discierne que, de ser este cálculo correcto y de ser realmente este conjunto de símbolos una manifestación de la lengua escrita, esta escritura es contemporánea, si no anterior, de los textos cuneiformes sumerios más antiguos conservados.

Realmente es un debate apasionante sobre el que se han vertido ríos de tinta y sobre el que ha nacido una creciente rivalidad entre los egiptólogos y los orientalistas, en los que cada parte expone los argumentos más favorables a su teoría o a su rama de investigación histórica.

Un mismo nombre, dos reyes distintos

Otro asunto importante sobre el que se puede debatir al tratar el tema de la tumba U-J de Abidos es el concerniente al rey que se sepultó en ella.

Muchas de las citadas tablillas identificativas representan un escorpión precedido por el halcón de Horus, por lo que se ha inferido que el rey enterrado allí tuvo que ser denominado como "rey Escorpión" o "rey Horus Escorpión" .

Sin embargo, el problema a la hora de datar los soberanos predinásticos egipcios sobre los cuales no conservamos referencias escritas, u obras artísticas o literarias que traten acerca de su vida o su reinado, provoca que constituya un serio riesgo afirmar con seguridad la identidad del rey sepultado en las necrópolis predinásticas que han sido encontradas hasta la fecha.

Además, en este caso particular se suma otro problema: el hecho de que en Hieracómpolis se hallara una cabeza de maza que según las inscripciones grabadas en ella pertenecía a otro soberano homónimo del enterrado en Umm el Qab, en Abido.

El asunto de la doble identidad, una cuestión espinosa

Esta cabeza de maza fue hallada en 1897 por James Edward Quibell y Frederic William Green, y conmemora la conquista de este rey Escorpión, no sólo homónimo sino también contemporáneo del anterior, de Hieracómpolis, situada en el Alto Egipto.

¿Se trata del mismo rey, o son como sostienen los egiptólogos modernos dos reyes distintos? Esta es una cuestión espinosa sobre la que a menudo se pasa de puntillas, en gran parte debido a las cuestiones anteriormente citadas.

Actualmente se considera que este segundo rey Escorpión es posterior al enterrado en Abido, y que pudiera ser inmediatamente anterior a Narmer, si no es que vivió en el mismo período (o incluso que fuera uno de sus pseudónimos).

En cualquier caso la identidad del personaje que estuvo enterrado en el sepulcro U-J confirma que Egipto ya existía como estado monárquico antes de Narmer, y que por lo tanto debemos intuir que quizás Egipto como civilización avanzada quizás fuera aún más temprana de lo que la arqueología y la egiptología sospechan.

EL REY ESCORPIÓN - HORUS ESCORPIÓN I

Es una de las figuras más fascinantes del antiguo Egipto. Miles de años antes de las pirámides y del reino del Nilo, un hombre emerge del caos provocado por la guerra entre las tribus colocando los fundamentos de uno de los más exitosos y longevos Imperios que la tierra ha conocido. Su nombre era rey Escorpión, y su historia ha sido llevada al cine de Hollywood, demostrando que a veces la realidad, supera la ficcion.
 
Los eruditos revelaron asombrosos hallazgos recién encontrados en la excavacion de su tumba, que han posibilitado la aparicion de una curiosa escritura que rivaliza con la primera encontrada en mesopotamia colocando los orígenes de los faraones muchos siglos antes de lo que se creia.

 
CABEZA DE LA MAZA
DEL REY ESCORPION

 
Horus Escorpión I fue un rey predinástico egipcio que gobenó alrededor de 3200 a. C.
 
En 1988, los arqueólogos Werner Kaiser y Günter Dreyer (del Instituto Arqueológico Alemán en El Cairo DAIK) descubrieron el nombre del rey en las excavaciones de la tumba Uj, en Umm el-Qaab (Abidos); está datada en la cultura Naqada IIIa2; por tanto, se trataría de un rey distinto al de la misma denominación de la Dinastía 0, el rey Horus Escorpión II.
 

 
EL NACIMIENTO DE LOS JEROLIFICOS
 

Sobre el suelo de una de las salas de la tumba, se obtuvo uno de los hallazgos mas importantes del periodo antiguo en Egipto, un conjunto de pequeñas fichas de marfil, con grabados muy similares al lenguaje jeroglífico, datadas con el carbono 14 en el 3.200 a.c, adelantándose a la escritura mesopotamica en 200 años, tras estudiarlas, se supone fueron empleadas para organizar la recojida de impuestos.
 

 
LA TUMBA
 
 
La tumba posee doce cámaras, de 9,10 m × 7,3 m, y contenía recipientes de donaciones, varillas de marfil, un cetro real, y varios cientos de vasijas de vino que, en parte, fueron importadas de la zona de Canaán. Las etiqueta de las jarras representan la evidencia más antigua que se conoce de posibles signos escritos legibles fonéticamente en Egipto.
 
Los excavadores de la tumba consideran que no es el mismo "Escorpión", como lo atestiguan las inscripciones del muro, ya que no es del mismo período. Aunque los escorpiones que adornan la tumba pudieran no ser el nombre de un rey, sino la representación de un cargo o de un nomo (provincia).

 

 
 
También podría darse el caso de que se tratara de un cenotafio del rey, grabando sólo su "nombre". Se encuentra en la parte más antigua del cementerio, en el llamado Cementerio U, 150 metros al norte de los enterramientos de Narmer y Aha. La construcción era de adobes y los muros son bastante delgados en comparación con los anteriores.
 
La estructura original fue una cámara en la esquina superior derecha y nueve habitaciones que se conectan entre sí (y con la cámara de la tumba) mediante estrechas rendijas, que probablemente simbolizaban puertas. La tumba fue ampliada más tarde con dos habitaciones construidas en dos etapas, en el lado largo sur.
 
Los objetos encontrados dentro de la tumba fueron notables y causaron gran sorpresa a los excavadores: imágenes de escorpiones con forma real y un montón de vasijas importadas desde el norte de Canaán, situada mil kilómetros al noreste, que posiblemente contenían vino. Algunas adjuntan pequeñas etiquetas de marfil que representan aves, y otros animales y están marcadas con el nombre de la ciudad Bast (en griego: Bubastis) que está situada en la mitad este del delta, en el Bajo Egipto, a 550 km de distancia. Obviamente, el propietario ordenó almacenar estas vasijas importadas, en las que se puede leer de las plantaciones de Escorpión.
 
 
TESTIMONIOS DE SU EPOCA
 
Una roca tallada en Nubia con un gran escorpión atacando a un hombre con sus manos atadas a la espalda, donde dos arqueros están viendo la escena, probablemente muestra una incursión punitiva en el sur de la región de Egipto.
 
Estandartes con halcones posados (el rey) han sido un símbolo de esta provincia desde tiempos tempranos; también se encontraron otros escorpiones de cerámica vidriada, marfil y piedra caliza en Hieracómpolis.
 
Umm el-Qaab "LA MADRE DE LAS VASIJAS"
 


 
 

 
 
Nombre árabe, dado por la enorme cantidad de fragmentos de cerámica descubiertos en la zona. Está situada cerca de Abidos, y es célebre por la necrópolis que allí se encuentra, descubierta por Emile Amelineau en 1895, con tumbas pertenecientes a gobernantes predinásticos y faraones de la primera y segunda dinastías (c. 3100 - 2700 a. C.)

 
 
El lugar fue objeto de gran interés y numerosas expediciones arqueológicas, dirigidas por célebres egiptólogos, tales como: Emile Amelineau, Flinders Petrie, W. Kayser, y G. Dreyer.

Todas las tumbas fueron horadadas en el suelo pero no se conoce como era la forma de la construcción que las cubría. En este punto hay mucha controversia entre eruditos y han sido propuestas varias hipótesis por F. Petrie, H. Ricke, y G. Reisner, entre otros.

La idea más factible parece ser la hipótesis propuesta por Jean-Philippe Lauer: una estructura con muros de adobe, levemente inclinados, de unos dos y medio metros de altura, rellenos de arena o grava.
 
 

 
LA DINASTIA 0

 

 
El Periodo Protodinástico de Egipto (situado generalmente entre los años 3200 y 3000 a. C.) es considerado la fase final del periodo predinástico. Es conocido también como Dinastía 0 o periodo predinástico tardío. Culturalmente, se corresponde con el periodo denominado Naqada III.
 
La Dinastía 0 de gobernantes egipcios fue durante muchos años desestimada por los egiptólogos, siendo sólo reconocida a partir de las excavaciones de Emile Amelineau y Flinders Petrie en el cementerio de Umm el-Qaab (Abidos), entre finales del siglo XIX e inicios del siglo XX, y también por las excavaciones de James Edward Quibell en Nejen (Hieracómpolis).
 
Está asociada al final de la época predinástica, también denominada periodo de Naqada III. En ella se incluyen varios gobernantes que reinaron en el Alto Egipto entre el 3200 y el 3100 a. C.: Horus Ro o Iry-Hor (c. 3200 - 3175 a. C.), Horus Ka o Ka-Sehen (c. 3175 - 3150 a. C.) y Horus Escorpión o Serket (c. 3150 - 3100 a. C.)
 
 

 
Estos gobernantes oriundos del Alto Egipto son blanco continuo de debate, relativo a la extensión de sus reinos en época tan antigua de la historia de las civilizaciones humanas, aún después de las recientes excavaciones realizadas por el Instituto Arqueológico Alemán en Abidos y de las dirigidas hasta hace poco tiempo por Michael Hoffman y Barbara Adams en Hieracómpolis.
 
La identidad de estos primeros reyes figura en la Piedra de Palermo, casi 700 años posterior, y otras listas de faraones que se hicieron unos 2000 años después, como las de Abidos, Saqqara o el Canon Real de Turín. La más antigua representación de un posible gobernante se ha encontrado en una vasija de Abidos, y data de la época en que esta ciudad era un enclave funerario de la capital, Tinis. Se representa, junto a una mujer embarazada, a un hombre ataviado con el shenti (faldilla), y una pluma en la cabeza, sosteniendo una maza, en una postura que se repitió después en las representaciones reales.

 
 
En este periodo surgen las primeras auténticas ciudades, tales como Tinis en Abidos, Nubet en Ombos, Nejeb en Eileithyaspolis, Nejen en Hieracómpolis, Per-Montu en Hermontis, Uetyeset-Heru en Edfu, y Ab en Elefantina.
 
Son típicos de esta época los magníficos vasos tallados en piedra, los cuchillos ceremoniales, como el de Guebel el-Arak, las paletas para cosméticos, o las cabezas de mazas votivas y de guerra.