Aha

 
Faraón de la dinastía I de Egipto


Fragmento de vasija de fayenza,
 con el Nombre de Horus de Aha
Información personal
Reinado c. 3007-2975 a. C.
Entierro Tumba B10-B15-B19, de la necrópolis de Umm el-Qaab, Abidos, Egipto
Predecesor Narmer
Sucesor Dyer

Aha fue el segundo faraón de la dinastía I de Egipto, c. 3007-2975 a. C. (von Beckerath).

Llamado Atotis por Manetón, según Sexto Julio Africano y Eusebio de Cesárea, Ateti en la lista Real de Abidos e it(t) en el Canon Real de Turín.

Manetón le otorga 57 años de reinado, según Julio Africano, o 27 años (Eusebio de Cesárea).

Identidad

Nombre

El nombre de uso común Hor-Aha es una representación del Nombre de Horus del faraón, un elemento de la titularidad real asociado con el dios Horus, y que en su forma más completa, Horus-Aha significa Horus el luchador.

Para el período dinástico temprano, el registro arqueológico se refiere a los faraones por sus nombres de Horus, mientras que el registro histórico, como se evidencia en las listas de Turín y Abidos, utiliza una alternativa al título real, el Nombre de Nebty. Los diferentes elementos del título de un faraón se utilizan a menudo de forma aislada, para ser breves, aunque la elección varía de acuerdo a las circunstancias y el período.

Actualmente hay un consenso entre los egiptólogos para seguir las conclusiones de Petrie, conciliando los dos registros y conectando Hor-Aja (arqueológico) con el Nombre de Nebty, Ity (histórico).

El mismo proceso ha llevado a la identificación del histórico Menes (un Nombre de Nebty) con el Narmer (un nombre de Horus) que se evidencia en el registro arqueológico (ambas figuras se acreditan como unificador de Egipto y como el primer faraón de la Dinastía I) como el antecesor de Hor-Aha (el segundo faraón).

Teorías

Ha habido cierta controversia sobre Hor-Aha. Algunos creen que él es el mismo individuo que el legendario Menes y que unificó Egipto.[4] Otros afirman que era hijo de Narmer, el faraón que lo unificó. Narmer y Menes puede haber sido un mismo faraón, al que se refieren con más de un nombre. Independientemente, hay una considerable evidencia histórica que sustenta el criterio de Narmer como el faraón unificador (véase Paleta de Narmer) y Hor-Aha como su hijo y heredero.

Biografía

Hijo de Menes, según Julio Africano. Proveniente del Alto Egipto, se casó con la princesa Benerib del Bajo Egipto, su esposa principal, aunque su hijo y sucesor, Dyer, nacería de una concubina. La tumba de Neithotep, posiblemente su madre, es la B14, situada junto a la del faraón.

Según Manetón, Atotis, mandó edificar un palacio en Menfis y practicó el arte de la medicina, escribiendo tratados sobre la técnica de abrir los cuerpos. En la Piedra de Palermo se indica que durante su reinado se mantuvieron relaciones comerciales con Canaán y que hizo la guerra en Nubia y Libia.

Reinado

Sucesor de Narmer

Impresiones de sellos descubiertos por G. Dreyer en Umm el-Qaab en las tumbas de Merytneit y Qaa, identifican a Aha como el segundo faraón de la primera dinastía. Su predecesor, Narmer, había unido el Alto y el Bajo Egipto en un solo reino. Aha probablemente ascendió al trono a finales del siglo XXXII a. C. o principios del XXXI. Según Manetón, se convirtió en faraón a los treinta años y gobernó hasta que tenía unos sesenta años de edad.

Política interior

Parece haber llevado a cabo muchas actividades religiosas. Una visita a un santuario de la diosa Neit, que se encuentra en el noreste del delta del Nilo, en Sais,  es mencionada en varias tablillas de su reinado. Por otra parte, la primera representación conocida de la sagrada Henu, barca del dios Socar, se encuentra grabada en una tablilla datada en su reinado.

Inscripciones en vasijas, rótulos y sellos de las tumbas de Aha y Reina Neithotep sugieren que esta reina murió durante este reinado. Él arregló para su entierro una magnífica mastaba, excavado por Jacques de Morgan. La reina Neithotep es plausible que fuese la madre de Aha. La selección del cementerio de Naqada como el lugar de descanso de Neithotep es un fuerte indicio de que ella originaria de esta provincia. Esto, a su vez, apoya la opinión de que Narmer se casó con un miembro de la antigua línea real de Naqada para reforzar el dominio de los reyes tinitas sobre la región.

Lo más importante, la mastaba más antigua en la necrópolis de Saqqara Norte de Memfis se remonta a su reinado. La mastaba pertenece a un miembro de élite de la administración que puede haber sido un pariente del faraón, como era costumbre en la época. Esta es una fuerte indicación de la creciente importancia de Memfis durante el reinado de Aha.

Construcciones de su época

En tiempos del reinado de Aha se fechan dos grandes complejos funerarios en Naqada y Saqqara

Probablemente fue enterrado en la tumba B10-B15-B19, en la necrópolis de Umm el-Qaab, en Abidos.

Testimonios de su época

Su nombre, Aha, se encuentra en numerosos objetos descubiertos en Abidos y Saqqara.

En las tablillas de marfil se le ve celebrando posibles fiestas conmemorativas de la unificación del país. Según W. Helck una de las placas le muestra matando a un hombre, en sacrificio ritual.

Una tablilla de madera, del Museo Egipcio de El Cairo, procedente de la necrópolis real de Abidos, se ha traducido como: "Golpear a los nubios por Horus Aha. Nacimiento de Jenty-Imentyu. Fundación de la fortaleza de Her-Peher-Ihu" (Vandier)

Una tumba que consiste en cámaras numeradas B10, B15 y B19, que se encuentra en la región de Umm el Ga'ab en Abydos , se pensó principalmente para componer tres tumbas independientes. Sólo los estudios recientes realizados por un equipo de arqueólogos alemanes demostrado que era, de hecho, una sola tumba de faraón Aha y, aunque las cámaras están separadas claramente, podrían haber tenido compartida en la azotea. Espesor de la pared en las cámaras eran aproximadamente 1.5 a 2.10 metros. La capacidad total de la tumba era de 11 x 9 metros. Una serie de tumbas situadas al este de ésta posiblemente pertenecía a sus nobles.

Tumba B10-B15-B19 en Umm el Ga'ab en Abydos

Titulatura

Titulatura Jeroglífico Transliteración (transcripción) - traducción - (referencias)
Nombre de Horus:
G5
 
 
D34
 
  Srxtail2.svg
ˁḥȝ (Aha)
El luchador4
Nombre de Nebty:
G16
t
t
i
t t ỉ (Teti)
Teti
Nombre de Hor-Nub:
G8
 
(desconocido)
Nombre de Nesut-Bity:
nswt&bity
 
Hiero Ca1.svg
 
t
t
i
 
  Hiero Ca2.svg
 
t t ỉ (Teti)
Teti
(L R Abidos nº 2)

Otras hipótesis

Von Beckerath lo identificó con Menes, otros eruditos con Narmer, o ambos, y por eso lo consideraban el primer faraón y el fundador de la dinastía I. Actualmente se consideran estas hipótesis obsoletas.

La civilización egipcia se formó mucho antes de lo que se pensaba.

Un grupo de científicos británicos elabora una nueva cronología de los faraones de Egipto a través del sistema de datación carbono 14

La historia nunca está exenta de ser reescrita. Hasta ahora, la cronología de los primeros tiempos de Egipto se había basado en estimaciones aproximadas, que arrojaron datos imprecisos sobre los que se trazó una línea de tiempo que a día de hoy parece ser errónea.

Un estudio publicado por la Royal Society revisa la cronología del Egipto de los faraones aplicando las técnicas de datación del carbono 14 y los modelos informáticos más avanzados. La investigación ha permitido situar cronológicamente con exactitud el Imperio Antiguo gracias al trabajo de un equipo de científicos que ha descubierto que el estado de Egipto se formó mucho más rápido de lo que previamente se indicaba. Los nuevos resultados revelan que la civilización egipcia tardó sólo unos 600 años en asentarse a lo largo del río Nilo y que el primer faraón de la dinastía egipcia, el rey Aha, accedió al trono entre el 3111 y el 3045 a.C, hasta 500 años más tarde de lo que se había estimado.

“La formación de Egipto fue única en el mundo antiguo. Era un estado territorial, un estado que desde el momento en que se formó estableció sus fronteras sobre el territorio, de la misma manera en la que concebimos hoy las naciones”, comentó el líder de la investigación Michael Dee, del Laboratorio de Investigación de Arqueología de la Universidad de Oxford.

Los arqueólogos creen que el primer rey de Egipto, Aha, llegó al poder después de otro destacado dirigente, Narmer, un personaje clave en la historia de Egipto que unificó el país.

Reyes y reinas

El equipo ha sido capaz de situar en el tiempo los reinados de los reyes y reinas -Dyer, Dyet, Merytneit, Den, Anedjib, Semerjet y Qa’a – quienes con Aha formaron la primera dinastía de Egipto. Aha pudo haberse convertido en faraón a la edad de 30 años y gobernó hasta que tenía unos 62. La leyenda cuenta que un hipopótamo acabó con su vida mientras cazaba.

Fragmento de vasija con el nombre de Aha.

El rey Djer gobernó durante más de 50 años, un período tan largo que plantea la posibilidad de que pudo haber habido otros reyes o reinas de Egipto, que no llegamos a conocer o que el Estado sufrió un colapso y con ello una reforma.

Según el profesor Dee, los faraones gobernaron sobre un territorio que abarca un área similar a Egipto hoy en día con las fronteras formales en Asuán, en el sur, el Mar Mediterráneo en el norte y en los tiempos modernos la Franja de Gaza en el este.

“Este es un trabajo muy importante, que tira de los comienzos de la historia dinástica de Egipto bajo un foco mucho más preciso que presenta un valor muy importante al proporcionar una cronología precisa sobre los primeros gobernantes de Egipto. El estudio también tiene implicaciones para el período predinástico temprano, lo que nos permite entender mejor estos períodos clave de la transición”, declaró el profesor JoannFletcher, del departamento de arqueología de la Universidad de York.

Hasta ahora, los estudiosos se habían basado exclusivamente en la evidencia arqueológica, estudiando las muestras de cerámica excavada en los cementerios humanos para tratar de reconstruir los eventos cronológicos claves en el período predinástico y la primera dinastía.

Por ejemplo, entre las piezas más significativas de las pruebas que sobreviven hoy en día son dos tablillas de barro halladas en las tumbas reales de Abidos, que contienen las listas en orden sucesivo de los primeros reyes de la dinastía. Pero la información que se puede extraer de estas reliquias poco tiene que ver con la precisión y rigurosidad que ofrecen hoy las técnicas de datación modernas.